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El roto
Esta novela es considerada por la crítica como la obra mayor de Joaquín Edwards Bello.
Discutida cuando se publicó, en medio de una fuerte polémica en la literatura chilena por los reproches que se le hacían al "naturalismo", hoy, caducados ya quellos cánones de clasificación retórica, El Roto es considerada una novela moderna, libre en su forma, que perdura en la producción literaria del país como obra magistral en sí, independientemente de la fiel o subjetiva acomodación del texto a la realidad social de sus personajes.
La intriga es movida y apasionante, los caracteres están tratados con mano firme y vivaz, y en fin, el argumento entero es una ficción de valedera vigencia en la novelística hispanoamericana.
La presente edición incluye las últimas modificaciones que le hiciere su autor en vida.
Discutida cuando se publicó, en medio de una fuerte polémica en la literatura chilena por los reproches que se le hacían al "naturalismo", hoy, caducados ya quellos cánones de clasificación retórica, El Roto es considerada una novela moderna, libre en su forma, que perdura en la producción literaria del país como obra magistral en sí, independientemente de la fiel o subjetiva acomodación del texto a la realidad social de sus personajes.
La intriga es movida y apasionante, los caracteres están tratados con mano firme y vivaz, y en fin, el argumento entero es una ficción de valedera vigencia en la novelística hispanoamericana.
La presente edición incluye las últimas modificaciones que le hiciere su autor en vida.
172 pages, Paperback
First published January 1, 1920
About the author
Joaquín Edwards Bello
53 books16 followersVíctor Lorenzo Joaquín Edwards Bello, más conocido como Joaquín Edwards Bello, fue un escritor y cronista chileno. Sus obras —que lanzan una mirada aguda sobre las costumbres de las familias aristocráticas, a las que él pertenecía—, le hicieron merecedor de los galardones más destacados de su país: los premios nacionales de Literatura 1943 y de Periodismo 1959.
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Community Reviews
Displaying 1 - 16 of 16 reviews
May 15, 2018
La vida de un joven y su círculo cercano en un prostíbulo en los suburbios del Santiago de la era parlamentaria, un submundo presentado de forma más animalística y llena de vicios que como un asentamiento humano.
Joaquín Edwards Bello no está particularmente interesado en palabras como "sutileza". Para él, la escritura cumplía un rol netamente social, una oportunidad de subirse a la palestra y poner a la vista problemas y males que aquejaban a la sociedad. Fiel seguidor de escritores como Emile Zola, el libro se lee menos como como una novela y más como una crónica de las que solía escribir en el periódico de su familia, aún cuando hay trama y diálogo intercalados en medio de su denuncia social.
Hay una cierta vena nacionalista en el libro, como en otros de sus escritos de la época, que no es agresiva ni llama demasiado la atención, pero de todos modos se encuentra allí.
El gran problema del libro es el mismo que con cualquier crónica que trata con un tema similar: los que lo leen sacuden la cabeza en ademán negativo, dicen "¡En qué mundo vivimos!" y luego continúan con sus vidas. No es como que podamos esperar otra cosa tampoco, y tampoco es como que el tema no haya que mencionarlo también.
Joaquín Edwards Bello no está particularmente interesado en palabras como "sutileza". Para él, la escritura cumplía un rol netamente social, una oportunidad de subirse a la palestra y poner a la vista problemas y males que aquejaban a la sociedad. Fiel seguidor de escritores como Emile Zola, el libro se lee menos como como una novela y más como una crónica de las que solía escribir en el periódico de su familia, aún cuando hay trama y diálogo intercalados en medio de su denuncia social.
Hay una cierta vena nacionalista en el libro, como en otros de sus escritos de la época, que no es agresiva ni llama demasiado la atención, pero de todos modos se encuentra allí.
