Durante la lectura de este libro, he estado debatiéndome entre la dualidad de sentir si me gusta o no. Por un lado, no he llegado a tener esa ansiedad por saber qué pasará y leer sin pensar en el tiempo o en las cosas que hay que hacer a lo largo del día. Ha sido una lectura pausada, sin estar "enganchada". Pero por otro, estas páginas me han hecho reflexionar mucho, se notaba cierto grado de densidad en las ideas, no ha sido una lectura ligera.
Para empezar, a penas existen diálogos, todo está narrado de corrido, lo que le aporta dinámica a la trama. Creo que que es una novela con muy poca ficción. La sensación que se me queda es la de contemplar un paréntesis de la historia desde las vivencias reales (por eso digo que tiene poca ficción) de los personajes. Más que centrarse en la narración de una trama, el libro muestra los comportamientos y normas sociales de la época, pero sobre todo, la parte más emocional, el desarrollo en la forma de pensar de las personas, y cómo los acontecimientos y la madurez de la edad influyen en la toma de decisiones. Además, sin que sea un spoiler, conociendo la historia de los cátaros, ya sabes lo que va a suceder con ellos, no es el bando vencedor, y se sufre al leer lo que acontece desde la simpatía que llegas a tener con los personajes.
Más que leer una novela histórica, has sido leer historia.