À partir d’une situation banale, Isaac Rosa développe une réflexion passionnante, particulièrement actuelle, sur les notions de peur, de violence et d’hystérie sécuritaire, au fil d’une intrigue servie par un suspense instillé avec talent et efficacité. « [Avec une] écriture précise et brillante, un humour acide et souvent peu complaisant, Isaac Rosa confirme sa position de chef de file des nouveaux romanciers espagnols. » Charo Ramos, Diario de Sevilla. « À la fois récit et fable, ce roman est aussi envoûtant que bouleversant. » La Vanguardia.
Isaac Rosa Camacho (Sevilla, 1974) es un escritor español.
Vivió en Extremadura y actualmente reside en Madrid. Es columnista habitual de Eldiario.es, colabora con la Cadena Ser y la revista mensual La Marea, entre otras publicaciones. Fue columnista del diario Público y de la revista satírica El Jueves.
Se dio a conocer con una novela de humor y de título iconoclasta y revelador: ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil! (2007), que reelaboraba un relato de 1999. Su novela El vano ayer ganó en 2005 el Premio Rómulo Gallegos en competencia con otros autores españoles como Almudena Grandes, Andrés Trapiello, o Juan Bonilla. El reconocimiento de la crítica fue generalizado. La novela elige un género poco frecuentado y relacionado con la posmodernidad, el de "novela en marcha", en el que el lector asiste a las reflexiones de un personaje-narrador sobre la construcción de la propia historia que está tratando de poner en claro, en el marco de una temática -la del franquismo- que ha sido ampliamente utilizada por los escritores españoles. El premio le dio además a la novela una dimensión internacional en el ámbito iberoamericano.
Su novela El país del miedo (2008) resultó ganadora del VIII Premio Fundación José Manuel Lara y trata sobre las amenazas de la vida urbana. La mano invisible (2011) versa sobre el azaroso porvenir del trabajo asalariado y La habitación oscura (2013) sobre las difíciles relaciones interpersonales de la juventud.
La lectura de esta novela me produjo un profundo desasosiego, me tocó en algo muy íntimo, me descubrió cosas. Puede que sea un comentario muy personal, demasiado subjetivo, pero aun así creo que su lectura es más que recomendable, ¿quién no tiene miedos? ¿cómo sería el país del miedo de cada uno de ustedes?
Começo com uma das minhas pequenas divagações: falemos de gostos. Sim, porque podemos discutir gostos. Podemos?! Claro! Podemos e devemos, sem dúvida, discutir gostos, e esta constatação não é, de todo, arrogante ou sobranceira, porque há que distinguir entre emitir opiniões sobre gostos e limitar gostos. Vou recorrer a uma analogia para me explicar: se, num quarteirão de moradias pintadas com cores sóbrias, o meu vizinho pintar a sua residência de rosa-choque e com símbolos de um clube desportivo, eu posso e devo dizer que é um grande azeiteiro, e que tem mau gosto. Se posso e devo proibi-lo de a pintar assim? Claro que não, é livre de o fazer, a menos que esteja inserida numa área de património protegido com limitações estéticas impostas pelas autoridades. Assim, o mesmo é válido para todos os géneros e áreas em que podemos ter «gostos» diversos, incluindo o gosto literário. Tudo isto para dizer que o bom gosto literário não abunda no Goodreads, algo que não é novidade, mas de que me recordo sempre que a classificação média de um livro é muito baixa face ao seu valor literário, o que ocorre amiúde. Não é, portanto, algo que me surpreenda, mas não deixa de me deixar estupefacto quando comparo as referidas classificações com as de livros do género «A arte de aprender a dizer F---- ou Car---», ou lá como é. É este o caso do romance «O país do medo», do espanhol Isaac Rosa, que, não sendo uma obra-prima universal, não deixa de ser um livro muito bom. Estamos perante um romance-tese, ou aquilo a que, em inglês, se chama um «idea-driven novel». Ou seja, o autor pretende apresentar ou explanar uma ideia com o auxílio de uma narrativa ficcional, criando assim um romance onde as personagens e a trama se subjugam à ideia ou tese que o autor pretende transmitir. Ora, Isaac Rosa apresenta-nos quase um tratado sobre o medo e a cobardia humana, intercalando capítulos de pura divagação quase ensaística com capítulos que se focam na história de Carlos e do seu filho Pablo, ambos medrosos e vítimas da perseguição de um colega de turma de Pablo. O que torna este livro bastante bom é a capacidade de Rosa para mesclar o ensaio com a ficção sem nunca cair no pedantismo ou aborrecer o leitor, além de criar uma trama simples, mas bem urdida no que concerne à história de medo de Carlos, que atinge, por vezes, momentos de grande tensão.
