Desde entornos cotidianos hasta mundos distópicos futuristas; los relatos incluidos en esta obra exploran diferentes facetas de la condición humana. Hay situaciones de todo sobrenaturales, extrasensoriales, grotescas, absurdas, estremecedoras, impactantes, o visionarias.
Avenida Trece presenta posibilidades, invita a la reflexión y, a veces, muestra en un espejo verdades difíciles de digerir, pero que son innegables. La capacidad del autor de causar escalofríos, risa, enojo y tristeza constituye el catalizador capaz de causar una intensa reacción en la mente e imaginación de quien se sumerja entre las páginas de esta obra.
Henry Caamaño Acuña nació en Costa Rica en 1972. Habiendo participado como autor invitado en dos antologías de relatos (Cuentos y relatos de primera en Costa Rica y Avenida de lo insólito, Algunos relatos trágicos), lanza ahora la primera obra totalmente de su autoría.
Su línea narrativa ha oscilado entre el suspenso, terror, ciencia ficción y fantasía. Actualmente, se encuentra trabajando en otras obras: una romántica, otra de fantasía, así como sus memorias de viaje a la playa junto a su padre y un poemario donde desnuda su alma.
Este es un libro que refleja las vivencias icónicas del autor no solo en la cotidianidad, sin también en el plano de la fantasía y del misterio. Avenida Trece nos ofrece una serie de relatos sumamente entretenidos pero además una narrativa semántica que nos hace adentrar al umbral de la imaginación, a los diferentes mundos y experiencias vividas en las dimensiones mentales palpadas en su escritura.
Como diría la pequeña Scout de Harper Lee: «no hay nada que dé miedo de verdad, salvo en los libros». Su título lo dice, nos esperan historias que nos causarán algo de escalofríos y hasta risa. Con su narrativa provoca la curiosidad suficiente para sumergirse en lo fantástico de su imaginario, dejando, además, casi una manía de reflexionar sobre la cotidianidad. Es una lectura fresca, sencilla, con la que pasarán un un buen rato.