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En un matizado siglo XIV, en plena Península Ibérica donde conviven y guerrean diferentes reinos, existe una orden religiosa con base en el monasterio de Santa Ceclina que instruye y entrena a monjes guerreros que viajan por todo el mundo ayudando a señores e instituciones, difundiendo conocimientos y fe basados el arte y la ciencia. Uno de estos sabios guerreros es Bernardo, quién recibe la visita de un antiguo compañero que afirma haber encontrado un unicornio y una serie de peculiares criaturas.
Cual Quijote y Sancho Panza, en la investigación de lo imposible, Bernardo se embarca en un viaje que lo saca de su bienestar, donde dan con el unicornio y la enigmática Yebra, una joven que vive en los bosques acusada de bruja. La investigación de estos extraños sucesos los llevará hasta el Porta Coeli, un libro muy especial, y una aventura en la que Bernardo tendrá que romper sus propios moldes para asumir la existencia de la magia e incluso de otros mundos.
Esta primera entrega de Porta Coeli, que puede leerse de forma totalmente independiente, es una novela juvenil que no se casa con los clichés del todo. La orden de Sta. Ceclina es sin duda un entretenido viaje del héroe en toda regla (para bien y para mal), con ciertos toques de ‘El nombre de la rosa’ (es más, no visualizo a Bernardo de otra forma que no sea Sean Connery), con un ligero marco histórico y geográfico que hubiera ganado enteros si hubiera sido más rico.
Ambientado en una España medieval, La orden de Sta. Ceclina propone un debate entre fe y razón, en una lucha sutil entre ambas partes que se va cocinando en el interior de Bernardo. Una batalla interior reflejada a través del argumento, donde la orden religiosa es en cierta manera perseguida por la expansión política. La primera entrega de Porta Coeli es un libro muy entretenido, muy disfrutable en su versión de audio que espero continuar.