Prós: Grande gestão do suspense, capacidade para criar uma história impactante com um enredo mínimo, escrita fluida, com um estilo escorreito, mas bem trabalhada, uma enumeração exaustiva dos medos num trabalho de grande pesquisa e reflexão minuciosa, excelente encaixe de ficção com ensaio. Contras: Alguns diálogos são forçados (um dos maiores problemas dos escritores), algumas opções são demasiado denunciadoras do engenho novelesco, a personagem da mãe apresenta uma história inicial muito interessante que, no fundo, não leva a nada e se perde na trama.
Origem do exemplar: Biblioteca. Língua da edição lida: Português. Tradução: Boa. Género: Ficção; literatura; ensaio; romance-tese. Avaliação: Muito bom. A capa da edição portuguesa é de carregar pela boca.
Pocas cosas negativas se podrían decir de la pluma de Isaac Rosa, en general, es un buen narrador y un escritor ameno. Esta vez tenemos una novela con tono ensayístico y fuerte carga ideológica. Una de las premisas que propone es que la lucha contra los temores en la sociedad moderna es para toda la vida, especialmente porque estos son estimulados por las noticias, la publicidad y por supuesto, por los peligros reales. Carlos representa la suma de todos esos temores, es el miedoso por excelencia, al que fácilmente se le detesta cuando se le conoce. El problema es que la exposición de los miedos de Carlos, acompañada de agudas observaciones e interesantes análisis, se extiende durante más de trescientas páginas. Es un texto increíblemente monotemático, se cierra en si mismo hasta tornarse agotador. El tema es interesante, pero pudo trabajarse con menos tinta, le sobran palabras y ese detalle le resta varias estrellas.
Cuando una historia se muestra veraz y concisa, de una forma en la que realmente entra dentro de nosotros, todo lo que ocurre se siente más, se magnifica. Isaac Rosa consigue su propósito con una novela en la que habla del miedo cotidiano, de los peligros que nos rodean y que permanecen ocultos bajo una sociedad de supuesto orden y pacifismo. Expone a la perfección un fresco de la actualidad, poniendo el foco en las esquinas más oscuras del paisaje urbano pintado a mano.
En El país del miedo hay gente violenta, discusiones que terminan en peleas, niños que son peores que muchos adultos... un cóctel de temores que están ahí, al alcance de la mano y que en cualquier momento pueden salpicarnos.
Te llega, te provoca desazón... por eso es un gran libro.
Carlos es un padre de familia que constantemente vive pensando en todas las manifestaciones del terror que a uno le puede rodear una vida cotidiana. Cuando su hijo Pablo sufre un problema con otro niño de su colegio, la forma de pensar y actuar de su padre dilatará mucho una situación aparentemente inofensiva.
Tengo que decir que no me ha gustado nada y que debería haberlo abandonado mucho antes. No sé qué es más desagradable: si una historia que nada tiene que contar apenas o los múltiples capítulos -perfectamente prescindibles - hablando de formas de violencia y de miedo que forman la paranoia del protagonista. No pierdan su tiempo.
A ver. Que Isaac Rosa escribe bien, que no lo niego. Que el libro se deja leer sin problema. Que te remueve por dentro, ¿cómo no iba a hacerlo? Pero… ¿es bueno? ¿De verdad?
Para empezar, me da la sensación de que son dos libros en uno. Una novela pasable en lo que respecta a su trama, aunque bien escrita; alternándola con una suerte de ensayo sobre el miedo que, sinceramente, no me ha interesado.
La parte de ensayo, o como quiera llamarse, yo no la habría incluido. No tengo claro que aporte gran cosa y, haciendo honor a la verdad, acabé por leer esas partes en diagonal, como una molestia que interrumpía el fluir de la narración. Y en lo que respecta a la novela en sí… Pues, en fin. Que sí, que te remueve entero. Que te activa todas las emociones que tengas dentro de ti. Pero la pregunta es: ¿eso implica algo más allá de que es emocionalmente intensa? Lo difícil sería que no lo fuese, vaya. Mas eso no significa nada más allá de eso, también era muy emocionante “Pasión de gavilanes”, qué sé yo.
