Cinco hombres, cinco soldados que defendieron a un gobierno legítimo, atacado por unos militares rebeldes que destruyeron el país y lo llevaron a la represión y la miseria. Estos hombres al finalizar la guerra se encontraban en Valencia. Al enterarse de que los compañeros que se entregaban eran fusilados o enviados a campos de trabajos forzados, decidieron irse a Andalucía, su lugar de nacimiento y llegar hasta la serranía gaditana. Allí fueron perseguidos y acusados de bandoleros asesinos aunque ellos sólo fueron maquis.
La historia me atrapó desde un primer momento. Una narración cuidada que rebosa cariño hacia sus protagonistas, Aurelio, Manolo, Pablo, Paco y Lorenzo, un grupo de hombres que decidió luchar por sobrevivir e intentar escapar del país por el que habían luchado en una guerra pedida. Escapando de un fusilamiento seguro o de trabajos forzados en campos de concentración, se aventuraron a cruzar Andalucía campo a través hasta intentar buscar su libertad en Gibraltar.
Una historia que además de la supervivencia de estas personas, nos habla de humanidad y compañerismo, de amistad y confianza sinceras. Nos habla del dolor, pero también de la esperanza, nos habla de paciencia y esperas eternas, de incertidumbre. Pero también nos adentra en la vida de cada personaje, su niñez, sus ilusiones, sus amores, sus sacrificios.