Mientras se cierne sobre Europa el terror de la Primera Guerra Mundial y los viejos ocupan los lugares que los jóvenes han tenido que dejar para alistarse, el señor Chips decide organizar en Brookfield una fiesta de Navidad que reúna a alumnos y exalumnos del colegio. La idea es más que bien acogida, todo el mundo quiere aportar algo al convite, los chicos empiezan a contar los minutos y, por unos días, Brookfield parece olvidarse de la muerte y la guerra.
Publicado cuatro años después de Adiós, señor Chips —y solo un año antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial—, este inolvidable cuento, que explora el verdadero sentido de la Navidad, ofrece un inolvidable reencuentro con el profesor más entrañable de la literatura.
James Hilton was an English novelist and screenwriter. He is best remembered for his novels Lost Horizon, Goodbye, Mr. Chips and Random Harvest, as well as co-writing screenplays for the films Camille (1936) and Mrs. Miniver (1942), the latter earning him an Academy Award.
A mediados del año pasado conocí a un personaje entrañable que se ganó un puesto intransferible en mi corazón, mi querido señor Chips, gracias a la lectura que hice de “Adiós, señor Chips” de @trotalibros. Cuando vi que por Navidad tendríamos una ración de él, un pequeño bocadito, un corto relato navideño de este mismo, fue mágico pero quizá nada comparable a la emoción que fue encontrarme un ejemplar en mi buzón, gracias Jan.
Poco os puedo revelar de este cuento, nada más allá de que nuestro estimado señor Chips decide organizar una fiesta de Navidad para reunir a sus exalumnos del colegio. En los días de organización y de ferviente emoción ante el acto que va a tener lugar, el tiempo parece ralentizarse, todo el mundo aparentemente olvida por un instante el caos que siembra la guerra.
Estamos ante una propuesta eficaz y emotiva de la perspectiva real de la Navidad, esa que se nos presenta positiva, ingenua y sincera, que altera nuestra cotidianidad para aportar felicidad en nuestras vidas. Pero, siendo sincera, lo que posiblemente más haya disfrutado de este libro es la preciosa nota final del editor.
Jan sorprende con retazos de su pasado, escenas vividas que nunca volverán pero que siempre se mantendrán latentes en su mente, como en todas las nuestras persistirán aquellos momentos que suspendidos en el tiempo, vivimos en anteriores navidades. Revuelve el alma, hace que exploremos nuestro interior y que no olvidemos la magia de esta celebración a pesar de la pesante madurez.
En conclusión, a pesar de estar escribiendo este texto ya con las fiestas terminadas, pero el árbol aún montado, tengo que recomendaros este breve cuento que me ha encantado. Un placer vivir la Navidad con tanto amor y tanta literatura que nos da diferentes perspectivas de esta festividad que no debemos dejar de vivir con la misma pasión con la que lo hacíamos en la niñez.
Quina monada de relat! El Sr. Chips torna per Nadal i ens regala aquesta petita història plena de màgia. Encara que el relat sigui entranyable, crec que la part que més m'ha agradat és la nota de l'editor. M'ha emocionat moltíssim i pens que és el complement perfecte per aquest petit llibre. La lectura perfecta per aquestes festes.
"Un colegio vacío es un lugar extraño. Está lleno de fantasmas, lleno de ecos de voces; lleno del triste olor a tinta seca, a barniz y al jabón carbólico que utilizaban las mujeres de la limpieza."
Un relato entrañable sobre un anciano profesor que debe volver a trabajar debido a la Primera Guerra Mundial.
Lejos de presentar a un carcamal gruñón, el lector se ve sorprendido con una figura paterna que mima a sus estudiantes y trata de protegerlos de la cruda realidad que los rodea.
El contacto entre alumnos viejos y actuales actúa como un solapamiento del pasado y el presente que contribuye a alimentar el sentimiento de atemporalidad que inspira el carismático protagonista.
Sin duda una muy buena introducción para leer la novela relativa a este personaje, "Adiós, señor Chips".
“…y uno de los placeres más agradable de haberse mayor era poder ampliar la lista de cosas triviales que no le importaban, de manera que podía dedicar más tiempo a las cosas que no eran triviales”.
Relato navideño del entrañable Señor Chips. Un imprescindible si te encantó, como a mí, Adiós, Sr Chips, continuando con su estilo sencillo y acogedor.
El autor retoma, desde la perspectiva de este entrañable profesor sempiterno, como desde su cómodo hogar, la sociedad inglesa, fue testigo de la Gran Guerra y tuvo que contemplar a toda una generacion de jóvenes marchando a un terrible destino, con la certeza de que la gran mayoría no volvería con sus familias.
Me ha llamado bastante la atención el tono antibelicista del libro, que no recordaba del original, aunque pienso releerlo pronto para confirmar si existe esta diferencia. Cabe destacar que fue publicado en 1938, cuando ya se veía la sombra del nuevo conflicto, que arrebataría de nuevo la juventud de la siguiente generación, los hijos de aquellos que sobrevivieron a la Primera Guerra Mundial y les tocó a ellos ver como mandaban a sus hijos a morir en la Segunda.
