"Mi mayor error fue suponer que el mundo de la puerta para adentro funcionaba bajo las mismas reglas que del mundo de afuera, donde permanecer en un lugar o irse es, casi siempre, una decisión propia. Pero no en mi mundo, no en esta casa de muñecas, en la que si subes y luego bajas, si respiras o te suspendes, si entras y luego sales, es porque Lorena así lo quiso."
3/5 **
Qué pena. Jajaja, le tenía fe al libro. No quiero ser un baboso que solo habla mierda de una novela, no, osea, no me gustó pero tampoco voy a ser injusto. María del Mar Escobedo supo hacer varias cosas, en primer lugar tiene un estilo chévere en los puntos más tradicionales de la narración, todo tiene un aire sofocado y paranóico. Isabel, la protagonista, es una narradora en la que no se puede confiar, tuerce la historia de mil y un formas a su acomodo, al principio sutilmente, de modo que uno queda cautivado por ella y por Lorena, pero esos momentos donde la verdad se dilucida y ooof, no es algo innovador pero tiene buen efecto. También existen imagenes potentes, normalmente relacionadas con la hematofagia y la obsesión; el transfondo político le añade más ambientación, toques tétricos, aunque esto queda desaprovechado.
Y es que la autora tiene un lenguaje bastante... ¿florido? ¿metafórico? y no está mal, crea descripciones hermosas. Lo que sucede es que poco a poco estos experimentos lingüisticos van tomando el poder del libro al punto que hay páginas enteras de flujo de pensamiento cuasi lispectoriano (porque ni a eso llega), "artistico", entre comillas ya que se esfuerza por verse más literaria. Eso le quita mucha lógica a todo, partes de la trama (lo que suelo considerar lo más importante) quedan incompletas porque se prefirió explorar la dialéctica típica de un estudiante de literatura acá en Colombia en un afán de consagrarse. Al final yo quedé como, la autora tenía buenas ideas, pero se quedo corta porque prefirió que su libro fuera de "mayor valor literario" y menos de terror, porque claro, es un género de libros basura, claro que sí.
Dudo volver a tocar un libro de ella.