Y para mi gran sorpresa, cuando ha llegado la hora de despedirme de los Caskey y del pueblo de Perdido, lo he hecho con bastante pena. El verano de 2024 a nivel lector ha sido bastante raro para mí. En estos meses, como tengo más tiempo libre, siempre intento leer libros más densos y complicados por la forma en la que están escritos y por lo que cuentan, de esos que me costaría más seguir el resto del año debido a las obligaciones y a la rutina (con deciros, que para este verano planeaba leerme de una santa vez “ El Quijote…). Pero este año, el cuerpo me ha pedido todo lo contrario, literatura, ligerita y amena, y sobre todo mucha fantasía y es por eso que la saga “Blackwater” ha sido una acompañante perfecto durante estos días de tanto calor o más por lo fácil que es leer estos libros y lo mucho que enganchan. Si os soy sincera, no apostaba mucho porque esta serie me gustará tanto tanto como lo ha hecho. Lo he dicho en todos las reseñas anteriores, no me parece tan perfecta como muchos lectores la han puesto en sus reseñas. Pero reconozco que tiene cosas bastante buenas y adictivas. Y al final, después de sexto me he encariñado con algún que otro personaje…
Cada vez ha sido más difícil ponerla sinopsis de estos libros según iba avanzando la historia. Así que para “La Lluvia” intentar ser lo más somera posible. La familia Caskey sigue enriqueciéndose en una racha de bonanza económica que parece que no va a acabar con los años. El pueblo de Perdido seguirá siendo testigo de cómo la estructura de la familia va cambiando, según vayan muriendo, algunos de sus miembros y otros crezcan hasta cobrar mayor importancia . Pero viejas deudas a saldar y venganzas por cobrar se han cocido a fuego lento en las propias paredes de las casas del clan. Mientras la naturaleza sigue su implacable curso bajo una feroz lluvia…
Sin duda alguna, si alguien me pregunta, le diré que para mí los dos mejores volúmenes de esta serie son con diferencia sus dos últimos “La Fortuna” y este que estamos reseñando ahora, “La Lluvia”. El elemento sobrenatural se convierte, prácticamente, en estos libros en el LateMotiv principal de la historia, junto al auge de la familia Caskey y no queda tan relegado como desengrasante de la trama, o para darle un poco más de tensión y misterio al asunto. En ambos tomos siento que lo cotidiano y lo sobrenatural, lo rural y lo terrorífico están mucho mejor equilibrados que en los anteriores volúmenes, de forma que la historia gana una intensidad que, no negaremos, siempre ha tenido, pero que en esta ocasión tiene algo de demoníaco. En “La Lluvia” se lucen como nunca las grandes indudables habilidades de Michael McDowell como narrador. Ahora que ya conocemos como si fueran nuestra familia a los Caskell, el ritmo narrativo se siente que es el mejor salud que nunca, siendo ameno y trepidantemente fluido. Si los anteriores libros, los elementos y escenas sobrenaturales aparecían de vez en cuando, como revulsivo a la trama, ahora realmente resultan efectivos y ganan en importancia. McDowell se apoya en ellos para regalarnos varios giros de guion que te dejan impactados y descolocados, y que se sienten como un golpe en la cabeza que te dejan anonadado y sin saber muy bien por dónde van a ir los tiros. Y la atmósfera, que en todos los libros siempre ha tenido algo de amenazante agazapado tras la aparente calma, en estos últimos compases alcanza unas dosis de tensión, pavor e, incluso, en algunos momentos, claustrofobia, como nunca antes habían conseguido, dando lugar a escenas y situaciones absolutamente terroríficas, de esas que te hacen sentir un somero escalofrío, recorriendo de la espalda. Y eso es algo muy difícil de conseguir. Por lo menos tan bien como McDowell lo hace en sus novelas. Pero en estos dos últimos libros, y especialmente “Lluvia” este terror rural se permite implosionar con toda su grandeza, atrapando, irremediablemente al lector.
El costumbrismo rural de la Alabama de principios.-mediados del siglo XX ha sido siempre uno de los elementos que más sabor identidad ha dado a esta saga, y sigue siendo el gran protagonista de muchos de los momentos de este último acto en el cual nos despedimos de los Caskey. “La Lluvia” está plagado de despedidas de algunos de estos conocidos, con los cuales nos hemos encariñado a lo largo de estos libros, mientras los miembros más jóvenes de la última generación ganan espacio en estas páginas finales. McDowell demuestra gran tino, desarrollando muchas de las relaciones que hay entre sus miembros, lo que ayuda a dar más profundidad a la historia, a la vez que también se permite echar, en ciertos momentos, un vistazo algunos de los miembros que más desdibujados han quedado a lo largo de esta historia ( y sí, me refiero al personaje de Oscar, que tan importante ha sido para la familia, pero tampoco peso ha tenido en la trama. Por cierto, me reafirmo en que Miriam es mi favorita. Me encanta eso de que diga claramente que lo que le gusta es ganar dinero dinero y mandar, creo que es de reina absoluta).
