Esta dura novela realista es una ficción creada magistralmente por la escritora Care Santos, pero podría no serlo. Bien podría reflejar un trabajo periodístico de investigación en torno a un suceso verídico, de esos que, al escucharlo o saber de él en los medios, sacude las conciencias y que a todos nos hace preguntarnos: ¿cómo ha podido ocurrir algo así? ¿Cómo alguien tan joven puede cometer una acción tan atroz? Puede que mucha gente piense que hay verdades que es mejor no saber. Pero entonces, ¿cómo vamos a evitar que ocurra una próxima vez? ¿Te atreves a enfrentarte a tu tercera máscara?
Cada día tengo más dudas acerca de quién diablos es Care Santos. Si es la misma insulsa que todas las mañanas me mira desde el espejo del baño o es esa que, de vez en cuando, hace algo que merece la atención ajena. La atención de gente de fiar, quiero decir.
Cronológicamente, ambas estamos muy puestas de acuerdo desde antiguo: más de cuarenta años ya de coincidir en todas partes: en las mismas calles, y cines y teatros y restaurantes, en aquella facultad de Derecho donde ambas nos aburrimos tanto, en la misma playa de Malgrat, en el mismo periódico barcelonés de los primeros tanteos con la palabra, en los mismos cuerpos amados, en las mismas amistades que compartimos.
Pero hay entre nosotras abismos que nos separan cada vez más: la que me mira desde el espejo nunca se atrevería a opinar, ni a levantar la voz, ni a subir al escenario. Es la que admira desde la pequeñez, y ordena por colores y tamaños sus admiraciones, se emociona con la palabra ajena y deletrea nombres a quienes sabe que jamás podrá alcanzar. Es la que teme por todo, la permanentemente hiperestésica, la acomodaticia, la que no es nunca tan feliz como entre fogones, cocinando un arroz o inventando un pastel de chocolate. Es la que cree los ojos de sus hijos poblados de pequeños milagros, la que aspira a plantar un limonero en tierra propia y verlo crecer, la que es capaz de extrañar durante años, la que entiende, tristemente, que los ideales no existen para ser cumplidos. La odiosa.
La otra es mujer de mundo y jamás se siente extraña en ninguna parte si lleva consigo un cuaderno y un amigo. Tantas veces la han seducido tierras lejanas y acentos extraños que ya no podría entenderse sin ese aprendizaje de la soledad que tanto tiene que ver con la escritura. Sabe ser incómoda y respondona, aunque no siempre lo hace. No se resigna a mirar la función desde lel patio de butacas, porque ha descubierto que en el escenario se siente como en casa. Ante el blanco del papel siempre trata de matar al padre, pero nunca sabe si lo consigue, y por eso sigue intentándolo. Apunta alto, ambiciona, trabaja, se rebela y todavía cree que hay ideas que algún día salvarán al mundo.
Las dos se hacen préstamos sin cesar, ambas están en deuda con la otra. Entre las dos, a partes iguales, han escrito algunas cosas, han salido en los periódicos, han subido a algunos escenarios. Nos odiamos. Tanto como lo hacen los que se necesitan.
Novela parecida a Mentira, ganadora del Premio Edebé hace años y que ha cosechado mucho éxito. Pero esta me ha parecido bastante más dura de leer. La autora habla del mismo tema, un caso penal donde el criminal es adolescente, e indaga en qué ocurrió realmente y por qué.
Me gusta el estilo de Care Santos, pero sobre todo me gusta de ella que se atreva a abordar temas así, sin tapujos pero con delicadeza. Es una historia difícil y no acaba tan bien como Mentira, que tenía algo más de maniqueísmo (y a la que se hace, por cierto, un guiño en La tercera máscara); es un poco más amarga, menos optimista, pues tampoco hay un conflicto narrativo más allá de saber qué ocurrió realmente. La historia de Diana no avanza. Espero que haya una segunda parte que expanda la psicología de esta protagonista tan interesante, a la vez que ponga un poco de color a una historia gris.