Carlos es cobarde pusilánime e inútil, incapaz de responder ante cualquier amenaza a él, su hijo o su misma vida. Pablo es un pobre ángel, todo pureza, que sufre los devenires del maltrato en el instituto del que no recibe defensa ni por parte del centro escolar ni de su padre. Sara, la madre, parecía que sería un personaje importante y al final no sirve para nada. Ni se entera de nada de lo que pasa en su vida ni tiene desarrollo, ni apenas presencia. Incluso en los dos momentos en los que ella es protagonista (al principio y más hacia el final), que podrían haberse usado para enriquecer la trama y crear conflictos nuevos, sencillamente no llevan a ninguna parte. Arma de Chéjov, señor Rosa, sólo le digo eso. Los funcionarios (instituto, policía, servicios sociales…) son ineficaces hasta rozar la negligencia. Javier es un matón absoluto, tan agresivo y violento que cuesta mucho mantener la incredulidad lejos, especialmente por la corta edad que el autor le adjudica. Y el cuñado de Carlos es un cliché con patas que no aporta más que un leve resquicio de karma al final (para quién, no lo voy a destripar).
Con todas estas cartas… ¿cómo no te va a remover por dentro este libro? A poco que tengas algo de empatía encendida, pues claro que te va a desesperar Carlos. O sentirás piedad por Pablo. U odiarás a Javier. Facilón, esta novela es facilona, esa es la palabra.
La narración es facilona y desaprovechada. Los personajes planos y estereotipados. La parte “filosófica” simplona e innecesaria.
Pues eso, que se deja leer y que no está mal escrita (a un nivel puramente técnico, en el sentido gramatical y poco más), y sin duda es un viaje emocional. Pero no puedo dejar de enfadarme con el autor por no usar las potencias anexas que podía tener la historia (el personaje de la asistenta, por ejemplo); por no desarrollar más los tropos del libro (bien que podía haber aprovechado las páginas de ensayo para eso); y por usar recursos facilones para emocionarte como lector. Cero sutilidad, cero gusto.
Aprobado raspado por la parte técnica, pero ni una décima en la artística o narrativa. E iba con muchas ganas a por este libro, qué pena.
Não me lembro de em algum outro livro me ter cruzado com um protagonista tão cobarde quanto Carlos. A sua vida gira em função dos seus medos, uns justificáveis outros exacerbados. Por isso mesmo, por várias vezes enervei-me e fiquei genuinamente com vontade de, caso fosse possível, entrar no livro e dar-lhe um par de estaladas para despertá-lo para a realidade. Contudo, creio que era mesmo este o objectivo de Isaac Rosa: apresentar-nos um protagonista que reúne em si todos os medos que se encontram divididos pela restante população. A desventura em que o protagonista se vê envolvido é interessante e deixa-nos na expectativa de saber o que acontecerá de seguida, contudo o autor apresenta vários capítulos em que se limita a enumerar todos os medos possíveis e imaginários, e esses momentos por vezes tornaram-se um pouco aborrecidos.
I had a really hard time reading this book. I honestly thought about giving it up a couple of times. The only reason I did not is that I can´t live with myself knowing that I did not gave a book (and its author) a try.
Carlos needs therapy, seriously, hardcore therapy, because no functioning adult would be able to live the way he does. And the worst part is that Carlos is putting his own fears in his child... Kids rely on adults for guidance: what to do, how to act, how to respond... Carlos gives nothing but bad examples...
The majority of this book is describing every single fear that Carlos has ever felt and the ones that he only can imagine... Oh my God! Someone help him! PLEASE!
Honestly, by the end of this book, I might need therapy!
Un nombre sugerente, siempre causa una cierta inquietud sobre el contenido. Mas allá es un libro que te lleva a la sugestión personal si así lo asumes.
