Stéfano de Armando Discépolo. 3/5 Puede que la historia de Stéfano empiece de forma tranquila, pero desde los primeros diálogos se observan los problemas que terminarán en un futuro con la familia. Los personajes represantan muy bien sus papeles, y demuestran como los sueños pueden terminar aplastados por la realidad si uno se deja. En definitiva es una obra interesante y creo que el epílogo en concreto es una representación 100% del grotesco criollo.
La Nona de Roberto Cossa. 4/5 Es un ejemplo claro del género al que pertenece, en mi poca experiencia de las obras mejores logradas. Desde el inicio se ve un atisbo de desesperación y también vamos descubriendo la causa que causará la desaparición de la familia Spadone. Y conforme avanzan las escenas, la desesperación alcanza al mismo lector.
De lo demás, me convenció más el estudio preliminar que las actividades, aunque en cierto momento se me hizo pesado. Y creo que es una edición muy adecuada para iniciarse en el teatro del grotesco. Recomendable.
Stéfano: leído 2011. Una fantástica obra de teatro que no muestra, con las características propias del grotesco criollo, una sociedad sufriente y descarnada. A través de la vida diaria de una familia, como es la de Stéfano, vemos las angustias, los dolores, el dramatismo, los fugaces momentos de alegría y mucho más. Una obra que se ha convertido en un clásico y que merece ser leída.
La Nona: leído 2013. La Nona me ha parecido realmente una tragedia muy grotesca, es una obra ejemplo del grotesto criollo, pero a través de los temas que trata logra llegar al lector más allá de todo lo absurdo. Recomendable.
Lectura obligatoria en todo tipo de educación; muestra una gran imagen del inmigrante europeo a principio de siglo XX. Brillantes ambas obras de teatro, y Roberto Cossa es un genio.