«Como aquel español que por la virtud de unos libros llegó a ser «don Quijote», Schwob, antes de ejercer y enriquecer la literatura, fue un maravillado lector. Le tocó en suerte Francia, el más literario de los países. Le tocó en suerte el siglo XIX, que no desmerecía del anterior (...) Sus Vidas imaginarias datan de 1896. Para su escritura inventó un método curioso. Los protagonistas son reales; los hechos pueden ser fabulosos y no pocas veces fantásticos. El sabor peculiar de esta obra está en ese vaivén (...) La cruzada de los niños refiere un curioso acontecimiento histórico. A principios del siglo XII, partieron de Alemania y de Francia dos expediciones de niños a Tierra Santa. Creían poder atravesar a pie enjuto los mares (...) Esperanzados, ignorantes, felices, se encaminaron a los puertos del Sur. El previsto milagro no aconteció (...) Marcel Schwob trata de volver a soñar lo que había soñado hace muchos siglos en soledades africanas y asiáticas: la historia de los niños que anhelaron rescatar el sepulcro». Jorge Luis Borges
Marcel Schwob (1867-1905) was one of the key symbolist writers, standing in French literature alongside such names as Stephane Mallarme, Octave Mirbeau, Andre Gide, Leon Bloy, Jules Renard, Remy de Gourmont, and Alfred Jarry. His best-known works are Double Heart (1891), The King In The Gold Mask (1892), and Imaginary Lives (1896).
Ya había leído Vidas imaginarias , y me gustó, pero esta relectura me permitió captar mejor el mecanismo que hace funcionar al libro: Schwob inventa pequeños detalles que hacen sentir más reales a los personajes que retrata, pequeños detalles que además son determinantes para sus acciones, y con eso les da mayor relevancia a figuras oscuras o que ocupaban un segundo plano en la Historia. Son veintidós textos breves pero vívidos, y los disfruté aun más que la primera vez que los leí.
La cruzada de los niños, en cambio, era una lectura que tenía pendiente. Más breves todavía, estos ocho relatos forman una constelación: una historia mayor pero fragmentada. Dos papas, un goliardo, un clérigo, un adorador de Mahoma, un leproso y un par de niños (de los miles que protagonizaron esta cruzada) son los puntos que la componen. Cada voz aporta solo una pequeña parte, esbozando apenas el contorno de esa historia mayor, casi increíble de tan insensata: basándose en un versículo de la Biblia —“Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de tales es el reino de Dios”—, miles de niños fueron enviados en una cruzada para llegar a Jerusalén para conquistar la Tierra Santa, una tarea en la que los adultos ya habían fracasado más de una vez. Por supuesto, ese viaje también fracasa: los niños se pierden o enferman o mueren de hambre o son esclavizados. Pero esto apenas se insinúa en los ocho monólogos que conforman esta constelación. Schwob no se detiene en los detalles, no repite datos históricos; lo suyo es una acuarela, ocho pinceladas, la insinuación de una forma. No necesita más que eso, y ese es su mérito.
=Al tratarse de dos obras en un mismo libro las comentaré por separado=
Vidas imaginarias Aquí se contienen las biografías de las personas que han estado al margen en la Historia, pero el ejercicio de Schwob se aleja mucho del ejercicio del historiador, lo que hace el autor es imaginar; su imaginación parte de los párrafos de historiadores y de los documentos para darle vida a una multitud de individuos, ya sean imaginados, reales o dotados de una ficción literaria, vivos están en sus páginas: Eróstrato, cuyo nombre se quiso olvidar; Pocahontas con su amor trágico, Sufrah como geomántico de la épica árabe; Dolcino el herético que hace aparición en una novela del afamado Eco... A lo largo de la obra Schwob reconstruye la vida de 23 personajes que van desde la antigüedad clásica hasta el siglo XIX, que es su siglo, la reconstrucción la hace en la estructura del cuento o, mejor dicho, del microrrelato.
Si bien no todos los relatos me gustaron, unos se me hicieron bastantes oscuros al punto de ser ciertamente indescifrables, se va en las ramas con el lenguaje poético y hace unos textos maravillosos, pero unas biografías muy escuetas. A pesar de lo anterior me llevo cinco relatos en la memoria como muestras de la magnífica pluma de Schwob y su ejercicio de imaginativa histórica: Eróstrato, Sufrah, Frate Dolcino, Pocahontas y El Capitán Kidd. Mencionó por último lo siguiente: con un punto y coma logra construir un mundo.
La cruzada de los niños Aquí entramos al terreno de la novela histórica, en la que Schwob huye de la erudición acumulativa de datos para reducirlo a lo esencial; en ese sentido se trata más que nada de una invocación de los sucesos conocidos como la cruzada de los niños que tuvieron lugar en 1212 entre la cuarta y la quinta cruzada. Lo más hermoso de esta obra de imaginativa histórica es que no se construye a través de descripciones, sino que son unos cuantos monólogos los que articulan la narración; de ahí que sólo se necesite lo esencial del acontecimiento y lo que resta es la recreación, la cual es deber del lector.
Ocho monólogos danzan en el libro y crean una historia terrible por su tristeza, sin duda el último monólogo es muestra de ello, no nos muestra el final de la cruzada, sino que lo evoca en "palabras" del Papa Gregorio IX, no lo citaré para que el misterio se mantenga en la obra y sólo sea saboreado para quien la leyese, pero diré que es un monólogo muy humano, de un humano envejecido que muestra toda una gama de emociones, desde el arrepentimiento hasta la aceptación. Entre las dos obras que componen la obra indudablemente elegiría La cruzada de los niños, es una novela tan breve que me parece triste, pero al pensar más seriamente, admiro la brevedad con la que me logró conquistar la pluma de este escritor francés.