Narrado en tercera persona, con un actor omnisciente. Una narrativa simple, y casi lineal durante todo el texto. Carlos, quien a manera de un índice de catálogo nos ofrece particularidades sobre todos los miedos posibles a que podríamos exponernos, guiados por el consumismo, los medios de comunicación, por las conformaciones sociales, los prejuicios personales, los entornos familiares con falta de comunicación, y el aporte de la mentira como escudo. La historia que se desprende de la duda – cuestionable- sobre el robo, sobre las personas extrañas en casa, y que desencadena en el relato de un opresor y unos oprimidos y posteriores extorsionados y extorsionador ; mostrando la debilidad humana y la fuerza de la intimidación ante esta. El autor busca en el interior del ser humano, su psique, para llevarnos a un espejo, a delatar interiormente nuestros miedos, el miedo social y el miedo del común acontecer diario, cuando algo sencillo de resolver aunque complejo en su trasfondo se convierte en muestra de cómo se sale del manejo personal, por la falta de decisión. Un escrito del cómo se fundan temores, se popularizan y se convierten el base de problemas sociales, que aquejan a niños y adultos en diferentes medidas, pero que son inquietantes, y ponen de manifiesto el respeto, la tolerancia, la confianza, y hasta el derecho a vivir con los miedos propios sin ser un problema para la sociedad. Es un buen libro, de pronto esperamos otro contenido, me disuade de considerarlo mejor por el gran contenido hasta descriptivo sobre todo cuanto nos hace temer. Al estar escrito como en dos miradas, una, la lista ya en contexto y la otra la historia como tal, el autor nos hace saltar de una manera a otra, causando mayor o menor interés y eso a veces se me hizo pesado; pero también es un aporte del autor, como queriendo excusar el por qué no hay una manera lógica de resolver el asunto principal. Lo conocí como propuesta en mi grupo de lectura por un amigo que le gusta “expiar” el pensamiento humano. Si te interesa conocer todos los posibles miedos a los que deberíamos sobrevivir, o el trasfondo sobre el poder de decidir a tiempo y preferiblemente con certeza sobre un asunto de bullying, por ejemplo, vale la pena leerlo.
Rosa formula ideas interesantes sobre la dinámica de la agresión y sobre algunas hipocresías de la masa "progre" (me odio un poco por utilizar ese término. Perdón), y también desarrolla con audacia aspectos como las consecuencias del bullying o la desconfianza hacia los estratos más bajos de la sociedad, pero esto hubiera funcionado mucho mejor como relato corto o ensayo que como novela, ya que aquí la martilleante reiteración temática, sumada a ese narrador omnisciente que subraya con permanente Lo Que Está Pasando, Por Qué Está Pasando Y Los Problemas Que Han Desencadenado En Esa Situación, conforma una lectura plomiza y frustrante. La utilización del arte como arma de denuncia sociopolítica es algo estupendo, pero hacerlo con cierto grado de sutileza y con personajes que no son monigotes planos preparados para representar a "la clase media" y "la clase baja" es todavía mejor.
La historia de un pusilánime, que educa a su hijo desde (y hacia) esa misma condición, y la de su mujer, que parece más avispada al comienzo de la novela que conforme avanza la misma. El ritmo es bueno, además de dejarse leer atrapa, y el acercamiento al miedo es muy interesante. Es más, la tensión a la que somete al lector llega a causar cierta angustia, pero los personajes son estereotipados y creo que podría haber conseguido más si hubiese sido un relato, en lugar de una novela, o hubiese estado enfocado de otra forma. Por todo ello, finalmente le doy un 2/5, aunque pensé darle un 3.
Citaat : Onwetendheid voedt de angst immers het meest, en hoogst waarschijnlijk mijden de bewoners van de residentiële wijken uit angst die delen van de stad , waar ze nog nooit een voet hebben gezet. Review : Isaac Rosa (Sevilla, 1974) gooide in Spanje hoge ogen met romans als El vano ayer (2004) en El país del miedo (2008). Voor El vano ayer kreeg hij El Premio Rómulo Gallegos, el Premio Ojo Crítico en el Premio Andalucía de la Crítica. Het werk werd trouwens verfilmd door Andrés Linares onder de titel La vida en rojo. El país del miedo kreeg de Premio Fundación José Manuel Lara voor de beste roman uit 2008.
Deze roman werd nu schitterend vertaald door Peter Gelauff en kreeg in het Nederlands de zeer toepasselijke titel Het Land van Angst. Carlos leidt een prettig en beschut leven met vrouw en kind, totdat hij ontdekt dat zijn zoontje op school wordt gepest, mishandeld en afgeperst. Vanaf dat moment krijgt de angst de overhand. Als hij vervolgens zelf wordt afgeperst en probeert zich van het probleem te bevrijden, zet zijn reactie een reeks gebeurtenissen in gang die op een tragisch einde afkoersen.
Carlos is wat mij betreft iets meer dan een bezorgde vader. Volgens mij heeft de man een kanjer van een angstneurose. Hij is bang dat zijn zoon zal worden ontvoerd, dat zijn vrouw zal worden verkracht. Hij is bang voor straatbendes en voor hangjongeren. Hij is bang voor alles wat zijn comfortabele leven bedreigt. En al weet hij dat zijn angsten hem worden aangepraat door de televisie, de kranten en de bladen en populististische partijen toch wordt zijn dagelijks leven er steeds meer door bepaald. Hoe onrealistisch de angsten van Carlos ook mogen zijn, ze krijgen steeds meer invloed op zijn werkelijkheid.
