Profano es una novela oscura, provocadora y desafiante, de esas que no buscan agradar sino incomodar y hacer pensar. Fernando Castelao construye un relato que se mueve en los márgenes de lo moral, lo religioso y lo humano, obligando al lector a enfrentarse a temas incómodos sin anestesia.
La atmósfera del libro es densa y opresiva, con una prosa que recuerda por momentos a la crudeza existencial de Dostoievski, especialmente en su exploración de la culpa, el pecado y la contradicción interna del ser humano. También se perciben ecos de Camus, en esa sensación constante de absurdo y vacío moral, y cierta irreverencia cercana a Bataille, donde lo sagrado y lo profano se confunden deliberadamente.
Castelao no ofrece personajes fáciles de querer ni de comprender: son figuras rotas, contradictorias, muchas veces desagradables, pero profundamente humanas. El lenguaje es potente y simbólico, cargado de imágenes que buscan provocar más que consolar, y que logran dejar una marca incluso después de cerrar el libro.
Si bien la propuesta es sólida y valiente, en algunos tramos la intensidad se siente excesiva, como si el impacto primara sobre el desarrollo emocional. Hay escenas que podrían haber ganado más fuerza con mayor sutileza, y eso le resta algo de profundidad al conjunto.
Profano es una novela fuerte, oscura y reflexiva, ideal para lectores que disfrutan de obras que cuestionan la fe, la moral y la condición humana, al estilo de los grandes clásicos existencialistas. No es una lectura cómoda, pero sí una experiencia potente y memorable.