El gran problema del libro es el mismo que con cualquier crónica que trata con un tema similar: los que lo leen sacuden la cabeza en ademán negativo, dicen "¡En qué mundo vivimos!" y luego continúan con sus vidas. No es como que podamos esperar otra cosa tampoco, y tampoco es como que el tema no haya que mencionarlo también.
July 29, 2026
[L]a vida violenta del pobre se resuelve en la cárceles y en los hospitales.
Acertado estuvo el fascista Alone al aseverar que el fascista Edwards había escrito una novela que, en cuanto a su estilo, era de primer orden, y, en cuanto a su argumento, de tercer orden.
El roto se compone de retazos débilmente conectados—de escenas (¡magistralmente descriptas!) que se suceden al garete. Mas la pluma del autor—talento que constituye una heredad, a juzgar por la obra de Jorge Edwards—logra compensar la ausencia de trama.
El texto, como ya lo han comentado los academicuchos chilenos, posee también valor psico- y sociológico. Quien pretenda conocer la psiquis chilena, su imaginario colectivo, ha de pasar por la literatura, ciertamente. Por Rojas, Lillo, Blest... Y, por qué no, por Edwards. En la obra de éste aprécianse tantos rasgos de la psiquis nacional. La tendencia del chileno, tal como dijera Franz, a ser blando con el poderoso, duro con el pobre. Esta marcada tendencia a desquitarnos con los desposeídos y a soslayar las inequidades estructurales, entre cuyos artífices se halla la familia del autor de la presente novela, que, fatalmente, conducen al pobre, al modo naturalista de Queirós, a ser como es.
Más allá de un mero objeto de museo, El roto es un texto que aún se lee.
Acertado estuvo el fascista Alone al aseverar que el fascista Edwards había escrito una novela que, en cuanto a su estilo, era de primer orden, y, en cuanto a su argumento, de tercer orden.
El roto se compone de retazos débilmente conectados—de escenas (¡magistralmente descriptas!) que se suceden al garete. Mas la pluma del autor—talento que constituye una heredad, a juzgar por la obra de Jorge Edwards—logra compensar la ausencia de trama.
El texto, como ya lo han comentado los academicuchos chilenos, posee también valor psico- y sociológico. Quien pretenda conocer la psiquis chilena, su imaginario colectivo, ha de pasar por la literatura, ciertamente. Por Rojas, Lillo, Blest... Y, por qué no, por Edwards. En la obra de éste aprécianse tantos rasgos de la psiquis nacional. La tendencia del chileno, tal como dijera Franz, a ser blando con el poderoso, duro con el pobre. Esta marcada tendencia a desquitarnos con los desposeídos y a soslayar las inequidades estructurales, entre cuyos artífices se halla la familia del autor de la presente novela, que, fatalmente, conducen al pobre, al modo naturalista de Queirós, a ser como es.
Más allá de un mero objeto de museo, El roto es un texto que aún se lee.
April 10, 2023
J.E. B escribió que esta obra es una reconstitución de la vida popular que se extingue.
Pasado más de un siglo, está vida popular que plantea sigue existiendo y se resiste a morir
Chile es pobreza, Chile es ser roto
La clase política sigue corrupta y al que ahora no es roto, es flaite, lo enjuician y encarcelan tal como a Esmeraldo, fiel reflejo de lo que significa ser la clase baja en un país lleno de heridas e injusticias
Pasado más de un siglo, está vida popular que plantea sigue existiendo y se resiste a morir
Chile es pobreza, Chile es ser roto
La clase política sigue corrupta y al que ahora no es roto, es flaite, lo enjuician y encarcelan tal como a Esmeraldo, fiel reflejo de lo que significa ser la clase baja en un país lleno de heridas e injusticias
September 1, 2024
la wea fome
January 8, 2026
Altamente recomendado. Retrata a vulnerables y las diferencias de clase de una época pasada y que se oculta en Chile. Me recuerda a las obras de Manuel Rojas y José Miguel Varas.
