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Madre, hija, esposa, amante, empresaria, mujer excéntrica y aventurera, traficante y sospechosa de espía, considerada loca y hasta poseída… Ella es la Condesa Marga d’Andurain, protagonista de esta historia escrita por Cristina Morató después de una gran investigación y, lo más interesante, es que su principal fuente de información fue Jacques dÁndurain, hijo menor de la autodenominada “Reina de Palmira”.
Odiada por muchos y amada por otros, pero definitivamente una mujer adelantada a su época, que tuvo el valor de perseguir sus sueños y luchar por ellos… fueron muchas las dificultades que vivió, pero siempre las afrontó con entereza.
Nacida a finales del siglo XIX, se enfrentó a un mundo donde nacer siendo mujer imponía muchas limitantes; sin embargo, para ella la palabra “NO”, no era opción de ser considerada. Su forma de pensar y su determinación la llevó a viajar por muchos países y vivir aventuras inauditas, incluso llegó a regentear un hotel en Oriente. Pero al mismo tiempo, le trajo muchos problemas y algunas decisiones que tomó, la pusieron en situaciones complicadas que incluso, arriesgaron su libertad y su vida.
La forma en que Cristina nos narra la historia es maravillosa, pues como es costumbre de ella, hace un exhaustivo proceso de investigación, que como menciono anteriormente, en este caso se ve enriquecido por las entrevistas que tuvo con el hijo de la protagonista de esta obra, quien, además, vivió muchos de estos momentos junto a la Condesa.
Aunque en algunos momentos llegó a desesperarme su actitud e incluso a considerarla egoísta y obstinada, creo que es una mujer cuya historia vale la pena conocer, pues me recordó que los límites nos los ponemos nosotros, pero al mismo tiempo, me hizo reflexionar en cuánto pueden afectar nuestras acciones en las personas que nos rodean.