Siempre es un deleite leer a Irene Vallejo, sea una lectura externa o una muy corta.
"Quiero dedicarles este momento emocionante a ellas, a esa generación decidida a trabajar lo que hiciese falta para que nada hurtase el sueño de estudiar a sus hijos. A sus nietos. A las mujeres. Y lo consiguieron".
Con dedicatoria y agradecimiento especial a sus dos abuelas y a su madre, Irene Vallejo nos muestra los sacrificios de su familia que le permitieron a ella misma escoger libremente la carrera que quería estudiar: filología clásica. De esta manera, Irene nos transmite lo importante que es la educación para formarnos un pensamiento independiente. Muy buen ensayo.
Los sueños de mis fantasmas de Irene Vallejo es sin duda uno de los libros más inspiradores que he tenido el placer de leer este año. En estas páginas, Vallejo logra transmitir de manera apasionada su amor hacia la educación y su profundo agradecimiento hacia su alma mater.
La autora nos hace reflexionar sobre la importancia de perseguir aquello que nos hace felices sin anteponer el afán de enriquecernos monetariamente. Nos invita a descubrir la riqueza que se encuentra en el conocimiento y en la sabiduría, enriqueciendo así nuestra alma y nuestra visión del mundo.
A lo largo del libro, Vallejo expone una serie de experiencias personales y anécdotas que nos llevan desde su infancia hasta su etapa adulta, siempre con un mensaje claro y motivador. Además, la autora aprovecha estas páginas para reflexionar sobre el papel de los libros y la literatura en la vida de las personas, resaltando su capacidad para cambiar vidas y abrir puertas hacia nuevos horizontes.
La forma en que Vallejo escribe es simplemente cautivadora. Su prosa es lírica, poética y llena de sensibilidad. Cada página está impregnada de su pasión por el conocimiento y la cultura, lo que se traduce en una lectura envolvente y enriquecedora.
Además, es importante destacar que Los sueños de mis fantasmas no es solo un libro sobre la educación y la importancia de aprender, sino también una reflexión profunda sobre la vida misma. Vallejo nos invita a cuestionarnos y a buscar nuestro propósito en el mundo, a través de la exploración del conocimiento y la búsqueda del autodescubrimiento.
Los sueños de mis fantasmas es un libro que no solo nos inspira a valorar la educación y el conocimiento, sino también a apreciar la belleza que se encuentra en cada experiencia de la vida. Irene Vallejo logra con su escritura apasionada y reflexiva, dejarnos con un mensaje poderoso y transformador: el verdadero enriquecimiento está en el aprendizaje y en la búsqueda del conocimiento.
Irene Vallejo nos entrega en Los sueños de mis fantasmas una colección de relatos profundamente íntimos, y que brilla con una sensibilidad literaria que explora las cicatrices de la vida y los fantasmas que todos cargamos.
En esta obra, Vallejo abandona el enfoque histórico que la hizo conocida para sumergirse en el terreno de lo autobiográfico. Desde el inicio, la autora nos lleva a momentos de vulnerabilidad personal: su experiencia de sufrir acoso escolar en la infancia y el impacto emocional que esto dejó en ella. Sin embargo, el libro no se queda en la oscuridad. Cada relato está impregnado de una búsqueda de reconciliación y redención, con la literatura como refugio y guía.
La autora, fiel a su estilo, utiliza un lenguaje poético que envuelve al lector. Su escritura es introspectiva, pero nunca pretenciosa; nos invita a caminar junto a ella por un sendero lleno de luces y sombras, donde los fantasmas no solo nos persiguen, sino que también pueden ayudarnos a entender quiénes somos.
El libro se divide en capítulos cortos, cada uno abordando recuerdos, reflexiones y emociones que confluyen en una narrativa que se siente tanto personal como universal. A través de sus experiencias, la autora plantea preguntas profundas sobre el pasado, el dolor y el perdón, temas con los que cualquier lector puede identificarse.
Los sueños de mis fantasmas es más que un libro; es un acto de valentía. Es una obra que invita a enfrentar los temores, a encontrar la belleza en lo roto y a recordar que incluso en nuestros momentos más oscuros, hay espacio para la esperanza y la imaginación.
Ideal para quienes buscan una lectura conmovedora y reflexiva, Irene Vallejo reafirma en esta obra su capacidad de conectar con el alma humana a través de las palabras.
Corto, pero poderoso y muy emotivo. Me gustaría que todo el mundo se leyera este ensayo por varias razones. Me gustó cómo retrata la importancia de estudiar las humanidades en un mundo al que no le importa las aportaciones del alma y, también, cómo un ensayo académico puede ser, al mismo tiempo, una carta de amor a sus seres queridas. Irene Vallejo nos muestra un sentimiento fuerte de agradecimiento-amor a sus antecesoras por estar en donde está; la misma autora abre y cierra de forma cíclica su ensayo con una palabra que, tras leerla, nos pone nostálgicos por su ya casi nula existencia en nuestras vidas: "Gracias". Yo me pregunto ¿qué tan solos estamos anímicamente hablando que, tras leerla, sentimos una profunda nostalgia de escucharla en el presente y no en nuestros recuerdos? En la palabra latina re-cordāre (traer de vuelta al corazón) encontramos esa melancólica palabra que se queda en el corazón, pero que constantemente aparece. ¿Cuántas veces agradecemos con el corazón y no por obligación/educación? ¿cuántas veces deseamos escuchar un sincero "gracias"? No sé ustedes, pero en este ensayo de Irene Vallejo lo pude sentir aunque no era para mí. Así, este breve ensayo de 29 págs. es una carta dirigida a sus abuelas fallecidas y su madre a las cuáles Irene Vallejo agradece por haber estudiado una carrera universitaria. Una carta que su canal de transmisión es la gratitud y el amor. Irene es consciente de su privilegio por estudiar filología clásica y del peso que tiene en los hombros por la deuda histórica, e incluso familiar, con las mujeres por su posición actual.
En verdad escribe hermoso esta mujer. Si bien es un discurso, se toma como un ensayo por su profundidad de mensaje y su emotividad. Como ella, "rechazo cualquier definición de lo útil que no incluya la belleza, la creatividad, la comunicación, los idiomas, la comprensión del mundo que fue y el que nos rodea", y, como bien apunta, hay que revertir la situación esa de que se valore más el poder de la fuerza que la suavidad de las palabras.
Un bello discurso de Irene Vallejo, sí, la del infinito en un junco. Habla de las mujeres y la educación y agradece a sus fantasmas por haber hecho todo lo posible para que ella llegara ahí! Habrá que agradecerle a ellas y a su mamá por leerle cuentos en las noches.
“En un mundo que exacerba la insatisfacción y la queja permanente, como antesala del consumo y la confrontación de voces airadas, me emociona verbalizar esta honda gratitud. A mi universidad y a una sociedad que ha conseguido el logro colectivo de hacer hospitalario el hogar del conocimiento”
Un ensayo para compartir con jóvenes y no tan jóvenes que les interesa una mirada más próxima a los esfuerzos en torno a alcanzar los estudios que se desean
"La lectura es una cicatriz", dice Socorro Venegas en el prólogo. Es un ensayo prodigioso pero me sabe amargo, quizá porque alguna vez creí lo mismo que Irene.