January 28, 2026
Edwards Bello es un gran cronista. Si uno quiere entender la historia del bajo pueblo chileno hay que leerlo a él. Llega a ser duro lo que cuenta, la naturalidad del abuso y la violencia. Y con todo lo cuico y fascista que era, rescato eso de que la pobreza saca lo peor del ser humano y lo derriba a sus peores estados. Hay que odiar la pobreza y su cultura de violencia.
October 31, 2010
Good novel about the society of the beginning of the XX century in Chile. Showing how the lowest social classes survive in a marginal Santiago, this book got complete disapproval of a synical Catholic Church at the time of publication, because of the many references to the double-standard with which they approached prostitution in times when they could not be exposed as easily as today.
This book is a good example of why Edwards Bello had such a though relationship with his aristocratic, highly religious family, and all of the highest classes dominating Chile. Glad he turned out to be a rebel and not another Edwards.
This book is a good example of why Edwards Bello had such a though relationship with his aristocratic, highly religious family, and all of the highest classes dominating Chile. Glad he turned out to be a rebel and not another Edwards.
August 5, 2024
Me encantó lo que hizo JEB con esta historia. La trama nos sumerge en la vida de Esmeraldo, quien vive su infancia en los conventillos cercanos a la Estación Central.
Este ambiente destartalado y caracterizado por su precariedad, sirve como un telón de fondo para una historia que gira en torno a un prostíbulo y la diversidad de mujeres que lo habitan. Se crea un contraste fascinante entre la inocencia infantil y la cruda realidad del mundo adulto que lo rodea.
Este ambiente destartalado y caracterizado por su precariedad, sirve como un telón de fondo para una historia que gira en torno a un prostíbulo y la diversidad de mujeres que lo habitan. Se crea un contraste fascinante entre la inocencia infantil y la cruda realidad del mundo adulto que lo rodea.
February 1, 2022
hay cosas que no cambian, casi como que fuera hoy día y no décadas atrás.
June 2, 2026
Primera cosa, el modelo es francés.
Naturalista, muy Balzac,
el espacio físico es el burdel "La Gloria", en Estación Central, a principios del siglo XX.
La percepción de la seguridad en ese lugar era similar a la de ahora, salvo que los chinches, las pulgas, la peste, el olor y las enfermedades eran un tema mucho más relevante.
Al menos eso es lo que nos quiere hacer creer el autor al engolosinarse tanto con las descripciones antropológicas que realiza del lugar, como si estuviera observando a un grupo de simios en cautiverio.
Es increíble la calidad del desparpajo y las faltas de respeto.
Joaquín Edwards se acerca a la periferia como un demiurgo.
¿Desde dónde obtiene tanta seguridad para referirse de una manera tan obscena a los barrios bajos?
El relato es coral y no es malo, ojo.
Es una buena construcción narrativa, funcional, pero el trabajo de edición estuvo muy mal hecho.
Esa escena de acción absurda del final... La novela pudo haber terminado mejor y mucho antes si me dajaran con Esmeraldo, desolado, caminando entre los escombros de su antiguo hogar con la lluvia cayéndole encima.
No es una novela muy bien acabada, que digamos.
No es superior a Blest Gana o Pedro Prado, para comparar con algunos de su época, pero sí es bueno.
Como decía el Profesor Rosa: "Este material es como las huevas, pero a la larga es bueno".
Creo que me gustó por lo imperfecto que se lee en estos tiempos de ultraedición informática.
"El Roto" de Edwards Bello, es valiosa por su imperfección, por su prosa rebalsada, barroca, y la separación breve de capítulos funciona bastante bien, pero no creo que nadie en este mundo me diría que su "novela favorita" es El Roto, porque es una novela desagradable en muchos sentidos.
Machista, homofóbica, gordofóbica,
retrógrada, inflada, discriminatoria
pero también muy crítica.
Increíble que incluyera parte de la histora del diario "El Mercurio" en su obra, como si fuera un anuncio publicitario... ¿Qué onda con ese episodio de Fernando acusando a Madroño en las oficinas que dirige su familia? ¿La familia real del autor? ¿Me comí una publicidad en una novela?
