La violencia en el México del último siglo ha tenido múltiples manifestaciones. Este libro recorre su historia, empezando por la violencia revolucionaria, y explora la agraria, la religiosa, la pistoleril, la de guerrilleros y represores y la del crimen organizado, para finalizar con la de género. Cada una de estas violencias tiene sus propias reglas y justificaciones, aunque las unen varios factores, como el acceso a las armas, la incapacidad del Estado para garantizar la justicia y la facilidad con la que algunos agentes usaron la fuerza extralegal. Hubo continuidades, como la de los jefes revolucionarios, que después de la guerra utilizaron matones a sueldo para mantenerse en el poder, o la de los represores de la guerrilla en los años sesenta y setenta, que luego se beneficiaron de la impunidad para sacar tajadas del tráfico de drogas. Pero también hubo interrupciones marcadas por los esfuerzos de la sociedad civil para acceder legalmente a la tierra, a la representación política y para garantizar los derechos a la seguridad y a la verdad. Atento a los cambios que definen el último siglo y a la diversidad de relaciones sociales en las que se enmarcan el conflicto y el crimen, este libro demuestra que México no puede definirse por la violencia, pero tampoco puede ignorarla en su pasado y su presente.
Tal vez la lúgubre piedra angular de la civilización, esta que no es ni el 1% de nuestra historia como especie, sea la violencia ejercida entre nosotros. Probablemente tiene orígenes tan prístinos que la historia que quedó se escapa de nuestras contemporáneas manos: cacería y ver cómo un animal muere para preguntarse: ¿Puedo hacerlo con otro humano para conseguir lo que quiero?; un ritual que salió mal y una persona es identificada con el mal a erradicar, sacrificios entrelazados al miedo que empezaron con animales y escalaron a humanos: un largo etcétera. Es probablemente la sombra que ha hecho tantas plagas posibles como la esclavitud, la guerra sin fin, la destrucción de todo lo diferente incluyendo a la naturaleza. Ahora, este libro es esa inescapable y creciente sombra en México del siglo XX en adelante, y parece ser que nosotros, como muchos otros países colonizados, absorbimos mucho de ese veneno civilizador y no podemos escapar de la violencia, porque tal vez, como muchas otras cosas, tristemente nacimos de ella.
Revisión muy actual de la violencia en México durante el siglo XX y más allá. Refresca por las decisiones del autor: no es una revisión organizada de manera cronológica, sino temática; desde un enfoque material de la violencia; sin moralismos, activismos ni teleologías (imposible conocer las consecuencias de las violencias); crítica ante mitos e ideas comunes; y, muy sorprendente para mí, con perspectiva de género, implementada en el último capítulo, sobre violencia de género.