Grete Weil was born in Munich in 1906, the daughter of a Jewish lawyer. When the Nazis came to power, she emigrated to Holland with her husband, the playwright and director Edgar Weil. In 1941, Edgar was arrested; he later died in a concentration camp. Grete went into hiding, and it was then that she began to write, first theater pieces, then fiction. After the war, she returned to Germany, and eventually settled near her native Munich, where she lived from 1947 until her death, at age 93, in 1996. She was the author of five novels, a memoir, and several collections of short fiction. The German original of Aftershocks was first published in Zurich in 1992.
El día a día de una superviviente judía burguesa que, tras el holocausto y la perdida de sus seres queridos, muestra como esto es una herida que nunca cierra y que se desangra al vivir su vida, su mundo, su vejez (y los años de juventud perdida)… Todo en comparación con Antígona, con quien se identifica. Es perfecta la manera de relatar la aparición de la herida, mezclando imágenes traumáticas con momentos cotidianos.
''Sola como una cualidad. Vivir hacia dentro. Vivirse uno mismo. Buscar contactos pero no estar dispuesto a revelar secretos. Ni siquiera a los hermanos queridos. A ellos menos que a nadie''.
Trista, caòtica, genealògica, introspectiva, breu i una mica postmoderna. Procés de la pèrdua progressiva i lenta: el gos, el marit, la mare, el segon marit, però sobretot de la identitat, la pàtria i la llengua.
"Comprendí por primera vez que me había dejado eliminar. No era sólo culpa de Hitler. Una cosa así requiere dos partes: una que lo hace y otra que lo acepta. Promulgó leyes erróneas, yo las acaté. No me tomaría en serio a mí misma si adujera que como judía no me quedaba otro remedio. No dije no -negarse, la única libertad indestructible que Antígona utilizó de manera soberbia-, dije sí. Sí, abandono Alemania, sí, dejo de ser alemana, sí, dejo de escribir, sí, me coso en la ropa la estrella amarilla, sí, escribo cartas a máquina en el maldito Schouwburg, sí, adopto un nombre extranjero, sí, desisto de cualquier tentativa de liberar a Waiki del KZ por la fuerza, sí, opto por no matar al Hauptsturmführer de un tiro. Así salvo la vida, así me elimino a mí misma. No hay magia ni perdón que pueda resucitar lo que ha sido eliminado."
Es posible que no pudiera parar de leer porque al día siguiente tenía examen, pero creo que tampoco podía parar de todas formas.
Es un buen libro si consigues alguna forma de encontrarlo... La historia es un poco confusa por la forma en la que mezcla pasado, presente y su propia imaginación pero es muy bonita y fuerte de leer. Te sientes dentro de la cabeza de la narradora y sientes su culpa y como es incapaz de superar todo lo que ha vivido. Es una bonita historia sobre el concepto de "la culpa del superviviente" y como es imposible deshacerse de ella.
Het beste en ook ergste was augenzeuge bericht petrinau van friedrich hellmund Interessant zijn pag 87. 92. 94. 97. 133. 135. 160 Maar ook om te lezen dat de dood zo nabij is en het niet kunnen geloven en blijven dromen