De auteur wil aan de kaak stellen dat belangrijke actoren, angstgevoelens oproepen en exploiteren om daarmee de samenleving naar hun hand te zetten. De auteur wisselt de hoofdstukken van het verhaal af met overpeinzingen van Carlos over alle angsten die zijn gedrag bepalen. Een héél beklemmend boek.
En esta novela el autor trata el tema del miedo, de nuestros miedos imaginarios resultado del imaginario social creado por los medios de comunicación. Podríamos decir, siguiendo a Guy Debord, los miedos relacionados con el espectáculo como «relación entre seres humanos mediada por imágenes».
El ritmo de la novela va in crescendo hasta su magnífico final. No obstante, no le doy la quinta estrella porque le cuesta arrancar y porque en algunas partes hay cosas que no terminan de encajar. Por otra parte, aprecio la técnica pos(t)moderna de la transgresión de los límites genéricos, encontrando a mitad de novela una lista con las recomendaciones generales de la policía para rondar las calles, un anuncio copiado al pie de la letra o el paratexto final, introducidos como recortes dentro de un todo. No sabría decir, por otra parte, si el procedimiento narrativo llevado a cabo por el autor en ciertos momentos de la trama, sus alusiones a sucesos reales claramente identificables para sus coetáneos, podría incluirse en la corriente del Nuevo Periodismo. Es una tesis sostenible, pero no tengo el conocimiento necesario para verificar o refutar tal tesis.
No he tenido en cuenta en la valoración mi acuerdo o desacuerdo con «la moraleja» de la historia. Durante toda la novela el autor nos mantiene en la ambigüedad sobre si está meramente explorando tópicos sobre la inseguridad y el miedo en la ciudad para satirizarlos o si realmente está haciendo un análisis imparcial de la situación sin incurrir en demagogia. Sin embargo, acabada la obra encontramos un paratexto con tres citas que parecen apuntar a la primera explicación, sin saber si lo hace por convicción ideológica o por una especie de explicatio non petita ante posibles acusaciones de clasismo.
A raíz de mi interpretación del paratexto, me gustaría hacer una apreciación: la negación absoluta (y aquí está la clave) de un tópico o de un estereotipo se convierte en otro tópico, en una percepción sesga, parcial, de la realidad. Si alguien que no sea español le dice bromeando a un español «fiesta, siesta, paella», nos hallamos ante un estereotipo, sí, pero el estereotipo contiene un poso de verdad, dado que en España podemos hallar las tres cosas en bastantes puntos del territorio (algunas paellas están de muerte). Decía Aldous Huxley que «los problemas no desaparecen porque dejemos de mirarlos». Por tanto, debemos enfrentarnos a los tópicos críticamente. Y una negación absoluta del tópico no es una solución crítica al tópico.
ANEXO: Las tres citas, para que cada persona las interprete como mejor crea.
«El Estado, habiendo fundado su razón de ser y su pretensión de obediencia ciudadana en la promesa de proteger a sus súbditos frente a las amenazas de su existencia, pero incapaz de seguir cumpliendo su promesa (...), se ve obligado a desplazar el énfasis de la «protección» desde los peligros para la seguridad social hacia los peligros para la seguridad personal».
(Zygmunt Bauman. Miedo líquido)
«La dinámica social que subyace a la imagen que los medios de comunicación ofrecen del mundo del crimen (...) es la de una sociedad tripartita, compuesta de lobos, ovejas y perros pastores. En esta visión mediática de la sociedad, los criminales aparecen como lobos, depredadores malvados y astutos que extienden el caos y se alimentan de víctimas, a su vez presentadas como ovejas débiles, indefensas y hasta estúpidas (mujeres, ancianos, ciudadanos en general), mientras que los luchadores contra el crimen son los perros pastores, héroes (normalmente hombres, blancos y de clase media) que actúan para proteger a las ovejas en nombre de una justicia basada en el ojo por ojo, diente por diente».
(Ray Surette. Media, Crime and Criminal Justice)
«La imaginación del blanco de clase media, privado de cualquier conocimiento de primera mano de los barrios pobres, magnifica la amenaza percibida a través de una lente demonizadora. Las encuestas muestran que los habitantes de las afueras de Milwaukee están tan preocupados por los delitos violentos como los del centro de Washington, a pesar de tener una diferencia de veinte veces en los niveles relativos de violencia».
