Una excelente puerta de entrada a uno de los grandes maestros de la literatura rusa. El relato más largo de este libro, «La sala número seis», narra el lento y fatal proceso por el cual el viejo director de un hospital de pueblo —donde están aislados unos dementes—, acaba por ser encerrado en esa sala de la locura. El resto de los cuentos recogidos van desde lo grotesco, como en «Un drama», en el que un autor teatral mata a una señora con un pisapapeles, hasta la candidez de la adolescencia, presente en ese relato en el que la protagonista escribe una carta a un supuesto enamorado. La enorme maestría de Chéjov (1860-1904) se halla condensada en la presente selección, demostración de ese retratista extraordinario que fue el escritor ruso, deslumbrante en la sencillez y sobriedad de su estilo.
Esta edición tiene algunos cuentos muy buenos, otros más normales. El mejor en mi opinión es “Volodya”. Como mejor historia (siendo un relato largo) es “La sala número seis”. Solo había leído cuentos de Chejov de su etapa más madura, que se corresponde con La sala número 6. En esta edición se sigue casi un orden cronológico desde el Chejov más joven e inexperto al más maduro con toda la sabiduría de un clásico de la literatura. Sin embargo la edición no lo especifica. Una se da cuenta leyendo cada cuento y también investigando en qué momento fue escrito cada uno. Pero como obra de aproximación breve, muy recomendable.
Un excelente libro para adentrarse en la cuentística de Anton Chejov. Sin embargo extrañé algunos clásicos como La dama del perrito o El beso. Los primeros cuentos son casi desconocidos para mí y el último es una obra maestra que merece las cinco estrellas. Recomendado a todas las personas que, como yo, no es tan aficionado a leer cuentos; esta colección está pensada para seducir lectores nuevos.
Es la primera vez leyendo algo de Chéjov. Acá hay algunos de sus cuentos de épocas diferentes de su trayectoria, por lo que todos no tienen el mismo nivel de escritura, ni transmiten las mismas cosas.
Sin embargo, no logré conectar con los cuentos como esperaba. Chéjov es un buen escritor, construye muy bien los personajes, las situaciones y las resoluciones que propone, pero el problema soy yo, que no logré sentir lo que él lograba transmitir a través de ellos.
Quizás vuelva a Chéjov más tarde, quizás haya un cuento escrito por él que esté destinado a encontrar y que me cambie la vida, o quizás no, solo el tiempo sabrá qué me deparé junto a él.
Unos cuentos maravillosos, que nos dan una idea de por qué este autor es un clásico de la literatura rusa, aunque corta su prosa su mensaje implícito no deja de ser contundente, una sátira y crítica hacia la sociedad de su época.
Estimulante, sagaz y profundo. Aquí el mundo al rededor no tiene mucho protagonismo porque lo que asombra es la mente humana; sus temores, opiniones, cosmovisiones y resoluciones. Da gusto y se aprende mucho al leer a escritores que saben plasmar muy bien a las personas en el papel.