Finalmente me di el lujo de leer "Erasmo y España", de M. Bataillon. 800 páginas que nos recuerdan no sólo que la modernidad inició con una máquina para hacer libros, sino que la inquisición se inventó para impedir que los leyéramos, y que los teólogos se juntaron en Trento para discutir un asunto de crítica literaria.
En mi mundo ideal, cada persona que dice "leer no sirve para nada", o que "la literatura no sirve para nada, y de ahí su 'importancia'", debe leer este libro, y hacerlo las veces que sean necesarias para entenderlo (algo que parece, en cierta medida, una tortura inquisitorial, sí, lo sé).