Releo tres novelas y con los años cambia el orden de mis preferencias. Asia me parece ahora una historia un poco menor, aunque no deja de ser hermosa. Primer amor, que tanto ha gustado, queda en medio. Aguas Primaverales es, en definitiva, una gran obra maestra. Vemos en las tres novelas un Turguenev despojado y cansado de sus preocupaciones sociales. Escríbenos de amor, que tan bien te sale, parece decirle un genio maligno. Todas las novelas son de época, suceden antes del 48, hay una atención al detalle temporal que yo pasé de largo hace años, cuando las leí por primera vez (entonces el siglo XIX me parecía una época plana de cien años, sin variación alguna, con eternas levita y polainas) se transluce de tal manera una gran nostalgia por los años entre 1930 y 1948, cuando reprimido el decembrismo, aun no había fracasado la revolución europea. Los jóvenes podían ser jóvenes, enamorarse, vivir a sus anchas, romperse el corazón sin importancia.