Hace cerca de un año que leí esta novela y desde entonces, leyendo la reseña que le escribí, no he podido verme reflejada en ella. Así que, adiós reseña.
No tengo un grato recuerdo de esta novela. Me aburrió más de lo que podría haber imaginado. Sus letras fueron densas, y parecía que el libro nunca iba a acabar y eso que no tiene más de cien páginas. Fue una total decepción. Yo no busco libros para pasar el rato, busco libros que me enamoren. Y esta novela estuvo muy, muy lejos de gustarme. Fue todo lo contrario a lo que yo esperaba.
Buscaba encontrar en ella, una dulce y divertida historia de amor, pero sobre todo un canto a los bebes, a los embarazos, a la maternidad. Tengo debilidad por los niños y por las historias de amor donde hay involucrados embarazos. Pues esta en ese sentido fue penosa. Liz pasó de largo sobre el tema. Sí, obviamente, Silvie se quedó embarazado de Tom, pero Liz no profundizó en ello. Estaba más ocupada decorando una casa y un evento social.
Como historia de amor es que no merece ni que la valore, porque aquí no hay una historia de amor. Por un lado, porque cuando ellos se conocen, él se va a casar, y después, porque él solo guarda rencor hacia ella. Fue fácil para los dos desentenderse el uno del otro. Sinceramente, no hay nada entre estos dos, solo un polvo en el pasado que trajo consecuencias.
No podría haberme aburrido más leyendo esta novela. Ni haberme emocionado menos. Era una novela de narrativa con dramas absurdos, malentendidos, y enredos. La autora juega con la desconfianza y con la falta de comunicación de los protagonistas para asentar la base de su novela, así que, imaginaos... Esta novela no trata precisamente de enamorarse, ser padres, cuidarse el uno al otro... No, trata de enredos, de peleas estúpidas, de la alta sociedad, de las apariencias, y de levantar eventos, porque todo eso es más prioritario que un bebé.
No, no tengo ni idea de como un día pude ver ternura o emoción alguna en esta novela. Densa, tonta, e insípida, así es El bebé de la novia ¬¬