Los doce cuentos de la edición definitiva de esta famosa obra, cuyo autor es considerado uno de los maestros del género. Priman los relatos sobre la gente de ma
Cuentista chileno, considerado el maestro del género del realismo social en su país. Una de sus obras más famosas es Subterra, que retrata la vida de los mineros del carbón de Lota, y en particular en la mina Chiflón del Diablo.
Leí Subterra hace unos 13 años, y recuerdo que la sensación que me dio leer esos cuentos fue mucho morbo y miedo, porque eran demasiado descriptivos, al punto de sentirse muy vívidos. Sin embargo, Sub Sole se siente diferente, siento que los cuentos abarcan más la crudeza de la ruralidad pero desde una perspectiva más mística y llena de metáforas (habían cosas que no entendí ni por si acaso). Asimismo, estos cuentos te hacen ver que tanto en el campo como en las minas, hay mucha oscuridad de la que no se habla, Baldomero Lillo es alguien que escribe desde el dolor y el miedo, y toma estos sentimientos como si fuesen las verdades absolutas que rigen el mundo.
No me sentí identificada con casi ninguna de las historias y sus personajes fueron poco memorables para mi. No obstante, hay varios cuentos que si me entretuvieron, mi favorito sin duda fue el del oro, que hablaba de la profanación de los corazones humanos a costa de la ambición. También me gusto el de una princesa que solo quería ser ella misma, destaque una que otra frase en ese cuento.
En fin, fue un buen libro para leer en los trayectos en micro, si hubiese sido probablemente más atrapante, lo habría estado leyendo en el minuto que me asaltaron y seguiría teniendo un teléfono.