En el año 1975, en un célebre artículo titulado «¿Quién enterró a H.D.?», Susan Friedman se preguntaba por el silencio que pesaba sobre la poeta estadounidense Hilda Doolittle. En las últimas décadas, ha ido recuperándose la obra de la autora modernista y actualmente es una de las voces que mejor representa nuestro campo de ideas, donde los estudios de género se dan la mano con la crítica ecológica y los nuevos materialismos del cuerpo y los afectos. Con esta edición, titulada Medúsea, presentamos al lector la obra Poesía reunida (1925), su primera etapa poética, que termina con el silencio de los años 30, y que ella misma compiló. Acompañan a los poemas dos ensayos póstumos, Notas sobre pensamiento y visión y La sabia Safo, que la autora escribió durante esa misma época pero no vieron la luz hasta su rescate en 1982. Las tres obras están precedidas por un prólogo de la poeta, académica y biógrafa de H. D., Susan McCabe, escrito especialmente para este libro.
An innovative modernist American writer, Hilda Doolittle (1886–1961) wrote under her initials in a career that stretched from 1909 to 1961. H.D., most well known for her lyric and epic poetry, also wrote novels, memoirs, short stories, essays, reviews, a children’s book, and translations. An American woman who lived her adult life abroad, H.D. was engaged in the formalist experimentation that preoccupied much of her generation. A range of thematic concerns resonates through her writing: the role of the poet, the civilian representation of war, material and mythologized ancient cultures, the role of national and colonial identity, lesbian and queer sexuality, and religion and spirituality.
Poemario excelente, tanto en la forma como en el fondo. Las constantes referencias a la mitología griega están bien traídas, el tono es perfecto, y las partes sobre la Ilíada (mi libro favorito) son maravillosas. Por momentos, recuerda a Carson, que Dios la bendiga también.
Insinúa lo que todos ya sospechábamos: Ulises era un guarro y lo de Circe, una excusa, Otro tema es que los mejores griegos estuvieran en la guerra y Penélope tuviese poco de donde escoger.
Mirad qué versos:
"Me pregunto si sabías cómo te miraba, cómo me apelotoné ante los lanceros-, pero los dioses te quisieron a ti, los dioses te quisieron de vuelta".