On November 17, 1901, Mexico City police raided a private party and arrested 41 men, half of whom were dressed as women. Clandestine transvestite balls were not unheard of at this time, and a raid would not normally gain national attention. However, Mexican cultural trends in literature, art, the sciences, and in journalism were inciting an atmosphere of sexual curiosity that was in search of the right turn of events to ignite a discursive explosion and focus interest on what was not a new phenomenon, but what was about to become a new homosexuality. The editors treat the "nefarious" ball as a cultural event in itself and have assembled pictures, including the famous engravings by Posada, and have translated part of an historical novel about the event. At the same time, they uncover the underworld in Mexico City with essays on prison conditions, criminology, mental health discourse, and working class masculinities to create a rare and comprehensive slice of Mexican history at the turn of the century.
Un libro que se divide en 2 momentos. El primero un análisis histórico y crítico de lo sucedido en el baile de los 41. Y la segunda parte una novelización del dueño del club de los 41 llamado mimi y su novio. Para terminar con la historia de vida de dos mujeres que provocan que la trama se vaya a otros rumbos.
La homosexualidad es algo que ya existido desde el inicio de los tiempos, al igual que el instinto del macho. Recordemos que el ser humano es al final un mamífero por ende un animal. Entre animales el instinto es lo que predomina, lo que le diferencia del humano es, dicen los expertos, su raciocinio. Dicho raciocinio se vio fuertemente sometido con las creencias y las costumbres, pues al final del día se necesita creer en algo, o alguien, y de eso se aprovecharon los dogmas, las religiones, pues ellas y abusando de las mismas, sus representantes comenzaron a instaurar ideologías y rituales en donde establecían lo bueno y lo malo, según su respectiva Deidad. El caso más as notorio es el de la religión cristiana, seguida de la católica, en donde se dijo que lo correcto y lo que le gusta a Dios, es hombre con mujer, y sin fines satisfactorios, sino simple y llanamente reproductorios. Los tópicos son ¿Cuándo hablaron con Dios? ¿Qué les dijo en verdad, en caso de haber hablado con ellos? ¿Por qué hablar con ellos y no con los que están haciendo, según sus leyes, mal? y la más importante quizá¿No lo dirán por envidia? Pues recordemos que ellos decidieron ingresar a sus respectivas órdenes religiosas y hacer un juramento de abstinencia y de celibato, nadie los obligó, y por ello se supone, no deben tener relaciones coitales con nadie. Pero sabemos igual, que son los más promiscuos y mojigatos. Estás creencias a pesar de todo, lograron permear en todas las sociedades, principalmente en las que se encontraban bajo la corona española, que fue la promotora del Catolicismo. Y Méxi no fue la excepción. Sociedades llenas de creencias religiosas y de moralistas, crearon sus propias normas sociales, unos cuantos determinaron lo correcto y lo incorrecto. Y el mayor ejemplo de esa situación en la república mexicana, fue la ejecutada por el héroe-villano Porfirio Díaz Mori, liberal oaxaqueño y dictador. Si brazo derecho dictaba las leyes, lo bueno, y el izquierdo implementada la fuerza para que se acatara al pie de la letra lo que su diestra había decretado. A principios del Siglo XX, y aún estando Díaz en el poder, se suscitó lo que muchos, o pocos, conocemos como el baile de los 41. Evento planeado, montado y vivido por puro homosexual de clóset, y como no, si en la época era a lo que se tenía que arriesgar uno. Una tragedia, unos dicen que fue descubierto, otros que fue delatado, y otros que fue un descuido por el exceso de ruido y un gendarme al percatarse se acercó para disipar dudas. Pero todas concluyen en dejar al descubierto un baile en donde la mitad de los participantes vestían elegantes ropajes femeninos y otros traje de gala. Y que entre ellos se encontraba el yerno de la nación, Ignacio de la Torre. Pero que por el parentesco, 1 compró su libertad y el silencio y 2 que el mismo Díaz mandó encubrir, sin dejar de castigar claro es, a su yerno. Lo que la novela nos muestra, son más detalles TAS la detención y exhibición de los convidados 41 en un baile de la calle de la Paz. Un suceso de relevancia para la comunidad de la diversidad, y que se ha retomado en diferentes producciones, cómo referente de la represión y la opresión. Un hecho que deja el precedente de que la homosexualidad existe, así como existe la moral originada de las leyes religiosas, y éstas, de gente reprimida que por diferentes motivos, no vive su vida como quisiera, y ello le lleva a no permitir que otros si lo hagan, y por ello recurren a la fuerza bruta, del Estado y de otros, para logran su objetivo privatorio.