Punto negativo: mira que no elijo lecturas por sus cubiertas, pero esta... Edebé, igual es hora de renovar el diseño de la colección Periscopio, porque usáis imágenes y cosas de archivo que, aunque tienen cierta conexión con la trama, no reflejan ni de lejos el tono del libro. Hala, ya lo he dicho.
3.5✨ me ha gustado mucho la manera en la que esta estructurada, tres mascaras siendo cada una de ellas un nivel de conocer a las personas. Es una historia muy dura, me revolvió el estómago en momentos y es todo pintado de gris, ¿quien es inocente y quien es culpable? depende de a quién se le pregunte...
Me ha gustado la estructura y el tratamiento de la psicología de los distintos personajes. El padre narcisista y ausente y la madre alcohólica son para quitarse el sombrero y dotan a Diana de una profundidad que se intuía pero se nos escapaba.
No me ha encantado que se la tache de asesina en la segunda máscara mientras no tenemos su perspectiva en la tercera. En teoría no sabemos que había sucedido con la bebita mientras ella dormía en la lavadora. Hay una parte del libro en la que Luca pierde el acento y deja de hablar raro. Pensé que era por la perspectiva de Diana pero luego seguimos en su puntinde vista y vuelve a hablar raro.
En general me ha gustado, siento como si hubiese leído un podcast de truecrime.
NOTA PARA EDEBE: ENTIENDO LA PORTADA:SI. ERA NECESARIA: NO.
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Por mucho que se diga, este es el claro ejemplo de que no se debe juzgar a un libro por su portada. Mi cuestión favorita acerca del libro es su estructura, el estudio y la psique de los personajes y la manera diferente en la que se expresan entre sí. Una lectura breve y sencilla, pero no fácil, con un tema muy incómodo en la sociedad en general y que debería dejarnos reflexionando (es que es para reflexionae 🤔).
Sobre todo, está muy bien armada a nivel de estructura. Al final del libro, la autora cuenta que se ha basado en un caso real pero que esto es una ficción. Y se notan ambas cosas.
Se respira algo muy auténtico, muy españita en La tercera máscara. Muy «esa historia loca que pasó en mi insti y que hasta salió en la tele, ¿te acuerdas?».
La estructura del libro es la entrevista (piensa en Rant de Palahniuk, por ejemplo), yendo desde la 1ª máscara –la gente que conocía superficialmente a la protagonista, Diana-, pasando por la 2ª –la gente que tenía una relación más cercana con ella- y terminando en la 1ª, el testimonio de la propia protagonista.
Uno siente que va excavando y hundiéndose cada vez más hondo en el hoyo de un caso que, me repito, se siente pringoso, cercano, palpable. Así, los primeros capítulos son muy cortos pues se trata de gente que se cruzó tangencialmente con Diana, volviéndose más largos a medida que nos acercamos al núcleo. Creo que eso agiliza mucho la lectura y pensando en un público juvenil, es un acierto.
Claro que «el caso» podría resumirse en unas pocas palabras y cada capítulo nos da una migajita de información más, siendo la intriga muy grande al principio y, al final, estamos más por ver las consecuencias de este. En ese sentido la novela se siente, aunque muy inteligentemente estructurada, artificiosa. Qué conveniente que en algo tan, al fin y al cabo, verosímil y de carácter oral sin, en teoría, un narrador que la administre, la información se dosifique tan bien.
