Un cómic distópico, algo retrofuturista, que dibuja magistralmente David Aja, uno de los dibujantes españoles mejor valorados y reconocidos en USA junto a Marcos Martín (Daredevil de Mark Waid, The Private Eye de Brian K. Vaughan), y Javier Pulido. Este último ya me conquistó como dibujante sustituto de David Aja en el maravilloso Ojo de Halcón de Matt Fraction, que he releído una y otra vez gracias al buen hacer de la editorial Panini Cómics (si no lo habéis leído esta misma editorial sacó en 2019 un integral de los 4 primeros álbumes de esta magnífica saga del vengador de carcaj y flechas y vecino arréglalo todo con perro pizzero).
En esta nueva creación del gran dibujante vallisoletano nos encontraremos un mundo futuro y tétrico donde viven apartados por un muro los luditas (anti-tecnología) de los "seres humanos" inmersos en la tecnología y la red internet, que viven alejados de la naturaleza, marchitada a causa del peor virus de nuestro planeta: las propias personas que habitamos en él.
Su guionista, Ann Nocenti, no sigue una línea cronológica lineal, o al menos eso pienso yo, entremezclando distintas historias sobre diversos personajes que acaban entrecruzándose. Por tanto, el hilo conductor que hace que la trama tenga algo de sentido serán las vidas de estos personajes que pululan por lo que queda de la Tierra: la periodista de Scoop, Astra; Lola, que pasa al otro lado del muro atraída por Race; algunos neoluditas como Jack y su mujer, y dos científicos de Green Biotech, Alice y Buddy.
A pesar de tratar temas de plena actualidad en esta pandemia, es una historia sumamente críptica, por lo que lo más recomendable e ideal es hacer varias lecturas para una mayor comprensión. En mi caso, tuve que releer algunos pasajes en una primera aproximación, ya que son numerosas las ideas introducidas, enriquecidas por los múltiples detalles del dibujo de David Aja (esos tattoos de Lola y Race, etc), cuyo eclecticismo es bien característico de este autor con varios Eisner y un premio Expocomic en el salón del Tebeo de Madrid 2008.
Todo tiene su por qué, incluso lo que representan y simbolizan los animales que aparecen en determinados pasajes (abejas, cerda, tortuga de tierra, gato, asno). Además hay claras referencias bíblicas (por ejemplo, ese Jack/Noé).
También Ann Nocenti presenta información menos críptica, algunas en forma de curiosidades históricas varias, que dan pistas de lo que nos quiere transmitir. Es el caso de la extinción de las abejas en China debido al uso masivo de pesticidas tras la desaparición "pasajera" (volvieron a ser introducidos en el gigante asiático gracias a sus amigos rusos) de los gorriones en época de Mao, lo que cambia drásticamente el modo de polinización de la flora en China.
En conclusión, hay metaliteratura y simbolismos por doquier, lo que hace difícil desgranarla al completo en una sola lectura, como ya mencioné. Y es que cada uno sacará sus propias interpretaciones y conclusiones. Altamente recomendable. 4'25⭐