La primera vez que vi este libro, tuve un impulso, algo dentro de mi decía que lo debía comprar, sin embargo ha pasado tanto tiempo desde que lo compré hasta hoy que terminé de leerlo.
La historia está narrada en tercera persona (esto le da un punto a la historia) y se centra en una familia: Sara, Carlos y su hijo Pablo. Sara empieza a notar que su dinero está desapareciendo de su cartera y al principio cree que es alguien de la oficina hasta que un buen día cuando saca dinero del cajero automático y al estar fuera del oficina todo el día, sabe que el dinero se perdió en su casa. Su primera y única sospechosa es la mujer que va a limpiar. Un día Sara decide colocarle una trampa para cerciorarse de su inquietud. Cuando vuelve a desaparecer el dinero Sara la despide y todas las personas del edificio se enteran de que la chica es una ladrona.
Por el otro lado tenemos a Carlos, quien es nuestro protagonista, durante toda la narración vamos conociendo a Carlos, lo que piensa, sus temores y en especial se hace énfasis en sus temores, este tipo de miedo que probablemente todos los ciudadanos tenemos, pero que en Carlos se ven amplificados y exacerbados, poco a poco iremos conociendo su mundo y nos llevará de la mano por sus miedos y dudas.
La historia se pone interesante cuando Sara y Carlos descubren que es Pablo quien los ha estado robando para pagar una extorsión que le hace un chico del colegio, Carlos decide ponerle fin a esto y va a la escuela a hablar, sin embargo, se encuentra con el chico, Javier, y este último golpea a Carlos que no se atreve a golpearlo y que nunca se había visto en una situación como esa. De ahí en adelante Carlos se verá obligado a darle dinero (obligado no, pero si es la forma en que él piensa que puede solucionar las cosas sin que pase a mayores, aquí es donde sus miedos le hacen actuar imprudentemente).
Mi mayor problema con la novela, es el cambio que se hace entre la historia principal y una especie de escrito que podría ser bien un diario, en el que se explican miedos y habla sobre seguridad y el papel de los medios, de las cadenas por internet que incrementan los miedos de los ciudadanos (son más cosas pero vamos, siento que no era necesario, creo que me hubiese gustado que profundizara en los personajes).
Una novela que me gustó aunque no era lo que esperaba.
Lo mejor de Isaac Rosa es la aplicación literaria de los análisis sociológicos, que hace suyos y reelabora, y acaba por transformarlo en un argumento literario. El hilo narrativo es un in crescento, que sabemos que va a acabar mal, pero no sabemos cómo, o lo llegamos a intuir únicamente en cierto momento de la historia.
Empezamos con un tema tan trivial como un robo que alerta a Sara, madre de familia, que a mí gusto tiene poco protagonismo con el tiempo, y me hubiera gustado mayor papel. La víctima acusada del robo es la sirvienta y parece, ante los ojos de Sara y del lector en ese momento, que las culpa es de esta sirvienta, pobre y extranjera. Podríamos decir que es una primera víctima inocente. La pérdida del empleo y la sospecha hunden a una familia de inmigrantes, de la cual Sara tiene miedo, y muestra el egoísmo humano y sobre todo de los 'pobres ricos' o la clase media, frágil para los poderosos y tirana con los que tiene más abajo.
El problema es cuando se descubre que es su hijo obligado por un matón: segunda víctima coaccionada en un ambiente de bullying. El autor hace un increíble análisis y descripción de ésta: realmente, me ha metido en el lugar y la empatía, porque yo fui ese niño (aunque sin robar ni ser coaccionado), sale a floto como veneno. Es increíble. Aquí vemos cómo la fragilidad de la clase media se compagina con el miedo y las fragilidades interiores y socioeconómicas: los pobres, los inmigrantes, los poderes manipuladores y abusadores, etc. El niño es víctima de alguien que muestra el rostro de ese temor, de esa pobreza de la que se huye, por miedo, a pesar de la hipocresía de un personaje, el padre, progresista y demasiado alienado para actuar.
