Con una pizca de humor y otro tanto de tragedia, esta obra narra las duras condiciones de vida de los trabajadores de una hacienda cafetalera a principios del siglo pasado. Con magistral autenticidad, la pluma de Fallas recrea ese pequeño mundo de gente modesta, sin más posesiones que su fuerza de trabajo y la esperanza de una vida mejor, más plena que en la que están, al parecer, irremediablemente condenados.
Carlos Luis Fallas Sibaja, nació en Alajuela el 21 de enero de 1909. De origen humilde, pudo cursar hasta segundo año de la educación secundaria. A los 16 años se marchó a trabajar en las plantaciones de la United Fruit Company, en la zona atlántica costarricense. Posteriormente, aprendió el oficio de zapatero, labor que le permitió involucrarse con el sector proletario e ingresar al Partido Comunista. Fue Regidor Municipal de San José y diputado, además de Jefe Militar improvisado de los batallones obreros durante la guerra civil de 1948.
Entre sus obras literarias están: Mamita Yunai escrita en 1940, obra que pasó desapercibida hasta que Pablo Neruda se propuso que fuera conocida en el mundo entero. Gentes y Gentecillas, Marcos Ramírez, Mi Madrina, Tres Cuentos, Un mes en la China Roja.
En 1963 la Fundación William Faulkner, de los Estados Unidos, le otorgó el Premio Ibero-Americano de Novela por su libro Marcos Ramírez, por considerarla entre las catorce mejores novelas de América Latina. Su obra ha sido publicada en francés, italiano, alemán, ruso, polaco, entre otros idiomas.
La Dirección de Artes y Letras le otorgó el Premio Nacional de Cultura Magón en 1965. En 1977 fue declarado Benemérito de la Patria.
Posteriormente, la Asamblea Legislativa de Costa Rica lo nombró Benemérito de la Patria, el 14 de noviembre de 1977.
Un libro lleno del alma costarricense, sinceridad y una visión simple de la vida humana. La clase trabajadora y sus luchas y gozos tal y cómo eran. Me siento honrada y agradecida de haber leído este libro.
Este libro me ha gustado muchísimo. Trae a la imaginación un lugar llamado Pejibaye, cuyos personajes tienen una viveza que pareciera que existieron en algún punto. La cultura, los matices y los personajes cobran vida y te entremeten en una historia con gentes y gentecillas, entre agradables y detestables, que hacen florecer una historia muy creíble y simpática. Es una novela excelente y la recomiendo a quien quiera saber un poco de la cultura en el campo, o tal vez solo disfrutar de enredos, aventuras y peligros de un tal Jerónimo.
Extraordinaria novela, obligatoria para conocer la idiosincrasia costarricense, maravilloso relato de las personas sencillas y valientes que forjaron la Costa Rica de las primeras décadas del siglo XX.
Costumbrismo costarricense en su mejor expresión. Un retrato detallado del tico de antaño y de los vestigios que aún portamos. No es la obra mejor trabajada por Calufa desde mi perspectiva, pero es un imperdible de la literatura costarricense y para quienes buscan conocer ¿quiénes somos?