Larga, aburrida e incomprensible, No vuelvas, es una de esas novelas que no acabas de entender ni su propósito, ni su historia y mucho menos los personajes, que te resultan tan reales como ver un pingüino en el Sahara. He de confesar que me perdí, entre tanta descripción de paisajes, sentimientos que se desbordan, en la protagonista, por casi cualquier cosa, y vida rural. A lo mejor es debido a que al ser de cuidad, no puedo entender la mecánica social que rigió (¿y rige?) en las aldeas, lo que explicaría que el final tampoco me haya parecido nada del otro mundo.
Yo no recomendaría para nada su lectura, por que aparte de ser una pérdida de tiempo, llega un momento en el que inevitablemente te pierdes entre recuerdos ajenos y sentimientos estúpidos de la protagonista, lo que hace que leer sus poco más de 200 páginas sea MUY tedioso.