Los poemas contenidos en este libro -inteligentes, originales, duros- cuentan con la misma ferocidad y el mismo brillo expresivo de las novelas y cuentos de su autora, pero están más decantados, cortan más la transparencia con que expresan verdades oscuras y palmarias representa al mismo tiempo una suma de sabiduría formal y una ardorosa intervención en la historia de nuestras letras.
Cristina Rivera Garza is the author of numerous works of fiction and non-fiction. Originally written in Spanish, these works have been translated into English, French, Italian, Portuguese, Korean, and more. Born in Mexico in 1964, she has lived in the United States since 1989. She is Distinguished Professor in Hispanic Studies and Director of Creative Writing at the University of Houston and was awarded the MacArthur “Genius” Grant in 2020.
"Hoy quiero hablarte como los árboles: con sombras en el silencio más negro quiero ser la estática temeridad del paisaje, el contexto el verbo permanecer."
creo que nunca me había sentido tan perdida (y a la vez atraída) en (por) un poemario, tal vez por eso quise terminarlo hasta (casi) el último momento del 2023; buena forma de leer un libro, en medio de los festejos; buena forma de cerrar el año, leyendo un libro en voz alta para no perderse entre tanto caos.
Los textos del yo contiene tres libros de ¿poemas-ensayos?, ¿poemas en prosa?, ¿ensayos líricos? llenos de bosques, besos, días felices y tristes, cosas no dichas y conversaciones en silencio con una madre en el hospital o pensamientos sobre una hermana que lleva siete años muerta. Ah y mucho azul y agua y gris en forma de nubes, ríos, lluvia, mares —de mierda y del Norte—, cielos, frío. Son textos-reflejo, entiendo.
En el primero, 'La más mía', habla sobre su madre enferma. Relata cómo la extraña, todo lo que añora, el tiempo que se les escapó; le habla en el vació, la ve inerte y repasa su juventud y cómo están cambiando los roles; pero también describe su propio cansancio, sus culpas, las crisis, los trámites de hospital. El segundo, 'Yo ya no vivo aquí', abre con una nota que al final dice: "Ávido lector: sólo en la memoria (que es puro lenguaje) sentimos." Y se arranca a repasar sus distintos 'Aquí': espacios en su memoria llenos de ausencias, donde estuvo su juventud y lo que no estuvo en su juventud, y donde estuvo él, el arisco, el feo. Estos dos libros fueron parte de un mismo proyecto, como aclara CRG en una nota final. Luego comienza el tercero, '¿Ha estado usted alguna vez en el mar del norte?', donde reproduce a sus amigas y su relación con ellas mediante la transcripción de conversaciones y la sutil descripción de sus gestos. [Estos pasajes están tomados de su blog 'No hay tal lugar'.]
Mi primer encuentro con CRG aunque bello, ha sido también abrumador. Aún me es difícil poner en palabras esta primera experiencia con sus letras, pero baste reconocer que es cierto lo que dicen: Cristina hace lo que quiere con el lenguaje. Aquí, por ejemplo, traza ritmos, compone imágenes, escenifica conversaciones. CRG ha declarado que todo este libro "es muy extraño, de verdad me causa ciertos conflictos." Yo estoy siguiendo las pistas que creo haber visto entre tantos epígrafes de The inner side of the mind de Pavic. Y repaso sus azules y subrayo líneas que me parecen hermosas e inigualables. Seguiremos informando.
Cuando comencé a leerlo había algo que no me convencía del todo, después de irme adentrando más, me dejó sorprendida. Cristina Rivera Garza se me hace maravillosa, por eso es una de mis autoras muy muy favoritas. Este libro reúne tres de sus libros de poesía. Rivera Garza siempre ha apostado por la reescritura, por ello es que los personajes que contienen este libro, son la anticipación de los personajes que encontramos en todas sus novelas posteriores: una familia de personajes que identificas y reconoces en dónde fue la primera vez que aparecieron si has leído la mayoría de sus novelas. No significa que las novelas lleven un orden o continuidad, se pueden leer como se antoje. Esto la hace aún más maravillosa. La Desdichada, La Muda, la de La Mirada Imposible, Mujer Amoratada, El Hombre Que En Realidad Era Una Mujer, La Más Verdadera, La Emergida, La propia Cristina Rivera Garza, La Mujer De Otro Planeta, etc. Su narrativa siempre precisa, limpia y muy trabajada. Los poemas que encontrarán aquí son muy narrativos y líricos, que no tienen pierde y se disfrutan bastante.