Tal vez una de las novelas chilenas más obscenas que he leído, junto con Chicago Chico, Mala Onda y El lugar sin límites.
Una anti-joyita de la literatura chilena
Naturalista, muy Balzac,
el espacio físico es el burdel "La Gloria", en Estación Central, a principios del siglo XX.
La percepción de la seguridad en ese lugar era similar a la de ahora, salvo que los chinches, las pulgas, la peste, el olor y las enfermedades eran un tema mucho más relevante.
Al menos eso es lo que nos quiere hacer creer el autor al engolosinarse tanto con las descripciones antropológicas que realiza del lugar, como si estuviera observando a un grupo de simios en cautiverio.
Es increíble la calidad del desparpajo y las faltas de respeto.
Joaquín Edwards se acerca a la periferia como un demiurgo.
¿Desde dónde obtiene tanta seguridad para referirse de una manera tan obscena a los barrios bajos?
El relato es coral y no es malo, ojo.
Es una buena construcción narrativa, funcional, pero el trabajo de edición estuvo muy mal hecho.
Esa escena de acción absurda del final... La novela pudo haber terminado mejor y mucho antes si me dajaran con Esmeraldo, desolado, caminando entre los escombros de su antiguo hogar con la lluvia cayéndole encima.
No es una novela muy bien acabada, que digamos.
No es superior a Blest Gana o Pedro Prado, para comparar con algunos de su época, pero sí es bueno.
Como decía el Profesor Rosa: "Este material es como las huevas, pero a la larga es bueno".
Creo que me gustó por lo imperfecto que se lee en estos tiempos de ultraedición informática.
"El Roto" de Edwards Bello, es valiosa por su imperfección, por su prosa rebalsada, barroca, y la separación breve de capítulos funciona bastante bien, pero no creo que nadie en este mundo me diría que su "novela favorita" es El Roto, porque es una novela desagradable en muchos sentidos.
Machista, homofóbica, gordofóbica,
retrógrada, inflada, discriminatoria
pero también muy crítica.
Increíble que incluyera parte de la histora del diario "El Mercurio" en su obra, como si fuera un anuncio publicitario... ¿Qué onda con ese episodio de Fernando acusando a Madroño en las oficinas que dirige su familia? ¿La familia real del autor? ¿Me comí una publicidad en una novela?
Tal vez una de las novelas chilenas más obscenas que he leído, junto con Chicago Chico, Mala Onda y El lugar sin límites.
Una anti-joyita de la literatura chilena
March 22, 2020
La novela de Edwards Bello desconcierta de principio a fin. El título nos lleva al primer equívoco; en vez de referirse a un posible protagonista, el nombre del libro hace alusión a una categoría antropológica, una entidad genérica, como cuando alguien dice "el chileno", "el mapuche", "el europeo". Si se hubiera títulado "Los rotos" habría sido más claro.
La mirada entre antropológica y periodística del autor nos describe un escenario fascinante, pero lo mismo podría haber estado describiendo un zoológico, un paisaje exótico o una cultura ancestral. No hay ningún cariño por los personajes, que se nos muestran como seres casi salvajes que solo merecen nuestra condescendencia y curiosidad.
El libro probablemente se disfrutaría mejor si se leyera como una crónica periodística.
La mirada entre antropológica y periodística del autor nos describe un escenario fascinante, pero lo mismo podría haber estado describiendo un zoológico, un paisaje exótico o una cultura ancestral. No hay ningún cariño por los personajes, que se nos muestran como seres casi salvajes que solo merecen nuestra condescendencia y curiosidad.
El libro probablemente se disfrutaría mejor si se leyera como una crónica periodística.
October 14, 2020
3,5/5* para la novela, 5/5* para la edición crítica de Osvaldo Carvajal y los textos críticos que acompañan a la edición.
