Leí este libro por cuestiones laborales y también por curiosidad, debo admitirlo. No fue por el título, que me pareció un cliché desde que lo leí. Y eso es lo que se replica a través de toda esta obra.
Para mí, se siente más como una lección que como una historia real. Por más que revele sus intimidades, lo sentí muy alejado como para conectarse con el narrador. Por momentos suena a profesor, dando lecciones no pedidas con explicaciones de Internet y unas ciertas frases que no parecen verosímiles para su edad. Aunque, viendo los videos, parece que sí hablara así en la vida real, pero ese personaje que ha creado tampoco me convence, no le siento frescura ni naturalidad.
Es en exceso explicativo, siento que no valora realmente al lector. Estamos hablando de alguien que paga por un libro (O lo pide prestado, o lo piratea, lo que sea) y que dedica voluntariamente su tiempo para sentarse a leerlo. Seguramente el lector tendrá unos conocimientos básicos de la vida que sobra explicar, recalcar o poner en negrilla.
Varias de sus opiniones son tan pasivo-agresivas como las que critica. No se puede combatir fuego con fuego, y mucho menos en el tema de la sexualidad. A veces busca enseñar, otras se queda en la moraleja y otras critica sin cuidado. Hace falta un editor en estas páginas, hay faltas de ortografía y hasta errores en la conjugación de los tiempos verbales en una misma frase.
No critico el contenido, porque es su vida (y su contrato con la editorial), así que puede decir lo que quiera. Pero no fue algo que me llamara la atención. En definitiva, hay muchas otras formas de contar lo mismo y, para mi gusto, esta no funciona. No es el primero, ni será el último contando este tipo de historias, algunos lo hacen mejor y otros peor. Pero sí es poco creativo, para mí. Si quieren un libro REALMENTE BUENO sobre el tema, por favor busquen "Quiérete Mucho, Maricón" del psicólogo español Gabriel J. Martin.