No hay palabras que describan a ciencia cierta lo que esté poemario me ha movido en la mente. Uno de mis favoritos. Un leer y leer y volverlo a leer. Que me muera y que me entierren con el, a las 6:00 pm, cuando los hombres guardan silencio y las mujeres dicen verdades. ¡DIOS! Cristina rivera garza, Cris-ti-na Ri-ve-ra Gar-za. Cada sílaba de tu nombre se mueve en el viento golpeando el papel escribiendo lo que es no ser y ser y querer ser y después nada. Así nomas. Y cuando decías que pelabas mandarinas ¿en qué más pensabas si no en un poema, en ese, ese poema que salió?
En este volumen se conectan tres libros muy diferentes entre sí, los primeros libros de poesía que escribió la autora. Algunos de ellos, sobre todo el primero, aunque tiene hallazgos increíbles, se ve que están escritos a la par de los primeros libros de CRG. Están aquí ya muchas cosas que se explorarían después en otros libros, con mayor pericia. Sin embargo, sus alusiones al Tercer Mundo, a Tijuana y la frontera, la costa del pacífico, la Ciudad Más Grande del Mundo, todas me interpelan a nivel muy personal y me parecen entrañables, por lo cual no creo poder reaccionar al libro tan objetivamente como me gustaría. Sólo puedo decir que ver el germen de tantas cosas buenas me alienta y me hace querer seguir leyendo sus siguientes libros de poesía (que tengo en el volumen de poesía -esperemos que no- completa de Lumen pero que quiero reseñar uno por uno acá).
Un libro que es tres libros que son un viaje. Un viaje que va desde el cuarto donde convalece la madre de la voz poética (¿convalece o padece?, la voz poética está perdiendo a la madre en esa enfermedad que la ha dejado apenas con unas cuantas palabras), luego hacia una ciudad que ya no es su ciudad, un regreso a un espacio donde perdió a su hermana, la Ciudad-Más-Grande-del-Mundo, ahí desarrolla la opresión del espacio urbano; para finalizar en un espacio de encuentro, en un espacio donde de algún modo se libera, en la Ciudad-Sin-Nombre frente al Mar del Norte.
Lo leí en 2016 y, en aquella primera lectura, los poemas que más me marcaron fueron los del primer libro «la más mía» yo acompañaba a morir a mi abuela en un cuarto de hospital y el canto de la poeta era el mío.
Los otros dos libros «Yo ya no vivo aquí» y «Ha estado Ud. En el mar del Norte?» resonaron particularmente en esta relectura.
Es muy clara la invocación el resucitar de Concha Urquiza La Emergida, poeta mexicana muerta ahogada en el mar del Norte y la invita a jugar con ella y con los nombres de sus tres amigas artistas: Amaranta Caballero, Abril Castro, Maggie Triana.
Cita: Las individuas Llegaron una a una como gotas; una a una como naipes. Llegaron como llegan a veces las individuas —indisolubles, solitarias, muertas de calor o de frío, sucias de días, exhaustas—.
Me gustó notar con más claridad en esta segunda lectura lo que implica escribir con los otros, invocar, citar, re-interpretar, re-escribir.
Tengo en mis manos ahora la poesía completa «Me llamo cuerpo que no está» y será interesante ver cuánto se distancian y/o conectan los libros entre sí.
«De pronto ya no fuiste mi madre ni la madre de otra hija muerta lejana, perdida dentro de la noche de ti misma eras el mecanismo descompuesto el objeto quebradizo que se envuelve en lienzos de papel de china y se guarda en la caja de las palabras, la esquina de la respiración. Dijeron que ya no estabas ahí cuando…»
me gustarom muchisimo los poemas de la primera parte, a la que le daria 10 estrellas. El pasaje del Libro I al II y III viene con cambio de tono muy inesperado, hasta me costó terminar algunos poemas.
Un libro sobre la materialidad del cuerpo y el dolor de la pérdida.
La poesía de Cristina Rivera Garza es un espacio para explorar tanto lo tangible como lo posible, y la conexión como la lucha por la supervivencia de la mujer en la memoria.