Finalmente una estrella invisible que agrega valor al libro es el prólogo, el cual es del gran escritor mexicano José Emilio Pacheco, a veces se critica mucho a la editorial Porrúa, pero siempre he defendido que su colección "Sepan cuantos..." vale mucho la pena para acercarse a obras de la literatura y esas obras vienen acompañadas por paratextos de autores afamados, esto no niega que a veces cometan errores de imprenta (como todas las editoriales).
Schwob, Marcel, Vidas imaginarias y La cruzada de los niños, Trads. de Rafael Cabrera y José Emilio Pacheco, México, Editorial Porrúa ("Sepan cuantos...", no. 603), 2009, 134 p.
"Aqui, em desacordo com a maioria dos biógrafos , deixarei sr. Burke e sr. Hare em sua auréola de glória. Por que destruir tão belo feito artístico conduzindo-os languidamente até o termo de sua carreira, revelando suas fraquezas e decepções? Não há porque vê-los de outro modo senão com sua máscara na mão, vagando nas noites de névoa. Pois o final de suas vidas foi banal e similar a tantos outros. Dizem que um deles foi enforcado, e que o dr. Knox teve de deixar a faculdade de Edimburgo. O sr. Burke não deixou nenhuma outra obra."
Existia uma forma alternativa da Igreja controlar a superpopulação caso as pragas, doenças e a fome não estivessem dando conta: inventar peregrinações suicidas para a população mais pobre. A marcha das crianças foi resultado de uma dessas, da mais importante de todas: As Cruzadas. Como o flautista de Hamelin, o Papa Inocêncio III conduz as crianças miseráveis para uma jornada trágica em direção ao Santo Sepulcro.
Duas colunas de crianças francesas e alemãs, pessoas humildes e religiosos, incluindo 2 papas participam no começo do século XIII de uma CRUZADA DE CRIANÇAS rumo ao Santo Sepulcro em Jerusalém. Estes relatos e fábulas foram organizados por um escritor judeu em 1896. Os relatos são muito envolventes mas creio que o autor poderia ter expandido mais esta cruzada. Vale a pena a leitura.
Cuatro de las vidas imaginarias entraron a mi lista de cuentos favoritos. Pero "La Cruzada de los Niños" es una pequeña novela luminosa, perfecta. Increíble.
Estuve leyendo una edición muy bonita de EFE, que fue ilustrada por EKO y solo tiene los relatos de “La cruzada de los niños”. Las ilustraciones me parecen sumamente expresivas e impactantes, me gustaron mucho.
Pero la historia en general no fue de mi agrado. No por la temática, el tema y el hecho que hayan pasado en la vida real estás cruzadas, me parece interesante. No sabía nada del tema.
Sin embargo, no me gustó el estilo de escritura del autor y como están relatados los hechos. Se sienten muy lejanos y es difícil; por lo menos para mí, empatizar del todo con los personajes por esa forma de expresarse tan fanática, antigua y poco particular. No voy a decir que no llegue a compadecer a nadie, la pequeña Allys me dió pena.
Pero la forma en cómo se desarrollan los personajes y se exponen los hechos es algo confuso si no sabes del tema, como era mi caso. Y la manera en que se expresa cada personaje se parece demasiado, no está esa diferenciación marcada.
No disfrute nada de la lectura, pero si es fácil de leer y corta, lo cual tiene unos puntos positivos. Le di dos estrellas en Goodread porque me gusto la ilustración y aprender algo nuevo, como lo fue; para mí, las cruzadas de los niños de 1212.
En pocos relatos de personas diferentes nos cuentan una historia llena emoción, cada uno ve algo diferente, pero en conjunto se vuelve una gran historia, no es necesario muchas páginas ni personajes para contar algo con tanta profundidad.
Me leí la versión de Porrúa, con las traducciones de José Emilio Pacheco y Rafael Cabrera. Sólo puedo decir que es una joya. Las vidas imaginarias son un deleite y La cruzada de los inocentes no se queda atrás. Ambos relatos están llenos de lirismo. Recomendados.
Schwob tiene la virtud de dotar de vida sus narraciones con certeros adjetivos, descripciones evocadoras y líricas. Su poética para la construcción de las Vidas imaginarias, planteado en el prólogo, consigue que cada una de esas vidas respeplandezca ante quien lee, con sus luces y sus sombras, con una posición de su narrador que rehuye a los juicios morales -a menos que estos sean los de sus personajes y entonces más cerca de ellos nos sentimos-. Poetas, hechiceras, filósofos, geománticos, matronas, jueces, piratas, asesinos son algunas de las vidas que Schwob recrea con la delicadeza de una filigrana, de un camafeo que revela por completo al ser humano que representa.
El episodio casi fantástico de La cruzada de los niños es recreado con gran compasión y una profunda belleza, las dimensiones patéticas, proféticas y prácticas se desenvuelven a través de los monólogos que la conforman.
La prosa de Schwob está colmada de belleza, sencillez y compasión. Con una profunda mirada a la condición humana nos hace sentirnos al lado de sus personajes, que resultan más reales que las personas con quienes nos cruzamos diariamente. Vidas imaginarias es una lección de cómo escribir cuentos centrados en un personaje. es el libro de cuentos que me hubiera gustado escribir. La cruzada de los niños es una bellísima recreación de uno de los episodios más extraños y conmovedores de la Edad Media, construida a través de la polifonia que construye un tapiz que permite ver a los niños en marcha y el azoro que producían.