Eso va a dar a una víctima tercera y consecuencia de la propia personalidad del personaje y de la sociedad: el padre, incapaz de afrontar el conflicto con un menor que le amenaza, le agrede, le extorsiona. Digamos que las tornas giran teóricamente del pobre al que se ve más rico, aunque es también un tipo sin gran poder social ni económico, como digo, otro 'pobre rico' irónicamente. Lo poco que tiene lo puede perder ante otros que no han podido escalar como él: es una buena careta de nosotros mismo, y lo reconozco, es que muestra las debilidades de los que venimos de familias no ricas pero que han conseguido salir de ese barrio marginal u obrero... En cambio, es incapaz de tratar con el niño: no hablan los mismos códigos. Nunca le han enseñado a defenderse, a trabajar con miedo y en esas realidades, donde la violencia y la intimidación son el día a día. Es un inadaptado para ese código de guerra, el de la picaresca, la picaña, el ladrón, el rufián...
Habrá una víctima más, pero dejo que os lo imaginéis y que leáis la obra. Interesante y sugestiva. Si tengo que poder una pega es a veces su abuso de repetición de formas y códigos. Ya no es esta obra, sino en general. Aun así, por lo general es muy amenas con respecto a otras en donde sí que llega a suponer demasiado pesado la concatenación de frases con comas, yuxtaposiciones larguísimas como un día sin pan, a veces que se pasan de crear su efecto. Es cierto que es su signo y crea un ambiente maravilloso para el País del Miedo, alejado del País de la Alegría, imposible sin que hay una puerta blindada y dinero, mucho dinero creado, en gran medida, con miedo.
Ensayo novelado acerca del miedo en la vida cotidiana actual. El autor narra la vida de una familia española de clase media, un matrimonio con un hijo adolescente, que vive en un barrio periférico de una gran ciudad.
Carlos, el padre es un ser pusilánime, miedoso por naturaleza. Sara, la madre, parece que va a tener un protagonismo mayor en la obra, pero su aparición solo es marginal. Pablo, el hijo, es objeto de crueles burlas en el colegio, que le hacen retraído.
Con estos mimbres, el autor nos fotografía una realidad ante la que probablemente se han de enfrentar muchas familias en la actualidad. No es muy diferente de lo que se ha visto en los colegios desde su fundación -siempre está el típico niño, algo más retraído, que puede ser objeto de injustas burlas-. Hoy parece que esas burlas son si cabe más crueles, rayando el delito.
Un incidente en el colegio provoca que Carlos se involucre en la defensa de su hijo, y lo hace de la manera más penosa posible. Incumple todas y cada una de las reglas que el sentido común dicta. Es incapaz de afrontar la situación, y encadena solución errónea tras decisión errónea.
El desenlace es un poco frívolo, pero en consonancia con la exageración de la situación que hace el autor durante toda la obra.
Entremedias de la historia el autor intercala una ensayo acerca del miedo, incluyendo incluso recomendaciones del ministerio del interior con consejos sobre el comportamiento urbano en España o en Guatemala.
En resumen, buscaba en el libro un detonante que explicase la irracionalidad del miedo, la necesidad de superarlo, y la necesidad de no educar en el mismo. La hipérbole con la que esta construido, dejando al lector miedoso indefenso acerca la posición alternativa, invalida bajo mi punto de vista el objetivo final del libro, o al menos, el que yo buscaba. Si sólo encontramos en él una novela, me parece que tiene ritmo, pero no le daría más que un aprobado.
This book creates much anxiety and frustration. One wants to hate the parents’ role (as protectors). I kept reading the book in hopes of finding a happy ending, but as it progressed it became more complicated. The characters are weak and the story line is too long and wearisome, therefore making the read unbearable. Personally, you want to be involved and yet frustrated because there are people in society with these same characteristics. I ask, “Is not love stronger than fear?” I suppose one cannot question ones actions when confronted with fear.....we all react differently. When confronted with my own personal fears, I just hope I never fall into any of these characters. I have not learned anything from this book; it is just a reminder of my own fears and on a positive note, a reminder of who or what I don’t want to be!
El chico escribe bien, y consigue tenernos enganchados a una historia en la que, en realidad, no ocurre mucho. Aunque se le pueda considerar una novela 'a tema' - los miedos inducidos por lo medios de comuncaciones se convierten en miedos reales envenenando nuestras vidas - el escritor lo hace de manera que el lector, mas que pensar en la tesis del libro, se fija en el protagonista y en sus mecanismos mentales.
el azar me llevó a encontrar este libro tras una noche soñando con el nombre del autor (el subconsciente qué raro que es), y la portada me gustó tanto que no pude resistirme. A ver si encima el muchacho escribe bien! ---> update:escribe de maravilla, aunque la novela es irregular. Engancha y asusta e incluso aterroriza a ratos, me impacto ver algunas imaginaciones mias descritas, pero al final leía en diagonal buscando el desenlace....pero leeré más cosas suyas seguro
Crea mucha ansiedad, cuestiona el rol de los padres y de la sociedad, aunque me hubiera gustado saber si siempre queda como el secreto a voces, es demasiada frustración vivir en una familia llena de secretos y miedos.