Más un documento histórico que un triunfo literario, esta reedición de la primera novela escrita sobre el caso de los 41 (el mítico número que durante buena parte del siglo XX fue utilizado para hacer mofa de las homosexuales en México) resulta una lectura entretenida e iluminadora, a pesar de los prejuicios que retrata de manera vívida. El baile de cuarenta y uno fue un momento trágico y clave en la historia de la diversidad sexual en México y esta novela --mezcla de escarnio a los vicios sociales y fascinación morbosa por "el amor que no se atreve a decir su nombre"-- nos adentra en la percepción de los contemporáneos del acontecimiento. Aunque quienes se acercan a la novela buscando un recuento detallado y realista de los acontecimientos se sientan decepcionados, la segunda parte por momentos parece olvidar por completo las descripciones minuciosas de los atuendos y preparativos del baile (que llevarían a cualquier lector a preguntarse si está leyendo una condena de los vicios o una celebración velada de los mismos) y enfocarse en la redención social y espiritual de algunos de los protagonistas. Sin embargo, ese contraste es parte esencial del "mensaje" que pretende transmitir el autor: la derrota los vicios de aquellos seres que ni siquiera merecen ser mencionados (para evitar que sus "vicios" se propaguen) y de las clases privilegiadas que alientan esa decadencia ante el espíritu trabajador y puro de la clase media. Por lo demás, el libro está inteligentemente complementado y contextualizado gracias a los ensayos introductorios de McKee y Monsiváis quienes nos presentan un panorama de la homosexualidad en México y su representación social y literaria en la época y en el transcurso del siglo XX.
El baile de los 41 es un hecho histórico en el que por primera vez irrumpe la homosexualidad en el imaginario colectivo. Esto ocurrió en la madrugada del 17 de noviembre de 1901, la policía de la ciudad de México detuvo a 41 hombres, algunos de ellos vestidos de mujer. Fueron castigados, humillados en la prensa y otros enviados a Yucatán.
Esta novela se escribió apenas 6 años después de lo ocurrido. Su intención es moralizante, quiere advertir sobre lo mal que le va a los "desviados". Sirve apenas como documento que revela cómo se representaba la heterodoxia sexual en el ya decadente porfiriato.
Otra forma de recordarlos en bailar un perreo intenso.
Lo que merece cuatro estrellas es la brillante introducción de McKee y prólogo de Monsiváis. La novela es pésima, sin importar tu postura ideológica del tema. Mejor que el autor quede para siempre en su anonimato.
Digo, lo leí para mi tesis así que todo lo que tengo que decir quedará plasmado en ese documento. La verdad me reí mucho con los artículos de periódico y los fragmentos de la novela, lo que no es muy académico de mi parte pero es que genuinamente parecían sátira.
What a book! As someone who isn't a scholar of sexuality and gender but am certainly interested in learning about it, especially in Latin America, I found this to be a fascinating text. Not only does it have a detailed analysis of the event of the 41, but it also has sections of the novel written about it in that time, and a following analysis. Plus, more essays on sexuality, gender, and social control in Latin America and Mexico in that time period. All of the writing is engaging, well-researched, and remains relevant despite the age. Highly recommend.