Pero sin olvidarnos de ella, la gran protagonista de la historia, la mano que ha movido todos los hilos de esta red de telarañas, cuyos misterios han dado tanta sustancia a la trama. Con la llegada de Elinor empezó el escándalo y los engranajes comenzaron a moverse, mientras que el misterio que albergaban los ríos Blackwater y Perdido iban marcando los destinos de Perdido y los Caskell más de lo que ellos podrían percatarse. Así que es justo que hasta sus últimos impulsos, el desenlace de “Blackwater” la tenga a ella en su punto de mira, que todo gire entorno a su persona. Elinor me ha parecido en muchas ocasiones, y aún tenía esa impresión mientras leía este libro, de que es un personaje tan envuelto en el misterio que no acaba de despegar. Incluso, aunque en este libro se haga más descubrimientos sobre algunos de sus secretos, algo que me hubiera gustado que se hubiera hecho con más profundidad y lo que le hubiera dedicado mayor tiempo, pero aún así hay que reconocerle que ella ha sido no solo el pilar de esta historia, también lo es indiscutiblemente de los Caskey. Y del propio Perdido… y como se verá, todo lo que ella ha hecho por su familia durante más de 40 años les ha llevado a la gloria. Pero también es una espada de Damocles, que de alguna forma amenaza con caer sobre ella. Las últimas páginas del libro desarrollan una escena que resulta brutal, aterradora, de esas que dejan sin respiración y pegadas a las páginas del libro, y que se siente como el cierre perfecto de un círculo macabro creado a lo largo de años y formado por mujeres de carácter autoritario, rivalidades, decisiones implacables y venganzas sobrenaturales. Y es que cuando parecía que una de las tramas más importantes de la historia ya estaba cerrada, de pronto resurge con fuerza del más allá para convertirse en el último canto que resuena por las calles plagadas de agua y lluvia de un pueblo de Alabama.
De todas maneras, sigo insistiendo que para mí el principal problema que ha tenido toda la saga “Blackwater” es, que aunque tiene un argumento realmente interesante y complejo, que en su mayor parte está muy bien hilvanado, siento que en ciertas partes le falta profundidad, debido a que Michael McDowell mete a veces el acelerador y pasa de puntillas por ciertos aspectos de la historia. Y eso evita que se sonde más en ciertas cuestiones y hace que la trama no termine, en ciertos aspectos, de estar totalmente bien conectada o de conseguir la profundidad que hubiera alcanzado si el ritmo hubiera sido más tranquilo. Creo que en esto tiene mucho que ver que el elemento sobrenatural no está explotado del todo en los meros volúmenes de esta novela río, y eso hace que, en ciertos momentos, todo el conjunto no termine de despegar y que se sienta que la trama no está del todo perfectamente hilvanada. además, en esta última entrega, sinceramente y esto es algo muy personal, no he sentido el mayor interés por las andanzas de la quinta y última generación de los Caskey, ya que me ha parecido muy repetitiva todo lo que habíamos leído en volúmenes anteriores, con una trama que no termina de cerrarse bien del todo cuando se acaba el libro y, en su mayor parte (con excepción de una escena casi al final del libro que resulta crucial para el final), parece que esos personajes están ahí de relleno para alargar el asunto, y para justificar lo que acabo de deciros, una de las últimas y fundamentales escenas de la novela. quizás solo por eso se justifique la importancia que el autor da a esta generación en el último libro, pero yo no puedo quitarme de la cabeza que para llegar a eso se podría haber valido de algún de los otros personajes que ya tenía mejor asentados, y que incluso, hubiera ayudado a dar a más de uno final, incluso más redondo.
En definitiva, ni que decir tiene que la saga “ Blackwater” me ha dejado muy buen sabor de boca. Terror del bueno dado en pequeñas dosis y de una forma bien medida, que se entreteje con la intrahistoria de la familia Caskey y sus luchas y relaciones internas. Todo hecho desde la sencillez y la eficacia. Y es que para mí “Blackwater” no es tanto una historia de fantasía, como como una crónica familiar salpimentada con sabias dosis de terror y misterios del bueno. Y escrita de una manera tan amena y con una atmósfera tan potente, que es imposible no sumergirte en esta historia.