Además de una prosa clara que le permite hablar sobre temas complejos, diversos y, muchas veces, desconocidos; la característica que identifica a este autor es ser un lector inteligente. Su capacidad de lectura, interpretación y reflexión se asoman en sus ensayos, transformándolos en profundas interpretaciones que demuestran una intención de buscar aquello que trasciende lo superficial y de provocar una reflexión a posteriori en quien recibe su obra.
Por más de que el título del libro pueda hacer que suene pretencioso, está lejos de serlo. Simon Leys da, partiendo del arte en sus más variadas expresiones, una serie de reflexiones sencillas y bajadas a tierra que evidencian que, para ser un escritor relevante, se empieza por ser un lector observador.