Carlos Maceda pide a sus dos mejores amigos, Santiago Álvarez y Marta Timoner, dinero para sufragar la crisis de su pequeña empresa de electrónica. Ellos aceptan dejárselo y, a partir de ese momento, las decisiones de sus vidas quedan a la intemperie, como si el acto de prestar y recibir dinero les hubiera dejado expuestos a la mirada de las personas próximas, maridos, novias, esposas, socios, empleados, amigos, expuestos a la mirada del narrador.
Los personajes de La conquista del aire crecieron oyendo hablar de instituciones -amistad, bien, justicia social- que ya eran sólo el eco de sí mismas, restos de coordenadas que estaban disipándose; también la práctica del diálogo o de la lectura en las que se formaron tornaban a perder su lugar con el cambio de siglo. Cabe imaginar la suya como la historia de unos individuos conocedores del valor de ciertos fines que, al alcanzar la edad adulta, encontraron un mundo donde no podía darse la responsabilidad del hombre y la mujer sobre sus signos, un mundo sin autonomía, a merced, por así decirlo, de las órdenes implícitas en los procesadores de textos. Y entonces quizá intentaran conquistar ellos el pulso, la capacidad de darse normas y actuar al margen de las normas de su grupo social, aunque tal vez intentarlo en solitario fuera como llenarse las manos de aire, como hacer castillos en el aire, como querer vivir del aire. El aire, sin embargo, era lo que tenían para respirar.
Belén Gopegui hizo un deslumbrante debut a principios de los noventa con La escala de los mapas, tan celebrada por críticos y lectores. La conquista del aire, una novela tan ambiciosa como lograda, confirma y aun supera las muchas expectativas que se depositaron en ella.
Belén Gopegui burst onto the Spanish literary scene in 1993, bowling over critics with her debut, La escala de los mapas [The Scale of Maps], which was hailed as a masterpiece. She has since published several more novels as well as stories and screenplays. Gopegui was born, and lives in, Madrid.
El más crudo realismo contado desde la más pura subjetividad armoniza La conquista del aire, tercera novela de Belén Gopegui, llevada al cine a manos de Guillermo Herrero bajo el nombre de Las razones de mis amigos (2000).
Tres amigos —Carlos, Marta y Santiago— y sus respectivas parejas y exparejas ven sus propias vidas cuestionadas cuando Carlos les pide un préstamo de cuatro millones de pesetas para poder remontar su empresa. Los tres amigos tienen una herencia económica diferente pero comparten los valores ideológicos de la izquierda con los que crecieron. Pese a esos valores, el dinero que tenían guardado en su banco, estático, empieza a volverse necesario para Marta y Santiago y para sus parejas. El porqué es la principal pregunta que ellos mismos intentan resolver a lo largo de la novela.
La entrega de esos millones sirve como túnel para dar paso a los temas principales: la pérdida de la juventud y de los valores a los que tanto nos aferramos, la necesidad de una posición económica holgada que lucha contra esos valores y, en definitiva, la derrota por parte del romanticismo ideológico para dar paso a la aceptación de que «la vida prosigue aunque actuemos como cobardes o como héroes, […] no impone ninguna disciplina sino la de aceptar la vida incuestionablemente».
De verdad que lo he intentado. Que Belén me cae bien y que iba con buena predisposición. Pero he llegado al 25% del libro (según Kindle) y soy incapaz de seguir.
Literariamente, el estilo narrativo roza frecuentemente lo javiermariesco (!!). Los diálogos suenan artificiosos y se nota que su función es meramente instrumental; o, dicho de otra forma, son tan sutiles como una patada en los cojones. La conversación entre Marta y Manuel Soto o el debate sobre una película (donde todos los participantes parecen tener exactamente la misma voz) estuvieron a punto de hacerme llorar mientras clamaba a los Cielos que me dieran algo con lo que empatizar. Eso por no mencionar las citas totalmente aleatorias que tratan de justificar que los personajes son de clase cultural alta pero resulta que... euh... ¡son citas totalmente aleatorias!
Y las alegorías. Alegorías en cada página. Alegorías para describir cada puto sentimiento. Pero no alegorías buenas, no. Alegorías como "la inseguridad que siento por mi relación es un jabalí que me acecha desde las sombras" [¡un jabalí con sus colmillos y todo! ¡En un piso del centro de Madrid!], "la posibilidad de un buen futuro es un caballo invisible" o... sinceramente no sé qué intentaba explicar con eso de "los fumadores fumaban [sic] soledad, consumían su dosis de software delante del mundo", pero le salió muy mal.
En fin. Que no sigo leyendo esto. Que sufrir voluntariamente no tiene sentido en una vida tan breve y atroz como la nuestra.
„Zdobywanie powietrza” jest jedną z najcięższych książek, jakie ostatnio czytałam. Jak to w życiu bywa, jest jednocześnie jedną z tych, które naprawdę warto polecić.
