Nuestra vida está hecha de decisiones, buenas, malas y regulares, de dudas y de arrepentimientos, de lo que fue, de lo que es y de lo que pudo haber sido. Y también la historia de la humanidad, que no es sino el cúmulo de todas las vidas que hubo, que hay y que habrá, pende siempre la pregunta de si su curso pudo ser otro. Y es que la historia estuvo y sigue estando llena de una sobrecogedora multiplicidad de posibilidades, desde complejos procesos históricos que pudieron haber tomado sendas diferentes de forma paulatina o súbita, hasta decisiones aparentemente triviales capaces de dar un drástico vuelco a los acontecimientos. En no pocas ocasiones, incluso, resulta evidente que el curso de la historia pudo haber sido radicalmente diferente al que fue. Esta infinitud de posibilidades abruma, pero también alivia, pues demuestra que las decisiones cuentan: que nosotros contamos. La historia contrafactual se ocupa precisamente de analizar –con una profunda comprensión del pasado y sobre premisas científicas– posibles desarrollos alternativos en el devenir de la historia, popularmente conocido como ucronías, un juego intelectual que sirve para iluminar por qué las cosas sucedieron como sucedieron. De la mano de reputados especialistas nos fijamos en lo que pudo –o no– haber pasado con una de las civilizaciones que mayor influencia ha tenido en el devenir del mundo en su conjunto: ucronías de Roma, el imperio que nunca cayó (al menos en nuestras páginas).
Revista de historia ucrónica, donde distintos historiadores explican lo que habría podido pasar si las cosas hubieran sido distintas, tanto en el sentido de derrotas tempranas de Roma (con Alejandro Magno y Anibal conquistando Italia, con los celtíberos destruyendo las legiones hispanas y con César perdiendo las guerras galas) como en el sentido de expansiones brutales del imperio (conquista de Germania Magna por un Varo que no habría perdido sus legiones, aplastamiento trajaneo de los partos tras una alianza con India, recuperación de África en el siglo V), y también en cambios sociales y económicos que no tienen que ver directamente con las fronteras (derecho al voto de las mujeres, desvanecimiento del cristianismo, recuperación del paganismo con Juliano el Apóstata, impulso de la máquina de vapor).
Por supuesto, una ucronía siempre se basa en especulación, pero el ejercicio es interesante, no tanto por los resultados que dibuja como por el análisis que obliga a hacer de qué circunstancias habrían tenido que cambiar para que las cosas fueran muy diferentes. En esta revista se dan las dos escuelas, la del efecto mariposa (que amplifica hasta el infinito el resultado de una u otra acción de guerra) como la de las líneas convergentes (que sostiene que, a la larga, nada habría sido muy distinto). Me ha hecho especial gracia que los artículos con base militar tiendan a lo primero mientras que los que tienen base social o económica tiendan a lo segundo.
Hasta donde mi conocimiento de lego alcanza, todas son propuestas sólidas. Y, hasta donde mi imaginación de escritor llega, muchas son puntos de partida excelentes para empezar a imaginar.