Fiel a su poética, Néstore nos acerca al deseo. Su vivencia, su reivindicación
Deseo de ser árbol es un poemario valiente, honesto, que arroja la luz sobre los conflictos con la familia, el amor y el deseo.
Ángelo Néstore, fiel a su poética, nos ofrece un acercamiento al deseo y su potencialidad que se materializa en la infancia y el entorno familiar, escenarios en los que se forja ese impulso y se limita su poder. Desde ese lugar nos sitúa ante un conflicto que nos libera y nos plantea otras formas de imaginar, de disfrutar y de amar orientadas hacia lo colectivo, lo orgánico y lo animal con el fin de proponer comunidades de afecto en las que otras formas de goce y placer sean posibles.
Angelo Nestore (Lecce, 1986) es una artista no binaria italoespañola afincada en Málaga desde 2007. Explora lo poético como un territorio queer donde la escritura se hibrida con la música o la performance. Desde 2017 codirige el festival de poesía Irreconciliables y en 2020 fundó la editorial de poesía Letraversal. Compagina su actividad artística con la docencia en Traducción e Interpretación en la Universidad de Málaga. Sus últimos libros de poesía son Deseo de ser árbol (V Premio Espasa, 2022), Hágase mi voluntad (XX Premio de Poesía Emilio Prados, Pre-Textos, 2020) y Actos impuros (XXXII Premio de Poesía Hiperión, 2017). Su poesía ha sido traducida y publicada en Italia y Estados Unidos. Ha musicalizado sus poemas en las canciones «Poeta Cíborg Pecador», «Incógnito» y «Sección de caballeros», y adaptado al formato teatral con las obras Lo inhabitable y Sacramento. En 2024 editó Antología de poesía queer (Espasa), la primera compilación publicada en España. Leche cruda (Reservoir Books, 2025) es su primera novela.
Introducirse en la poética de Néstore es como atravesar vísceras y sangre hasta descubrir un núcleo luminoso, ardiente y confortante a la vez. Qué privilegio es viajar con sus versos.
He vuelto a este libro más de un año después porque hay poemarios a los que volver es casi un ritual necesario.
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«Pienso que nacer también abre un surco en un cuerpo ajeno, lo modifica y lo daña.
Pero nadie hablará de ello, nadie pedirá perdón porque nadie lo recuerda.
¿Dónde se marcha el dolor cuando el cuerpo sana?»
Deseo de ser árbol es un libro que sujeta tus entrañas y las remueve como una ensaladera. Refleja de una forma brillante las infancias queer, pero de una forma tan "universal" (no estoy seguro de que sea la palabra que busco, pero es la que más me ha convencido) que podría ser la infancia de muchísima gente más. Es tan poderoso y conmovedor que he acabado el poemario deseando leerlo de nuevo.
Nadie piensa en la vida que la vista no alcanza. Nos agarramos a ella como tú agarras mi cuello. Luego me tiras del pelo, me donas al aire y me vuelves a sumergir. Desearía poder ver la expresión de tu mirada, ¿es orgullo o es terror ese destello en tu ojo?
todavía no me he leído "leche cruda" pero siento que aquí se atisban algunas temáticas que se van a tratar en la tarea. es guay ver las semillas (jeje) de estas cosas.
no he entrado tanto como en otros poemarios, no sé decir bien por qué, pero me han gustado mucho tanto el prólogo como también una especie de epílogo que hay al final :)
Quiero más de esto, más libros para sanar la herida marica que arrastramos desde la infancia, que genera tanto dolor como gracia. Es espectacular su uso de la naturaleza como imagen del brío por la vida. Ángelo nos recuerda lo que alguien más quería que fuésemos, lo que no pudimos ser y el potencial de todo lo que contenemos dentro una vez nos miramos con amor y gentileza, con el cariño que nos corresponde, a une y a les otres. Veo estos poemas como une niñe sagrade, levitando como una deidad, etéreo y terrenal a la vez, sosteniendo toda la vida entera dentro de sí.
Unas ganas tremendas de gritarle slay kween y darle un abrazo a este niñe del libro, y así, a mí también.
Hacía mucho tiempo que un poemario no me acompañaba tanto, me he quedado hecha pedacitos 🩶
Si hoy muriera, madre, sé que la vida palpitaría aún fresca e insistente en esa mancha en el suelo.
Ay, Ángelo, mi corazón.
(…) mirar el mundo siempre por primera vez, amar en multitud, un cuerpo sobre el otro para vencer el frío, morir solo, a escondidas, pero haber vivido.
necesitaba poesía. y la poesía nunca cura mis heridas, las agranda.
«porque te he odiado tanto, he odiado tu piel, tu olor, tus manos, el timbre de tu voz, la forma de andar, tus besos, tus besos, tus besos, te he odiado tanto, madre,
empiezas leyendo: “¿quién devuelve a las infancias queer el amor perdido?”. y te das cuenta que esa frase resonará en todo el poemario.
qué bonito, y qué personal.
me quedo con esa foto tan representativa para tantas personas lgbtq+, y con esa nota final citando al poeta Néstor Perlongher. pero sobre todo me quedo con las cosas que me ha hecho sentir
Un libro que despierta tanto rabia como deseo. Nos narra una historia, desgajada en trozos, con una voz poética que tiene tanta fuerza como quien la escribe.
Sinceramente increíble. Me he releído la gran mayoría de poemas. Son preciosos y desgarradores a su manera. Es un camino que comienza en la pérdida de uno mismo y el rechazo ajeno y termina en una cruda aceptación y entendimiento. Me ha aprecido brutal.
