El periodo de tiempo que abarca el libro va desde el final del siglo IX, con el reinado de los últimos de los carolingios, hasta aproximadamente el año 1450, cuando terminó la Guerra de los Cien Años entre Francia e Inglaterra. Ciertamente, hubiese querido que continuase con la historia al menos hasta el momento en que acaeció la revolución, pero debemos conformarnos con lo que nos proporciona. Como todos los otros libros, muy ameno, muy sutil, muy entretenido.
Es la dinastía de los Capeto, que comienza con Hugo, el centro de la historia dentro de este libro. Desarrolla la historia de los distintos reyes, algunos muy importantes, otros tildados de tontos, un loco, otros arriesgados, pero todos ellos necesarios para comprender la forma en la que Francia se fue convirtiendo en la nación que es. Nos cuenta la historia de sus héroes y de las distintas luchas que se tuvieron que llevar a cabo, unas, en las que se perdió territorio, otras, en las que se fue recuperando, pero sobre todo, y es lo más importante, en el sentimiento nacional que fue uniendo a las distintas clases sociales. Se habla sobre las cruzadas y sobre la poca importancia que pudo representar para recuperar la tierra santa, pero, eso sí, de la posibilidad de crear ese sentimiento ya no religioso sino nacional.
El tema principal abarcado tiene que ver con esa lucha casi eterna que se tuvo con Inglaterra, cuyos soldados fueron tenidos por mucho tiempo como invencibles, con esa fuerza naval que hacía imposible pensar en una invasión, y esos arqueros que hicieron inane la capacidad de los caballeros para afrontar una pelea.
El libro es muy bueno: un gran resumen sobre ese periodo de tiempo.