El presente volumen, que reúne sus poemas, hasta donde sabemos todos sus poemas, ofrece la visión unitaria de Javier Heraud. Vida y obra del poeta, cauce de un torrente palpitante de nuestra historia son testimoniados por Javier Sologuren, que evoca con emoción y fineza la vida breve de "un hombre que supo ajustar su conducta a sus palabras". Nacido en Lima, en 1942, Javier Heraud publica "El Rio" y "El Viaje", en los años 1960 y 1961; obtiene el Premio "El Poeta Joven del Perú" y se pierde en la selva, para "morir entre pájaros y árboles". En su verso claro y atento a las voces coloquiales, a los caros temas del amor y de la muerte, despierta el hontanar de la nueva lírica peruana.
Javier Heraud (1942-1963) murió joven y trágicamente. Tomó la opción guerrillera en una época donde la Revolución cubana produjo una gran influencia en miles de jóvenes que creyeron en la causa revolucionaria. Javier fue acribillado cuando huía en una embarcación por el río Madre de Dios, en Puerto Maldonado. Se dice que habían enarbolado la bandera blanca, pero los policías que iban a la caza, dispararon con balas explosivas, desde una posición segura. A pesar de su breve vida, Javier logró consolidarse como un poeta destacado de su generación. El año 1960 recibe el Primer Premio del concurso El Poeta Joven del Perú por su libro el viaje y en forma póstuma, recibe el Primer Premio de Poesía en los Juegos Florales Universitarios por su obra Estación Reunida (1963). Paradójicamente, su primer poemario se titula El río (1960), lugar donde lo mataron, pero sus poemas están llenos de vida, naturaleza, esperanza, belleza. Son poemas que transmiten un amor intenso por la vida. Un lenguaje poético que fluye con certidumbre e ilumina experiencias y reflexiones vitales. Javier Heraud es un poeta con mayúscula y su obra tiene la profundidad y belleza de los ríos antiguos que lentamente se dirigen al mar.
Javier Heraud constituye un mito anhelado por los jóvenes escritores: el mito del poeta joven afligido que encuentra su razón de ser radica en la escritura, la poesía y en su necesidad de vivir por una ideología que promete un porvenir próspero y colorido; aspectos distintos a como percibe su vida melancólica con el paso de las estaciones y la muerte de los recuerdos lejanos. Es necesario conocer este matiz en la vida de Heraud ya que su poesía más temprana evidencia la soledad y afinidad hacia la muerte simbólica. Asimismo, los ríos, las montañas, la naturaleza muerta y típica del verano son aspectos recurrentes que emplea en su diálogo poético. Su identidad radica en la travesía, intensidad y desembocadura de los ríos: su poesía fluye, pero mantiene su historia como una crónica que lo ha llevado hasta ese cambio de la muerte por la vida. Tengo que decir que, habiendo leído toda su poesía, considero que Heraud ha sido un poeta inspirado en su melancolía y ensoñación por el pasado, un intérprete de su hogar, revitalizado por los vínculos que tiene con su gente, los árboles, su alcoba y el clima que lo acompañó en cada momento. Heraud deja su legado y biografía en cada poemario que se publicó (aún póstumos) y dan cuenta de la versatilidad de su métrica. Aunque he de detenerme para hablar sobre ese cambio repentino en su forma de ser, que fue causado por su acercamiento a la política y la búsqueda de la reestructuración social; desembocando en una trágica muerte a manos de la guardia republicana. Podría sugerirse que su pensamiento adoptado llevó a que cambiase la dinámica de sus poemas y la producción que tenía al respecto por enunciados precisos sobre sus viajes y visitas a lugares simbólicos para los izquierdistas. De cierto modo, la poesía de deja de lado para hacer caso a la queja social a modo de anécdota e impresiones. No obstante, esta redacción de Heraud lo preparaba para su final en la lucha por el cambio, dando un tono predecible, pero no por ello aburrido, con sus poemas. Creo que fue la manera más “esperanzadora” de dar fin al mito. Un hecho necesario para que Heraud pueda ser salvado de las manos del olvido y, por ende, dejar su poesía como desconocida.
