3,75⭐
"Lo había guardado todo. Eran tres paquetes de dos kilos cada uno. El primero lo había recibido el otoño de 1907, es decir, hacía ya más de año y medio. La mantequilla era cara. Allí había en tres pellas cuatro semanas de trabajo mohosas que germinaban. Era totalmente incomprensible. Luego se habían quedado un buen rato mirando la mantequilla y a Aron y finalmente la ira se había ido apoderando de ellos lentamente. Por qué, ninguno pudo explicar después el porqué. Quiza fue realmente ira contra la traición de Aron. Quizá fuese otra cosa: que él con tanta tranquilidad y paciencia estuviese allí con los brazos caídos y los ojos bizqueando, que él hubiese confesado, por su propia voluntad, que él con naturalidad le había contado al director. Que la mantequilla estuviese allí en tres paquetes absurdos y hediondos que todo fuese tan completamente absurdo."
Han sido unos días bonitos y tranquilos por tierras escandinavas visitando a personas que llevaban años fuera de mi vida. He aprovechado para terminar este libro -regalo de mi padre- ambientado en la Suecia rural de principios del siglo XX, en dónde un agitador socialista de Estocolmo trata de organizar las primeras organizaciones obreras sindicales, que darán lugar a los primeros conflictos obreros y futuras huelgas. La humanidad y brutalidad se cruzan constantemente en un entorno áspero, crudo y creyente. Combinado con un toque de humor acertado y poco exagerado que hace q a veces te tengas que despegar del libro para reír hacia tus adentros descuidadamente. El libro es sincero y reflexiona alrededor de algunas de las preguntas que toda persona que ha creído y luchado por un mundo mejor se ha hecho alguna vez. No mencionaré el final por no dar pistas sobre este, pero si alguna vez alguien lo lee, me gustaría comentarlo.
En resumen, un buen libro