Powieść traktuje o trojgu przyjaciół w wieku 30+. Jeden z nich, Carlos, prosi pozostałą dwójkę o pożyczkę celem poprawienia kondycji jego podupadającej firmy. Oczywiście Marta i Santiago zgadzają się, choć nie przychodzi im to łatwo. Wszak mówimy o niemałych pieniądzach. Ich decyzja pociąga za sobą szereg konsekwencji i zmusza naszych bohaterów do skonfrontowania swoich dawnych ideałów z prozą życia.
Podczas lektury powieści miałam tylko jeden problem. Była nim moja ignorancja. Nigdy nie interesowałam się doktrynami polityczno-ideologicznymi w stopniu wykraczającym poza podstawową znajomość. Tymczasem książka aż od nich kipi. Zła na samą siebie nie zrozumiałam bądź nie doceniłam pewnie sporej części dialogów. Nie oznacza to jednak, że czas spędzony na czytaniu był czasem straconym, o nieeee.
Autorka pisze… pięknie. Zazdroszczę jej. Zazdroszczę wrażliwości, mądrości. Sposobu postrzegania świata. Tego, jak plastycznie przedstawia emocje ludzkie. Gesty, słowa, uczucia są w tej książce takie prawdziwe… Może dlatego, że większość z nich jest niejednoznaczna, nieprzerysowana. Niektóre sceny to prawdziwa feeria różnych odczuć i stanów, niekiedy zupełnie sprzecznych. W tym miejscu warto zaznaczyć, że autorka rzadko posługuje się konkretami. Przeważnie są to obrazy, strzępki myśli, przenośnie. Odbiorcy o skrajnie ścisłych umysłach mogą więc mieć problem z przyswojeniem tekstu.
Podoba mi się to, że książka może i ma wyraźnie zarysowany początek (prośba o pożyczkę), ale nie potrafiłabym chyba wyróżnić mocnego finiszu. Przepływ gotówki między przyjaciółmi sporo zmienił w ich życiu, ale tak naprawdę nie wiadomo, czy w przyszłości skutki ich decyzji znów do nich nie wrócą. Zupełnie jak w rzeczywistości. Pięknie pokazane było też to, że tak naprawdę ciąg wydarzeń, który został zapoczątkowany przez pożyczkę, mógł się zdarzyć równie dobrze z innych powodów. Wspomniana pożyczka była więc tylko lontem. To od Marty, Carlosa i Santiago zależało, czy będą chcieli ten lont podpalić.
"Zdobywanie powietrza” polecam tym, którzy nie boją się książek lekko depresyjnych, ale dających nadzieję. Gopegui nie ubarwia rzeczywistości, ale pokazuje czytelnikowi, jak wiele zależy od jego podejścia do życia. Co możemy stracić. Co zyskać. Jak znaleźć w sobie siłę do działania, kiedy życie kopie nas ze wszystkich stron. Przyznam jednak, że mimo wielu zalet, powieść straszliwie się wlecze. Osobiście miałam ochotę na taką właśnie pozycję, ale zdaję sobie sprawę z tego, że miłośnicy zwrotów akcji i mocnych wrażeń raczej nie będą mieli tu czego szukać. Nie zmienia to faktu, że mogą spróbować znaleźć w „Zdobywaniu powietrza” coś, co będzie dla nich odskocznią od wybieranej dotychczas literatury.
Intenté mucho seguir leyendo este libro, pero no pude. Llegué hasta un tercio y finalmente me desesperé y dije: listo, no lo termino, no sé si por ahora, no sé si para siempre.
Me da un poco de culpa porque comencé a leerlo sin expectativas de nada; es un libro que tomé en la librería hace AÑOS, sin conocer la autora, sin leer la sinopsis y dije va, me lo llevo. Lo que me da culpa es que el lenguaje de la autora es bueno, me gusta su forma de escribir y sé que el libro va hacia algún lado, pero es que simplemente no me importa. No me importan los personajes, por más que intenté empatizar con ellos, sus vidas y sus seres queridos. Ninguno, en absoluto, me importa. Y es raro, porque normalmente, en cualquier libro, casi siempre consigo al menos alguien que se me haga interesante. Aquí no ha pasado.
De verdad pensé que lo terminaría, pero hoy a la madrugada, leyéndolo, llegué a la conclusión de que no quiero hacerlo. Esa fue mi revelación: la trama y los personajes no me importan.
Resulta paradójico que una novela sea tan interesante como a ratos insoportable; porque este libro parte de una buena premisa (un amigo pide dinero a otros dos para salvar su empresa) de la que su autora se sirve para trazar una radiografía de la sociedad capitalista, mostrando como dinero y moral son un matrimonio de conveniencia. El problema es que a veces los diálogos son poco creíbles, los monólogos interiores de un derrotismo continuo y las relaciones humanas más bien todo lo contrario. Aún así, su autora demuestra una inquietud social impropia de estos tiempos de literatura hueca, buscando además de entretener, remover conciencias, lo cual merece no sólo un aplauso sino también todo nuestro empeño a la hora de terminar la lectura de esta obra.