Es un pequeño relato que disfrutarán los que hayan leído "Adiós, señor Chips" del mismo autor. Sin embargo, aunque es un relato corto, de apenas 30 páginas, nos recuerda muy bien al simpático profesor que al igual que en "Adiós, señor Chips" se vuelve un personaje muy cercano e íntimo, casi como un familiar querido. Aunque el final del relato me ha parecido un poco triste, al mismo tiempo no deja de ser un relato muy tierno y entrañable. Recomiendo su lectura para aquellos que han leído la novela "Adiós, señor Chips" de James Hilton.
🌟 Relato navideño escrito por James Hilton y protagonizado por el inolvidable señor Chips. Es una historia breve pero con un gran mensaje, hasta en los momentos más duros de la humanidad un poco de magia puede proveer mucha esperanza. Volver a una lectura del señor Chips es estar en casa.
🎄El libro también contiene una historia de la vivencia de las Navidades de Jan Arimany, editor de Trotalibros, es un relato con el que te puedes identificar muy fácilmente. Gràcies Jan per incloure’l i fer-nos recordar la màgia i el significat del Nadal per a molts de nosaltres.
Cuento breve en el que el señor Chips, personaje que conocimos en Adiós, señor Chips, intenta organizar una fiesta para los alumnos del internado de Brookfield. Es una historia agradable, muy propia para las fechas navideñas, que a mí me ha dejado también un regusto amargo. El señor Chips representa un personaje que lo da todo por los demás y, luego, es recordado simplemente como un secundario en la vida de otras personas.
Breve relato de un maestro entrañable, el señor Chips. Aunque no sé si me gustó más la nota del editor de #Trotalibros, Jan Arimany, sobre la magia de la Navidad, en la que me he sentido muy identificada. ¡Feliz Navidad y felices lecturas!
Qué relato tan entrañable. Me ha encantado volver a la atmósfera de Brookfield y acompañar unas páginas más al maravilloso señor Chips. Y la nota del editor me ha emocionado, me ha traído muchos recuerdos magníficos de mis navidades en familia llenas de magia y amor.
Ha sido bonito reencontrarme con este relato de Hilton y su entrañable señor Chips. Evidentemente no llega al nivel de leer Adiós sr Chips y Horizontes lejanos pero me quedo con ganas de poder leer algún libro mas de este autor.
Relato muy breve que nos devuelve a Mr. Chips. El anciano profesor, ahora actuando como "director en funciones" durante la época de la 1ª Guerra Mundial, decide organizar una fiesta de Navidad para sus alumnos para intentar levantar el ánimo de los chicos y de los soldados acampados en las inmediaciones de la escuela, entre los cuales se encuentran algunos ex alumnos. A pesar de que el relato es entretenido y sigue siendo una delicia entrar en el mundo de este profesor, al ser tan breve se nos queda demasiado liviano y corto. En esta edición, Jan, el editor de Trotralibros, nos regala una historia bellísima sobre su infancia y cómo vivió la magia de la Navidad de niño. Ha sido una delicia y lo he disfrutado muchísimo. Gracias, Jan, por compartir tu sensibilidad y buen hacer con nosotros.
Dicen que los profesores viejos se vuelven rutinarios, que para implantar nuevas ideas se requieren hombres jóvenes. Tal vez sea así; y lo cierto es que Chips, a sus setenta años, impartía las mismas clases de Latín que había impartido cuando tenía cincuenta o incluso treinta años… Pero en 1917, ese año de desesperación y oscuridad que se acercaba a su final, no quedaban hombres jóvenes en Brookfield.
El autor, James Hilton (1900-1954) es sobradamente conocido por obras como Horizontes perdidos (1933) o Adiós señor Chips (1934), obra esta última que leí hace algo más de dos años. El presente relato es un epígono de esta novela, donde se narran algunas anécdotas del célebre profesor Chips, concretamente de corte navideño en este caso, y fue escrito en 1938. El ejemplar que yo he leído está publicado por Trotalibros y traducido por Jan Arimany, y lo adquirí en la Feria del Libro de Madrid de 2023, recomendado por el propio editor y traductor.
El relato se ambienta en las semanas previas a la Navidad de 1917, donde la Primera Guerra Mundial, con sus reclutamientos masivos, absorbía la juventud británica, de modo que sólo se impartían clases a los más jóvenes, casi niños aún. De vez en cuando, el señor Chips recibía visitas de antiguos alumnos enrolados en el ejército. En estas circunstancias, surge la idea de preparar una fiesta de Navidad en Brookfield, que es el centro de enseñanza donde presta sus servicios el Profesor Chips.
De esta manera, el relato, junto a otras anécdotas docentes relacionadas con el señor Chips, nos narra las vicisitudes e incidencias en la preparación de la citada fiesta navideña.
La brevedad del relato, así como el gracejo de su protagonista, hacen que la obra se lea con facilidad y agrado. Mención aparte merece la Nota del Editor, que pone fin a la obra, firmada por Jan Arimany, sobre la magia del día de los Reyes Magos, que me ha parecido simplemente preciosa y eleva mi calificación a las 4 estrellas. Así pues, me parece muy recomendable como lectura fácil y fluida, muy apropiada para las fiestas navideñas.
Y mientras, sentado en su escritorio, recibía sugerencias y ofrecimientos de forma tan rápida que no le daba tiempo a asimilarlos, sentía que la historia no sólo se hace con armas y conquistas, sino con cada acontecimiento agradable que permanece en la memoria después de que haya ocurrido,...