Premio de Novela Fundación José Manuel Lara a la mejor novela publicada durante el 2008. Retrato de unos personajes compuestos por diferentes capas de inseguridad en una sociedad sin recursos emocionales para proteger a sus transeúntes.
Un libro escrito con un estilo muy sencillo y directo, que se lee con rapidez, y que nos muestra la historia de Carlos, que tiene un miedo patológico a la violencia de cualquier tipo, y que vive en un estado de alerta y preocupación permanente imaginando todo lo malo que podría sucederle a él o a su hijo adolescente, Pablo. Ese miedo extremo se manifiesta en una cobardía tal que no solo es incapaz de proteger a su hijo de un compañero suyo de instituto que le acosa, sino que él mismo se convierte en nueva víctima del acosador - un delincuente en ciernes que no tiene ni quince años - que le extorsiona como a un niño sometido a bullying. Carlos está tan aterrorizado y avergonzado con su situación que ni siquiera es capaz de contárselo a su mujer y crea una telaraña de mentiras que complica, cada vez más peligrosamente su vida. La novela intercala el hilo narrativo de la historia de Carlos con reflexiones sobre los terrores modernos en un entorno urbano. Es irregular en su desarrollo y puede resultar cansina por la reiteración de los mismos temas . El argumento me ha parecido muy original y el escritor ha logrado que maldijese en mi interior a Carlos al retratar tan bien a un cobarde tan extremo como él. "Por eso Carlos quiere creer que el dolor duele más cuando se piensa, y se consuela pensando que, en el momento de la verdad, el dolor cierto nunca podría igualar al dolor imaginario, y comprobaría que no era para tanto, que un navajazo en la barriga o una patada en la cara no duelen tanto como esperábamos. Duelen, y mucho, pero duelen menos, qué alivio."
Alguna vez, en conversación de sobremesa, bromeó sobre una revolución de mendigos que un día, como al unísono, deciden pasar a la acción, dejan su letargo y comienzan a exigir, a perseguir, para convertir su petición mendicante en una acción política: no conformarse con una negativa educada, ser nuestra sombra, apelar a nuestra mala conciencia, como si más que un líder revolucionario les hubiera instruido un experto en técnicas de venta.
Perdían confianza a cambio de ganar protección.
Y piensa si esa fractura periódica, que cada cierto tiempo nos refresca lo incierto de nuestra normalidad, no es otro mecanismo más del miedo: como esos episodios de violencia policial que cada poco nos recuerdan lo conveniente de temer a la autoridad, también esos momentos de descivilización nos advierten contra cualquier tentación insurgente: no rompáis nada que os acabará doliendo, no cuestionéis la realidad presente porque las alternativas siempre serán peores, las revoluciones generan caos, muerte, destrucción, virgencita que me quede como estoy.
Me ha pareció una visión muy documentada y acertada de lo que es el miedo, de cómo se construye, de cómo predisposiciona nuestra conducta, de cómo se introduce en nuestro imaginario colectivo y qué nos hace. De hecho, pienso que es un libro que puede considerarse una especie de ensayo, ya que aunque tenga trama e hilo conductor se intercalan capítulos con reflexiones del mismo narrador y personaje principal: Carlos. AVISO: si sois sensibles con el tema bullying, o si sois sensibles a la hora de empatizar (🙋) tal vez no sea vuestro libro. Y es que Carlos, que descubre que su hijo sufre a manos de un compañero de su instituto, acaba convirtiéndose en su víctima principal. No digo más para no hacer spoiler (y para no enrollarme como siempre) pero: he querido gritarle fuertemente a este señor
This book is not to be forgotten in time. The writer collects some of the most common “fears” men and women of a certain social status have got. The plot quite simple since the writer is more interested in making readers think about their “fears” in their every day lives. I liked it because it made me think and could not stop reading it.
Me han gustado las partes ensayísticas del libro. El personaje principal de la novela me ha parecido muy malo y plano. Para describir la vida de un hombre miedoso y sus miserias no necesitas trescientas páginas y menos si el personaje acaba exactamente igual que empieza. Siendo un miedoso.
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