El movimiento, la metafora movil y el humor definen estas vertiginosas historias imagenes vibrantes y violentas, personajes que van y vienen entre la realidad y el delirio. edgar «el Zurdo» Mendieta investiga una epidemia de suicidios femeninos; un italiano y un frances discuten antes de que sus selecciones nacionales de futbol se disputen la copa del mundo; cuatro motociclistas se pelean el privilegio de seducir a una asesina; y un mundo es dominado por los no-lectores mientras los escritores mexicanos contemporaneos departen vivamente. Para decirlo de otro en cada relato esta el imaginario picaresco y chispeante caracteristico de elmer Mendoza.
Élmer Mendoza (*Culiacán, Sinaloa, México, en 1949) es un escritor mexicano. Además de dramaturgo es también autor de tres volúmenes de cuentos: Mucho qué reconocer (1978), Trancapalanca (1989), El amor es un perro sin dueño (1992); y de dos de crónicas sobre el narcotráfico, Cada respiro que tomas (1992) y Buenos muchachos (1995). Imparte en la actualidad cátedra en la Universidad Autónoma de Sinaloa y es un incesante promotor de la lectura e instituciones culturales. Afirma que: "Ha llegado un momento en el que la violencia no nos sorprende como antes". Desde su primera novela, Un asesino solitario (publicada en la colección Andanzas en 1999 y reimpresa en Fábula en 2001), Élmer Mendoza se había dado a conocer, a juicio de Federico Campbell, no sólo como “el primer narrador que recoge con acierto el efecto de la cultura del narcotráfico en nuestro país”, sino también como autor de una aguda y vivaz exploración lingüística de los bajos fondos mexicanos, convertidos en rigurosa materia literaria. Élmer Mendoza es nativo de la colonia popular en la ya mencionada ciudad de Culiacán, lugar del que hace menciones y ambientaciones comúnmente en sus obras, cómo lo podemos apreciar en Un asesino solitario, y con mayor regularidad en El amante de Janis Joplin, bajo el seudónimo de Col Pop, Efecto Tequila y Cóbraselo Caro. En noviembre de 2007 ganó el III Premio Tusquets de Novela, por decisión unánime del jurado por su obra Balas de Plata, el que se le otorgó durante el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL) en Guadalajara, México. En 2010 publicó el libro "La prueba del ácido" bajo la colección andanzas de Tusquets Editores donde retoma al personaje de Edgar "El Zurdo" Mendieta, quien también protagonizó su novela "Balas de Plata".
Elmer Mendoza es un novelista excepcional, sin embargo sus cuentos me resultan insufribles. En este libro hay un par de cuentos magnificos, pero el resto van directo al olvido.
Historias buenas en cuentos malos, sin duda Elmer Mendoza tiene mejores libros que este... Sí, tiene una conexión con el detective Mendieta pero puedes vivir sin conocerla.
Mi primer acercamiento a este autor y no ha sido completamente satisfactorio, hay dos o tres cuentos muy buenos en mi opinión y otros dos o tres insufribles, espero me gusten más sus novelas.
Me lo encontré paseando en mi librería favorita. No es el tipo de libro que compraría habitualmente, pero estaba entre las ofertas, junto con otros varios títulos que adquirí muy baratos. Ya había visto el nombre del autor en varios lados, así que aprovechando la ganga decidí darle una oportunidad con estos cuentos muy breves. Debo decir que el librito se lee rapidísimo. Los cuentos son muy variados pero siempre tocan un tema central, creo, que es la condición humana, sus diferentes recovecos. No se desconecta de la realidad pese a tratar temas hasta cierto punto fantásticos, como el que un hombre esté hablando con toda naturalidad con el fantasma de la chica de la que está enamorado. Me divirtieron bastante. Aquí unos ejemplos: “¿Por qué una chica tan linda amaba la catástrofe?” Pág. 15.
“Su mantel tenía impresas fotos de arco iris. Es increíble lo que la luz contiene, si no son el mismo, ¿en cuál está el tesoro?” Pág. 26.
Los editores argumentan que las historias de este libro están lejos de establecer una línea "fija y estable" sobre la realidad: viajan "entre la realidad y el delirio"; si bien es cierto esto, sólo en algunos cuentos (como el de la investigación de los suicidios femeninos o el del mundo dominado por los Nolectores) este alejamiento de la escritura tradicional logra coherencia. Los demás se pierden en imágenes intrascendentes, poco atractivas y a veces hasta tediosas –o sea, lo contrario de lo que sus "imágenes vibrantes y violentas" debería lograr–. Pero seré justo: esperaré hasta haber leído sus novelas que, se supone, son lo más logrado en su obra, para ver si de plano no hay que recomendar la lectura de Mendoza.
Este es un libro intraducible, casi incomprensible incluso para los que somos mexicanos pero no por eso resulta ser malo. La mezcla de detalles contemporáneos arrasan con el lector en más de dos o tres ocasiones. Si uno no está familiarizado con la literatura mexicana, quizá el penúltimo cuento, Fiesta, sea lo menos comprensible de la historia. Pero si gustas y conoces a los autores, la diversión está garantizada.
A pesar de que se trata de una colección de cuentos bastante disímiles entre sí en temática, hay un hilo conductor que los une, y es la maestría narrativa del maestro Mendoza.