"pensei que por iso a miña irmá foi quen me colleu da man hoxe (...) porque crerá que se ela comeza a falarme podería poñer o meu mundo, este en que vivo, coas patas para arriba. é demasiado. por iso son necesarios o amor, a tenrura, os aloumiños e as apertas. por iso nos collemos da man." ❤️🩹
"É dicir, que tamén se podía gozar das cousas dende o mesmo centro daquela dor. Eu, pequena como era, cría que a correlación entre o mel de tupelo e a felicidade era lineal, e continua, que só con enzoufar un anaco de pan con mel era abondo para ter máis man a vitoria; ou, se no era vitoria, si a atenuación da ausencia."
-
Leo este libro, mi primer libro en galego, alentada por su protagonista de ocho años y el posible lenguaje sencillo que esa idea le acompaña. Me gusta la casita dibujada en la portada y que el título tenga tantas os. Con María leemos la contraportada y algunas palabras bailan, otras llegan cristalinas y me emociono. Descubrimos que la autora es vizcaína y que está escrito originalmente en euskera. También esto me emociona, que esta editorial galega traduzca euskera y haberlo encontrado en este rincón de este espacio nuevo, que termino habitando un ratito cada tarde de esta semana, viniendo a buscar a María, a verla trabajar. Verla con su delantal y sus chapitas, con el pelo recogido. Me gusta sentarme en esta butaca y pillar el segundo en el que cambia su ceño fruncido en concentración, levanta las cejas y se le ablandan los ojos al recibir a un cliente que se le acerca a consultarle algo. Me cobra ella el libro; me lo llevo a casa. Leo, marco palabras, y en los días siguientes, en la cocina o en la cama, durante los ratos de después de comer jugamos, yo a tratar de adivinar, ella a traducir, a encontrar la forma de resolver mi duda también cuando no trata sobre el significado y es en cambio sobre el orden de las palabras en frases. Termino el libro el sábado en el avión de vuelta a Barcelona, habiéndonos despedido hace casi siete horas. Mi asiento es el de la ventanilla, y a mi izquierda una pareja mayor habla entre ellos, bajito y en galego. La mano de la mujer en la nuca del hombre, ambos con arrugas y cariño en la mirada. Me los imagino hablándome a mí en galego y yo diciendo, o tratando de decir con mi lenguaje aún pobre, que estou aprendendo a falalo pero acabo de comezar, fálenme lentamente. No sucede, pero en un momento, cerca del aterrizaje, sí que se dirigen a mí, me da vergüenza hablar y es un comentario que puede ser respondido con una sonrisa y un asentir de la cabeza pero me llena de ilusión escuchar "rapaza". Termino mi lista de palabras difíciles; pienso en María. Quedan aún pendiente entre nosotras más ratos de juego y traducción, la lista larga y yo expectante. También feliz, feliz, porque, pese a marcarlas, pese a no estar segura de su uso, han llegado todas a mí sin impedir el entender el relato, la historia quedándose conmigo en el mismo lugar que el cariño que siento por estos días de febrero, por nuestra visita al río Rato y la mía al río del cuento.
-
"Non sei como dicilo, abrir o meu peito a unha nova dor. Cavar un baleiro dentro, moi dentro, no fondo do fondo do meu angosto peito que aínda está por crecer, como cando escaravello na area coas mans. Esculpir un baleiro do tamaño dunha colmea para facerlle sitio á miña irmá —e a todas as cousas que están unidas á miña irmá—, para que estea cómoda no meu interior. Para que non a invada nada máis. Para que teña un perímetro de protección. Para que non teña que andar con coidado. Para que non volva ser colonizada. Para que sexa protexida por este, o meu corpo físico de oito anos, tal e como a protexerán os meus futuros corpos físicos de dez, doce, vinte e cinco ou cincuenta e dous anos. E na medida en que son dona deste corpo, criar unha colmea no baleiro aberto do meu peito, alimentar unha colmea cos seus zunidos, as súas punzadas e os seus traballos arduos..."
Aínda non vin Aftersun, pero como que me ten unha vibra parecida. Non podo contar moito máis deste libro realmente porque é unha novela curta. Pero foi un moi bonito agasallo.