Este es un pequeño libro narrativo de ambigua clasificación ya que puede ser considerado un cuento, un libreto operístico o una pieza teatral sobre la vida del pintor Vito Timmel, que murió en un manicomio. Los personajes, incluso las cosas, hablan de una manera coral, removiendo la memoria, recitando o cantando en grupo. El propio Timmel vuelve del otro mundo para contar su trágica condición de artista genial y autodestructivo, bohemio y esperanzado. Por las escenas pasan enfermos mentales, reclusos, clientes de tabernas, enfermeros y diversos coros. Es un libro difícil en su estructura, por el coqueteo incesante con lo surrealista y como resultado, da un libro incómodo, de esos que marginan a lectores “promedio”.
Yo soy una lectora voraz y disfruto leer. En esta ocasión, el esnobismo y acuartelamiento estético me dejó fuera.