La calificación es también un homenaje o reconocimiento al corpus de novelas chilenas de la tradición realista-naturalista, el cual cada vez se ve más denostado y atacado como una estética "aburrida" o "pasada de moda".
La calificación es también un homenaje o reconocimiento al corpus de novelas chilenas de la tradición realista-naturalista, el cual cada vez se ve más denostado y atacado como una estética "aburrida" o "pasada de moda".
October 10, 2024
nada que decir, es un gran gran libro.
February 16, 2021
Para entender un poco más parte de la historia donde se sostiene nuestro país.
March 9, 2013
Me encantó, al principio me pareció raro, que no tenía sentido, pero después le encontré la crítica a todos los vicios de la época, interesante.
May 2, 2017
Publicada en 1920, esta novela remeció a la sociedad chilena de la época al desnudar la hipocresía, el doble estándar, con que se manejaban (y siguen manejando) los hilos de este país-confín.
No se trata de una novela costumbrista ni "de denuncia socisl". Eso esta implícito. Y es rabiosamente actual, ya que, por más que refleje una ciudad que ya ha cambiado bastante, hay elementos que no han cambiado, como el trato desigual de la justicia para con algunos (al igual que el hijo de un senador puede atropellar y matar a un campesino sin consecuencias) o la condena en la que nacen los desposeidos, aquienes la cuna confina a escasas oportunidades y conduce solamente a la precariedad, como si de castas se tratara. Eso claramente no le gustó a los mandamases de la época, a las beatas ni a los políticos, quienes siempre han sido cspsces de cualwuir cosa con tal de asegurar su posición. Cualquier cosa.
Cuenta la historia de las (des)venturas de los allegados a la casa de remolienda La Gloria, desde las chicas que llegaron a la capital con esperanzas de grandeza y acabaron prostituyéndose, a los "señores" que frecuentaban la casa, pasando por un amplio abanico de parroquianos. No hay un roto, sino varios, está el buscavidas, jugador y embustero Fernando, el querido de la tocadora (de piano) y lavandera de la casa, cuyos chiquillos, el Chincol y la Violeta, crecen en medio de esta particular familia extendida, apuntados a la escuela de la calle, uno, y a la del burdel, la otra. Y en el centro Clorinda, la tocadora, tan ocupada en proveer sustento a los suyos que los deja a su vera por la vida, con los resultados que ya verán al leer este gran libro, que atrapa de principio a fin.
No se trata de una novela costumbrista ni "de denuncia socisl". Eso esta implícito. Y es rabiosamente actual, ya que, por más que refleje una ciudad que ya ha cambiado bastante, hay elementos que no han cambiado, como el trato desigual de la justicia para con algunos (al igual que el hijo de un senador puede atropellar y matar a un campesino sin consecuencias) o la condena en la que nacen los desposeidos, aquienes la cuna confina a escasas oportunidades y conduce solamente a la precariedad, como si de castas se tratara. Eso claramente no le gustó a los mandamases de la época, a las beatas ni a los políticos, quienes siempre han sido cspsces de cualwuir cosa con tal de asegurar su posición. Cualquier cosa.
Cuenta la historia de las (des)venturas de los allegados a la casa de remolienda La Gloria, desde las chicas que llegaron a la capital con esperanzas de grandeza y acabaron prostituyéndose, a los "señores" que frecuentaban la casa, pasando por un amplio abanico de parroquianos. No hay un roto, sino varios, está el buscavidas, jugador y embustero Fernando, el querido de la tocadora (de piano) y lavandera de la casa, cuyos chiquillos, el Chincol y la Violeta, crecen en medio de esta particular familia extendida, apuntados a la escuela de la calle, uno, y a la del burdel, la otra. Y en el centro Clorinda, la tocadora, tan ocupada en proveer sustento a los suyos que los deja a su vera por la vida, con los resultados que ya verán al leer este gran libro, que atrapa de principio a fin.
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