No conocía a este autor. Una reseña de Enrique, con el que coincido en tantas y tantas lecturas, me ha llevado a el. No soy una apasionada de las historias de la guerra civil española, me cansan, quizás porque soy de las que no creo en las verdades que se escriben en las guerras, cada uno tenemos nuestra verdad, pero si soy, de las verdades vitales, de las vidas narradas desde el alma, asunto al que llegan pocos escritores. Chirbes ha sido un descubrimiento en esa forma de narrar. En esconder debajo de párrafos absolutamente poéticos grandes reflexiones criticables mucho más allá de la realidad de sus personajes.
"▪ Del mismo modo que un huevo lleva encerrado un pollo ya desde el principio, las actitudes de la gente llevan dentro lo que van a acabar siendo, e incluso en sus rasgos más generosos puede adivinarse el embrión de sus defectos peores."
Es un placer volver a los subrayados y deleitarse una y otra vez en la crudeza del significado que hay detrás de construcciones gramaticales que me han parecido obras de arte escritas
"▪ Así, durante tres años que nos parecieron interminables. Nos habíamos convertido en mulos de noria. Empujábamos, ciegos y mudos, buscando sobrevivir, y, a pesar de que nos dábamos todo unos a otros, era como si sólo el egoísmo nos moviese. Ese egoísmo se llamaba miseria."
Hay tanto detrás de las puertas de una casa, detrás de las relaciones familiares, hay tanto a la vista que se esconde a los ojos que no quieren ver, hay formas de vida narradas de forma tan visual que duelen y resultan inexplicables, sin embargo, no dejan de ser comunes, y vividas en secreto a ojos de todo el mundo, que miran hacia otro lado, porque de nada sirve implicarse en ellas.
"▪ A veces se presentaba de madrugada en casa de su madre, con la cara llena de arañazos y los brazos amoratados. «No pienso volver con ese hijo de puta ni aunque me lo pida de rodillas», decía. Pero, a la otra mañana, sin que nadie le pidiera nada, volvía con él. Y tu abuela nos decía: «¡Cómo me voy a ir de aquí, si ésta es la que más me necesita! El día menos pensado hará una locura»."
Y hay frases que son por si solas aforismos de una vida, de las realidades de cualquiera.
"▪ hay palabras que son de un vidrio tan delicado que si uno las usa una sola vez, se rompen y vierten su contenido y manchan."
El sinsentido de la vida, el vivir bajo unas normas morales que nos obligan a actuar desde el amor no recíproco, de entregarnos a relaciones que nos dañan, pero que intrínsecamente forman parte de esos valores sociales que convendría poner en duda de vez en cuando y que sin embargo ( cuando en tiempos actuales) si alguien se niega a seguirlos, se convierte en el acto culpable en lugar de la víctima que realmente es.
"▪ Él regresaba sudoroso, borracho, sucio, sin afeitar, y, sin embargo, inocente. Nosotros —hablo sobre todo de tu padre— peleábamos por rescatarlo, perdíamos nuestra salud y nuestra felicidad, y éramos egoístas. A él lo rodeaba la luz y a nosotros —como en la letra del bolero— nos envolvían las sombras, las sombras de la mezquindad."
Chirbes refleja en párrafos Como este dos formas de vivir una mujer, tan opuestas entre sí, la entrega, el papel de una mujer que prioriza a su familia por encima de ella que sacrifica todo lo que siente en un silencio que la condena a una vida que solo hace medio felices a los demás, un " sacrificio" es pos de la paz y la unidad familiar, frente a sus propias necesidades, estas reflejadas en una mujer a la que no puede evitar juzgar y por cuyos actos, ella también es injustamente juzgada.
"▪ Y a mí eso me parecía envidiable, como también me lo parecía —aunque desconfiase— que hiciera planes por sí misma, y no pensando en los otros; y que su tristeza o su alegría tuvieran vida propia y no dependiesen de cuanto había a nuestro alrededor, que era lo que yo creía que podía hacerme sufrir o alegrarme."
La verdad, la historia, la vida se convierte en recuerdos que falseamos, que adaptamos para seguir viviendo...
"▪ También pensaba que, en cuanto las cosas se quedaban atrás, dejaban de ser verdad o mentira y se convertían sólo en confusos restos a merced de la memoria.
El tiempo lo deshacía todo, lo convertía en polvo, y luego soplaba el viento y se llevaba ese polvo."
Y a veces el acto final de la vida , esa muerte buscada a base de autodestruirse a uno mismo, por haber quedado prisionero de unas emociones de la infancia ocurre de la única manera posible. Cuando el propósito de uno es la vida de los otros, uno deja de vivir mucho tiempo antes de que expire la suya, pero creyendo que su propósito es salvar a quien no quiere ser salvado de nada.
"▪ La bicicleta yacía a su lado y, sobre la bicicleta y sobre él, las manchas blancas de la nieve dibujaban figuras extrañas como signos de algo que nadie supo interpretar, pero que estuvieron allí, explícitos, para quien hubiera poseído el arte de leerlos"
Ha sido un auténtico placer para mis sentidos leer un libro como este. Buscar la historia escondida detrás de una gramática de una belleza tan abrumadora que milagrosamente transmite un dolor soterrado que atraviesa al lector en cada página.
Yo a diferencia de Enrique, no he dosificado la lectura. Vivo con el convencimiento de que quizás mañana no haya tiempo, no haya oportunidad, un dramatismo que hace que los libros buenos se conviertan en una obsesión y tenga que devorarlos con la idea de volver en un futuro, si tengo la oportunidad, a leerlos lentamente....