El otro defecto que le he encontrado me parece casi inevitable: la novela trabaja como poco una docena de voces y unas le salen tremendas (Enrique el vecino cotilla, la tendera Herminia) pero flojea en algunas clave. Las charlas entre adolescentes no las he sentido tan reales y eso ha perjudicado mi valoración global. He encontrado momentos en los que la suspensión de la incredulidad me resultaba complicada; no creo que una persona como Diana entre y salga de la aceptación social de forma tan fácil. Hay un momento en el que el grupo de chicas de clase de repente la ha cobijado y la incluye torpe pero amablemente en su camarilla; ese capítulo me descolocó un poco. Hubiera encontrado más creíble que, si bien Nayara pudiera arriesgarse a ser su amiga (la petición del profe, al fin y al cabo es extranjera y puede sentir más empatía hacia alguien aislado) encontraba que la reacción del resto de chicas hubiera sido un constante «pero, ¿qué haces, tía?».
Si bien se pone en ocasiones un poco discursiva, opino que no es grave teniendo en cuenta que se dirige a un público juvenil, al que se le plantean temas muy interesantes por un lado y muy peliagudos por otro, muy fuerte la decisión del padre. Era muy fácil caer en el morbo contando una historia así y creo que las intenciones de Care Santos son buenas. Y aunque hay buenos en esta historia y también hay malos, transcurre en su mayor parte en tonos grisáceos que creo que son los convenientes para tratar un asunto así.
Tiene partes duras y se mira hacia lugares incómodos. Creo que si hubiera tenido la edad objetivo de la novela (que entiendo que son adolescentes de 12-16 años) me hubiera flipado. Como escritor he apreciado el trabajo estructural en base a una premisa: las tres máscaras.
Care Santos vuelve a demostrar en La tercera máscara su habilidad para tratar temas difíciles con sensibilidad y profundidad. Inspirada en un caso real, la novela aborda la historia de una adolescente que oculta su embarazo y las consecuencias de su decisión. A partir de múltiples voces —compañeros, familiares, profesores y la propia protagonista—, el relato reconstruye los hechos y nos invita a reflexionar sobre la culpa, la incomunicación y las apariencias.
La estructura se divide en tres partes que aluden a las “máscaras” que todos usamos: la que mostramos al mundo, la que enseñamos a quienes queremos y la que solo nosotros conocemos. Esta metáfora atraviesa toda la novela y le da una coherencia simbólica muy lograda.
El estilo de Santos es directo, sin artificios, pero cargado de emoción contenida. La autora consigue transmitir la confusión, el miedo y la soledad de la adolescencia sin recurrir al dramatismo fácil. Es una lectura breve, intensa y perfectamente pensada para hacer reflexionar tanto a jóvenes como a adultos.
La tercera máscara es, en definitiva, una novela valiente sobre la necesidad de mirar más allá de lo evidente y de entender que todos, de alguna forma, escondemos algo detrás de nuestras máscaras.
Me ha gustado mucho la manera en que está escrita esta novela, en forma de entrevista (o interrogatorio). Me parece súper original.
Me parece una historia bastante atrapante y buena. El hecho de que la autora haya escrito esta historia con un tema que puede ser muy polémico como este me ha gustado un montón.
Por último, me ha encantado el guiño a la saga "Mentira" metiendo al personaje de Alberto. Me gustó mucho cuando me di cuenta.
Novela juvenil muy redonda, bien planteada y resuelta, con un buen desarrollo de los personajes y una atmosfera excelente. A esto hay que sumar unos temas de alta volada.
Una novela inquietante y poliédrica con muchas aristas que te hacen reflexionar sobre los hijos, los padres, hermanos amigos y sobre el papel que juega la sociedad en los sucesos que acontecen en la novela.
És una història que m'ha agradat molt. Molt emotiva i esperançadora. Destaca la importància sobre com ens veuen els demés i com realment som nosaltres. Tenim tres màscares i mostrem la que volem segons la persona que tenim davant, si és important o no per nosaltres. L'amor de la família és molt important, però no hauria de determinar la vida que volem. Hem de tenir la possibilitat de poder escollir. No podem jutjar a l'altra persona sense conèixer la seva història. Hem de poder tenir una segona oportunitat. Tothom mereix una vida millor.