La Gopegui me gusta siempre, es un hecho. Me apetecía acercarme a esta novela con la distancia de los años que han transcurrido desde 1998, año de su publicación. Belén analiza a una generación un pelín mayor que yo, solo un pelín, y lo hace como siempre, con ojo certero y crítico. Resulta también interesante ver qué ha pasado desde aquel año en que muchos creíamos que viajábamos en un tren cada vez más moderno hacia un país cada vez mejor... Ay.
Esta novela es una obra maestra absoluta: el asunto tratado es el dinero, los personajes se llena de dolor y de huecos, de espacios, la construcción no cesa hasta llegar a un cierre magnífico. Cierto, algo fatídico preside el sistema que retrata Gopegui, pero el ahondamiento psicológico es muy importante. Novela de estirpe dostoievskiana, pero forma naipauliana.
quizás no es perfecto y quizás es complicado solo por serlo pero lo q plantea es tan interesante y tan relevante mas de 10 años después q seguimos muy subidos al barco de belen gopegui
no puedo parar de pensar en que la vida es corta pero es ancha
Conseguín rematalo por pura cabezonería, en case ningún momento cheguei a empatizar con ningunha das personaxes e o estilo narrativo resultoume terriblemente áspero e tedioso. Hai fragmentos moi interesantes sobre o poder do diñero nas relacións de amor e amistade ou as contradiccións que cabalga cualquer persoa de esquerdas ao abandonar o idealismo universitario e insertarse no descarnado mercado laboral...mais quédase ahí. En reflexións que soltan as personaxes sen ningún tipo de sentido, sen conseguir ser máis que portavoces desas ideas, meras marionetas que nos dicen como son en vez de amosárnolo dalgún xeito A premisa era interesante e levaba tempo con ganas de ler algo máis de Gopegui. Deume moita pena 😢
Las intenciones del libro son loables: reflejar la decepción de unos jóvenes idealistas de izquierdas al afrontar la realidad y obligaciones de la treintena, el papel central del dinero en las democracias capitalistas, y hacerlo mediante una novela que no solo busque la emoción como entretenimiento, sino que tenga significado. El problema es que la plasmación de estos loables propósitos es pobre. Los personajes no evolucionan de forma natural, sus motivaciones son oscuras por culpa de una narración que no sabe iluminarlas, y el estilo por momentos se asemeja al de una tesis, incluso cuando trata de ser poético.
Una novela que ha de leerse como un ensayo, porque lo que plantea es una tesis sin ambages: en plena postmodernidad, el dinero corrompe y los ideales con los que alguna vez soñó la izquierda han quedado reducidos a migajas y dilemas morales vacuos si se llega a la clase media. Falta personalidad en los personajes y diálogos más complejos; destaca la pericia de la escritura y la habilidad cinematográfica para dibujar escenas simultáneas. Sentimientos encontrados por mi parte, pero me alegro de haberla leído.
La vida de Santiago Álvarez, Carlos Maceda y Marta Timoner no es nada diferente a lo que cualquier otro mortal experimenta. Deudas, relaciones amorosas en la cuerda floja, comprar o no comprar una casa, nuestro valor basado en la academia, coquetería para sentirnos importantes, divorcios, asensos, despidos y pedir prestados 4 millones a nuestros mejores amigos.
Benditas sean las historias que nos dan un pequeño vistazo a la vida de otros seres y nos recuerdan lo complejo de la mente y del corazón. La mejor compra que pude hacer en una librería de segunda mano al sur de Centroamérica <3
3/4. It was a bit difficult to get over the fact that each and every character seems to have read Marx, but, that aside, La Conquista del Aire features solid writing and a strong, nuanced analysis of its protagonists. It's an ensemble, Faulknerian (or Rober Altman-ish, if you prefer) work, but Gopequi never loses control of her medium.
Una maravilla, un enorme ejercicio sobre hasta dónde puede penetrar en nuestras relaciones y sentimientos algo como el dinero, y de qué manera la incertidumbre que provoca su existencia o no en nuestros bolsillos acaba destruyéndonos.
Hay partes de muy buena escritura y se nota que la autora entiende mucho de lo que escribe, no me pareció malo, pero a su vez no llegué ni a la mitad. El libro se revuelve constantemente sobre sí, es bastante repetitivo y no me dio nada de lo que agarrarme para seguir entusiasmado.
This entire review has been hidden because of spoilers.
Los problemas de la izquierda, ¡que pereza! Es una novela de tesis y expone la gran cantidad de chorradas en las que algunos, por desgracia, creímos en un periodo de nuestras vidas. La superioridad moral de la izquierda está presente a lo largo de toda la novela, vuelvo a repetir, ¡que pereza!