“«No volverá»,
me digo, y sin embargo,
aunque atardece,
yo sigo en pie esperándolo
y las cigarras cantan”.
“Amarte a ti,
que no me amas,
es como ir a un gran templo
y, ante un demonio atormentado,
arrodillarme a orar”.
“(…) me desborda este amor.
¿Cómo puedo quererte de este modo?”
“¿por qué entonces me aferro
a un libro de poemas?”
“Más que en la flor,
es aquí, en la nariz,
que está el aroma”.
“Pregúntale al poema:
¿quién va a negar el rojo
de una flor?”