"No deseo ningún reino: mi único reino es mi corazón cantando, es mi corazón hablando, mi único reino es mi corazón llorando, es mi corazón mojado: mi reino es mi seco corazón (ya lo dije) mi corazón es el único reino indivisible"
siempre es reconfortante y nostálgico volver a su obra. quizá es la admiración que le tengo por haber estudiado toda mi vida escolar en un colegio público con su nombre pero deja en mi el mejor ejemplo de sensibilidad, cariño y lucha que espero algún día plasmar en mi arte.
Cualquier palabra que pueda escribir sobre Javier Heraud no va a ser suficiente para agradecer su valentía y su amor por el país tan herido en el que le tocó vivir. Ha pasado tanto tiempo desde que se fue, pero su voz se escucha como si fuera la de un compañero de aula.
He buscado una foto de su sonrisa y me ha tomado tiempo encontrarla, y más bien me he topado varias veces con esa foto en la que entrelaza sus manos, mirando delante suyo como si oyera a alguien, atento, serio, y me ha hecho imaginarlo como un alumno con un deseo voraz de aprender, como seguramente lo hizo a lo largo de su vida.
Qué dolor y qué increíble ver cómo transformó su poesía en esos años en Europa y en La Habana, y cómo pronto su vida acaba cuando él mismo sentía que su poesía daba un giro, no solo por decisión suya, sino porque era el mundo el que le exigía escribir comprometidamente, y él quería corresponder a ese llamado.
Creo que este libro no solo nos permite ver lo más bello que Heraud escribió (El río, El viaje, Poemas desde La Habana, y, claro, los Poemas sueltos). Creo que en los poemarios que hay en medio uno puede rastrear una búsqueda de Heraud sobre los temas que quiere tocar, más allá de las estaciones y la naturaleza.
No hay palabras que hagan justicia a Javier Heraud, que nos dejó con tan solo 21 años, ya habiendo logrado una estética con El río y El viaje, y en pleno encuentro del rumbo de su poesía más comprometida.
"No sé qué pasará conmigo y mis hermanos en la lucha, pero supe vivir y morir como hombre digno".
No hay palabras para describir cuánto amé leer a Javier Heraud. No solo sus poemas, sino también las cartas que enviaba a su madre, padre y hermanos. La experiencia es indescriptible; conozcas o no sobre su vida, te invita a ver un poco de la realidad de la época y de los problemas que él atravesaba.
La sensación de soledad que tenía cuando estaba en Cuba, cuando estaba en la selva, todo el recorrido por el que pasó, se percibe claramente en sus escritos. De alguna forma, sus vivencias me hacen recordar a mi papá y a mi hermana. El viaje, el no saber cuándo volverás a ver a su familia.
Disfruté mucho leerlo. Su poesía es libre y tiene un estilo hermoso para escribir. Heraud, un joven poeta peruano que nació en 1942 y murió a los 21 años en la selva de Madre de Dios, dejó un legado literario significativo a pesar de su corta vida. Participó en movimientos sociales y revolucionarios, viajó a distintos países, y sus obras reflejan sus experiencias y su profunda humanidad.
Heraud no solo se destacó por su poesía, sino también por su compromiso político. Participó en el Movimiento Social Progresista y más tarde se unió a la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional en Perú. Murió en un enfrentamiento con la policía en 1963, lo que marcó un fin trágico pero coherente con su vida de lucha y poesía comprometida .
Leer a Javier Heraud es una experiencia conmovedora que te transporta a su época y a su mundo interior, lleno de sueños, luchas y poesía.
Un poeta más famoso por la historia de su vida que por lo que merece su obra. Todo el tiempo siento que estaba leyendo una poesía muy adolescente, también porque Heraud murió joven. Quizá algún día vuelva a repasar este librito con mejor perspectiva pero por ahora me parece algo sobrevalorado Heraud.
Uno de mis poetas favoritas, esencial en la toda sección poética de una biblioteca peruana. Leer la poesía completa de Javier Heraud es un viaje imperdible por la esencia idealista de un ser humano que ajustó los hechos a las palabras.
I am not very into poetry. It would be good if it transported me to the scenarios he describes, it just didn't. I read it during my backpacking trip around Colombia.