Poemas que hablan de heridas que quedan por sanar. De madres con expectativas sobre nuestro cuerpo que se distancian de lo que sentimos dentro. De padres inalcanzables. De abuelos que entregaron amor. De la vida y la búsqueda de la belleza para con el otro, siendo esta otra persona, una herida más que busca sanar.
Un poemario sobre la madre, el padre y la infancia queer. Esconder las manos al ver tu grueso vello, añorar el cuerpo de tu madre, ver morir a tu abuelo entre flores y cigarros, sobre el deseo de ser árbol.
¡Qué libro! Agradezco tanto a la persona que me lo recomendó. Pensaba en sus palabras a medida que leía. Ellas reafirmaron, por una parte, lo especial que es, y, por otra, su gran capacidad de lectura.
Este libro es un cuerpo. Dentro de él hay muchos. Todos. Nosotros.
Cada poema golpea. Cada palabra es un lugar de resistencia, una plataforma en la que la poeta se muestra vulnerable. Esta vulnerabilidad nos involucra, nos habla, mientras enuncia al otro, a los otros, y, de alguna manera, acaba por enunciarnos como otros.
Lo que me ha atrapado y atravesado de esta obra, al margen de lo ya contado, es la capacidad de Néstore para construir un mensaje subversivo sin enmarcar su discurso en la violencia. Aunque esta esté presente no lo hace como medio, sino como realidad que se expone. Como hecho constatable que se rescata y se divulga.
No sé si influyó directamente, pero el hecho de haber tenido la oportunidad de escucharla hablar en Salamanca, ha generado una imagen constante de ella en cada palabra leída. Como si estuviera recitando mientras yo analizaba su mensaje. Sentía su voz pausada y herida hasta el deseo de resistir a través de la lucha, de la lucha por hacer consciencia de un deshago que si bien encuentra fuente y pilar en su piel, es la de muchos en varios niveles.
Me han marcado mucho las reflexiones sobre la familia, sobre la figura del padre y, especialmente, la de la madre. En estos poemas concretos, pensaba mucho en el dicho —traído aquí con toda la intención— de «los árboles no te dejan ver el bosque». Esto es, los árboles son esos detalles en los que la madre quiere que el hijo constituya su identidad, porque cree que son los correctos. No obstante, se pierde ese otro universo enmarcado en el deseo de su hijo, en su visión de la realidad, la suya, la del padre y la de la madre.
Justamente, creo que en este aspecto se encuentra el sentido de la obra, de cada poema. El deseo. Este deseo atravesado por una fragilidad que busca, por un lado, ser comprendida, y, por otro, ser valorada y expuesta.
En este sentido, tomando la boca de Néstore como apoyo, creo que todo lector que se acerque a estos versos, de alguna manera, también deseará ser árbol.
Qué no tengo tiempo y no lo voy a tener hasta dentro de muchos meses. Hoy me mantengo despierta por el café, pero leo y no me estoy enterando de nada, no siento nada. No sé si es mi culpa. Michi se tumba junto a mi.
No he conectado. A lo mejor porque no va conmigo el toque intelectual de jugar las herramientas bien, ser listo para estar seguro de qué imágenes quieres que las personas vean. No sé, nunca me han gustado las redacciones del colegio, de la universidad, del instituto. Los poemas como ejercicios. Y además, yo a Néstore tampoco le puedo reprochar tanto, nuestras luchas por la vulnerabilidad y coraza parecen tan diferentes. Igualmente qué bonito conocer.
PD: Jope, es tal la desconexión que yo normalmente lloror fácil con los prólogos y epílogos, pero con estos no.
"¿Donde se marcha el dolor cuando el cuerpo sana? Como una madre, el mar borra las pisadas con urgencia, desaparecen los pájaros de los árboles cuando mueren, sin que nadie los encuentre."
"Aun así, el cuerpo, igual que la tierra, sabe que ha sido devastado."
"Tú y yo nos observamos siempre desde lejos, como se hace con las estatuas. Siempre conocemos las palabras adecuadas para engañarnos. Ahora dime ¿dónde has estado tú todo este tiempo?"
"Este cuerpo mío, que se expande y se malgasta y se defiende inútilmente de la muerte. Que se curva y se retuerce y se inflama y se calienta."
"Debería ser un manantial la infancia, debería saber colmar, debería desbordar y golpearte la cara y los muslos y las esquinas de la boca."
"Deseo de ser árbol, deseo de persistir en el jardín de otro sin invadirlo"
A partir de sus versos, versos que imagino salir como ramas de sus labios, Ángelo se abraza y nos abraza a todes con pureza, atención y amor. Una herida que se recompone para crear ahora belleza. Un deseo que implora ser atendido, ansia ser desvelado.
Ángelo ganó el V Premio Espasa Es Poesía de 2022 con este poemario.
En él encuentras poemas desgarradores pero a la vez dulces, así es su forma de escribir y transmitir. Nos habla de sus vivencias, su sentir.
Tuve la suerte de escucharlos de su voz en el Poetry Slam de Logroño y me cautivó hasta las lágrimas. Su forma de recitar, su dulzura, me erizó la piel y la traspasó hasta tocarme el corazón.
Un viaje hacia una infancia queer, donde un niñe quiere salir de su cárcel ventana para volar o estrellarse, dejar de crecer como le imponen (la familia, la biología,los demás) y abrazar otras formas de ser; un perro, un árbol: desde las vísceras y la emoción, transitando la fisura y los márgenes. Poemario de hondo calado.
He de decir que no me estaba convenciendo al principio. No conectaba con el lenguaje que se me hacía algo pomposo y petardo. Sin embargo la segunda mitad de repente me ha golpeado y me ha parecido terrorífica así que wow Aunque no haya conectado con todo el libro solo por esos poemas buenísimos me ha merecido la pena Y no sé por qué pero la edición que tenía olía raro...