Situado en el Chile de posdictadura, Ropa heredada muestra a diversos personajes que ejercen el trabajo siendo niños. Desde estacionadores de autos, vendedores ambulantes de frutas y verduras y aspirantes a futbolistas, hasta pasteleros de La Ligua. A pesar de ser relegados a una zona de abandono, vulnerabilidad y represión, los protagonistas de este libro responden con libertad, autonomía e ingenio, sobreviviendo en ese espacio ambiguo entre juego y necesidad que representa el trabajo para ellos.
Un libro de cuentos sobre pequeños pillos chilenos. Perfectamente podría haber sido una novela. Como cuentos, no cierran y se suspende todo tipo de knock out. La edición es defectuosa. Si hubo una generación literaria que databa todo en torno a la dictadura, los nacidos en los noventa tienen una pulsión con la marginalidad y la precariedad post dictadura que también llena los estantes. No me convence el tono, pero algo se escondía a plena vista. Confianza del autor.
Lo disfruté mucho. Las voces de los protagonistas se me hizo real (de pronto cuando narran niños se puede caer en la condescendencia) Son cuentos-postales, donde se retrata la rutina de niños-trabajadores sin mayores revelaciones narrativas. De finales abruptos, (pero mira, quien es una para criticar eso). Los cuentos del Festival de la Voz y el de las Total 90 fueron mis favoritos ❤️
Pocos libros son inolvidables, acá hay uno. Belleza de historias. Belleza de escritura. En "Ropa heredada" Nico ha construido un mundo entrañable, desolador y divertido a la vez. Un mundo de niños y niñas que pasan demasiado tiempo solos, que deben trabajar para sobrevivir y que pese a esta entrada obligada al mundo adulto, no dejan de soñar, de jugar, de dibujar el anhelo de una vida distinta. Cerré el libro con ganas de salir a abrazar niños.
Creo que es un acercamiento interesante a las niñeces como protagonistas desde una perspectiva no ta abordada, como lo es la del trabajo infantil. Me gustó bastante.