Un narrador constante y peligroso traza con virtuosa exactitud el retrato de su padre. Mientras lo hace, narra también las vicisitudes de su propia vida. El padre, militar de carrera, ha sido intendente de la ciudad natal en dos oportunidades, las dos bajo gobiernos de facto. El hijo, con vocación de escritor, ha crecido en los años difíciles, en esos años difíciles que en un país como el nuestro han llegado a ser décadas.
En este nuevo libro de Federico Jeanmaire quedan momentáneamente suspendidas las convenciones de afecto. Lo que aparece en cambio es una tensión dramática que enfatiza hasta los limites el vinculo entre padres a hijos. Papa narra con pasmosa veracidad una historia que a todos nos concierne y conmueve, a la vez que testimonia el curso de una generación que muchas veces tuvo que enfrentar a la autoridad -y al autoritarismo- sin perspectiva, como quien dice en su propia casa. El autor ha recibido el Premio Consagración Ricardo Rojas, el mas antiguo a importante de la Argentina después del Premio Nacional.
Federico Jeanmaire es un escritor argentino. Es licenciado en Letras y ha sido profesor en la Universidad de Buenos Aires, en la cátedra de Beatriz Sarlo. Investigador del Siglo de Oro, fue becado en 1990 por el Ministerio de Relaciones Exteriores de España para trabajar en la Sala de Manuscritos de la Biblioteca Nacional, en Madrid.
Ese mismo año su libro Miguel, una biografía ficticia de Cervantes, resultó finalista del Premio Herralde de Novela y publicado por la editorial Anagrama. Con su novela Mitre, obtuvo el Premio Especial Ricardo Rojas a la mejor novela argentina escrita entre 1997 y 1999, galardón otorgado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Asimismo, después de 20 años de estudio, publicó Una lectura del Quijote (Seix-Barral, 2004), un ensayo que lo confirmó como uno de los mejores especialistas y lectores de Cervantes.
Se siente una redacción personal, abierta y agradable de leer. Como un espejo, de alguna manera uno como lector terminará reflexionando sobre algunas experiencias vividas al interior de nuestra propia familia, no con el ánimo de encontrar lo que pudo ser diferente, sino como un constante re-vivir de momentos que bien podrían ser revalorados y reubicados, internamente, bajo la luz de un nuevo punto de vista. La vida, de principio a fin, tendrá como única certeza el tiempo que compartimos con los nuestros. Y ese tiempo, tendrá un valor distinto cada nuevo día.
Se trata de la agonía del padre del relator, intercalada con su vida. Ya en el principio el autor ataca con un suceso notoriamente falso: resulta que con el golpe militar del 66 (Argentina) nombran al padre como intendente de su pueblo, un pequeño pueblo bastante metido en el interior de la llanura pampeana, y el hijo -a los nueve años de edad- no le perdona que lo haya transformado de ser un chico más, en "el hijo del intendente", y encima a este avatar lo trata de imperdonable por siempre nunca jamás. Todo ese énfasis en un chico de nueve años en un pueblito es absurdo. Y así sigue el libro, el chico crece y sigue encontrando en el padre razones para odiarlo por siempre, incluyendo notoriamente haber sido simpatizante de los gobiernos militares y de los militares también. En los capítulos del tiempo actual el papá agoniza, cáncer incurable, y no se lo dicen, ni los hijos ni la madre. Hasta que muere lo calman con promesas de análisis que encontrarán el mejor remedio; esa conducta, entrando en el siglo XXI, resulta por lo menos increíble. Se la pasa explicando o analizando los sentimientos y no convence nunca. Todos los personajes no pasan de caricaturas; en una novela sin acción, de relaciones personales el resultado es desastroso.
Todo aquello escrito que grite "Daddy Issues" será leído por mi. Quizá por eso tengo una fascinación particular y una apreciación aparte por este tipo de literatura. Siento que ninguna historia de padre-hijo en su lecho de muerte (ni en vida tampoco) se podrá equiparar a mi sentimiento por mi progenitor, pero esta cosa amarilla y chimentera de conocer las relaciones de otros con sus padres, ya sean buenas o malas, a mi me atrae muchísimo. Quizás sea para comprobar que ningún viejo será nunca tan genial como el mío, o puro morbo. Pero este en particular está escrito de una forma muy muy bella. Te interpela emocionalmente más allá de los issues personales como tengo yo. Muy recomendable, cortito, se lee de una sola pasada.
La noticia concluyente de que en un año o un año y medio, un cáncer matará al padre, arrastra al hijo a una maratónica producción literaria, urgente, valiente y sobre todo sin pudor que va relatando de manera alternada los últimos y deslucidos días de un padre en la cama de un hospital y aquellos más amables siendo hombre entero. Una parte de la historia argentina atraviesa el texto sin tamiz, de hecho la intimidad y la política, tal como dice la contratapa, ha puesto a padre e hijo en veredas opuestas. La enfermedad ha hecho caer el muro, "no deja lugar a un relato más feliz", pero sí, más genuino además de propiciar las condiciones para que se de el reencuentro.
es un libro que conmueve, es una novela que te convierte en testigo de los lazos que unen y los abismos que separan a un padre de su hijo. Una complicada relación filial que va mutando a través del paso de los años y que colapsa contra un hecho ineludible y doloroso que es la muerte. Un padre militar, riguroso en su trato, intransigente y un hijo escritor que a veces lo mira con temor, a veces con respeto y otras veces con amor. Una crónica conmovedora que no deja indiferente al lector.
La sinceridad es lo que falta cuando muchas veces los autores escriben utilizando un lenguaje bastante artificial. En este libro Jeanmaire ha encontrado una forma de narrar que no es forzada. Enhorabuena.