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368 pages
First published January 1, 2009
¡No te jode! No quería decir tacos, pero es que estos humanos me… me sacan de mis tunelillos, coño.
Dicho y hecho: se baja los pantalones, se sienta en el inodoro, espera a que la casa pase sobre el centro de la diana y… ¡Uy, por qué poco ha fallado su plan! Don Severino no se había percatado de la burbuja de cristal que aísla a su víctima de todo mal, y la mierda se ha estrellado contra el cristal antibalas del Papamóvil, salpicando los inmaculados ropajes del pomposo séquito. Los cardenales no osan mirar hacia arriba. Saben lo que es, pero están en una explanada sin ningún edificio cerca y nadie puede haberles tirado eso. Nadie, sino…
—Dos perros follando. Dos, perros, follando. Dos-pe-rros-fo-llan-do. Dosperrosfollando.
Perdí a la hembra que me ofrecía dulcemente su sexo cálido y húmedo para que yo entrara cabalgando en ella y dejara mi semilla, y perdí, al mismo tiempo, al macho que me taladraba sin contemplaciones y me inundaba mientras yo le abría con suavidad mi correspondiente sexo ardiente y mojado.