Mi debilidad son los libros sobre historias reales, en especial cuando tales historias tienen que ver con todo lo que significa probar las fronteras de la experiencia humana (no querís nada, jajaja), y este fue una sorpresa de lo más agridulce. Dulce, porque QUÉ INTERESANTE ES y CUÁNTO APRENDIMOS, y amargo porque... es TERRIBLE lo que pasó este pobre ser, y toda su familia consigo.
Hablamos del trastorno bipolar, una enfermedad de lo más devastadora. El hijo de la Danielle Steel nació con esa aflicción, y terminó suicidándose a los 19 años, y no lo cuento como spoiler, porque ella misma desde el principio lo dice así y también cómo comparte su historia para evitar que cosas así se repitan, y cuánto hubiera querido saber que en verdad era algo tan delicado, puesto que nunca pensó que su hijo realmente intentaría suicidarse. No había tanta información en esos tiempos, y no era tomado tan en serio, aunque la pobre Danielle siempre tuvo corazonadas al respecto, y así se pasó la mitad del libro persiguiendo a doctores y psicólogos, tratando de que le dieran algo. Desde chico había visto que su cuerpo se regulaba de una manera distinta, y que no era capaz de mantener ánimos estables, etcétera, etcétera... pero igual la pescaron POCAZO.
El libro es muy interesante, aunque terrible, y muy frustrante. El hijo no muere porque ella no intentara salvarlo, ni porque él no quisiera salvarse, sino que solo porque es tan difícil. Es, perdonen la expresión, una vida de mierda. Al menos así fue la de él, tan mal diagnosticado.
Pero hay esperanzas, y eso es lo que la autora promulga. Con más información, con mejor tratamiento, podría haber sido funcional, y las cosas podrían haber sido distintas.
En fin, que un libro muy recomendable, para todos los interesados en el tema, y también para los que tienen un trastorno parecido, o que conocen a gente que lo haga. Las enfermedades de la mente siguen en un lugar donde no son tomadas en serio, porque uno "debiera resolverlas" mágicamente. Aunque, por suerte, menos que antes. En parte, gracias a libros como este, y a gente que se atreve a compartir estas experiencias. Eso sí, como es tan personal, nunca queda tan "artísticamente" descrita (hay partes reiterativas, hay partes muy privadas que uno no sabe si querría saber, etc), pero da lo mismo, porque el mensaje final es más fuerte, y quizá sería imposible describirlo con más distancia.
En fin, que GRACIAS DANIELLE STEEL por compartir tu historia. Eres muy valiente y nos sirve mucho.
De bonus track, adjunto un extracto que me gustó, sobre el alivio de ella cuando AL FIN encuentra un psiquiatra que lo diagnostica adecuadamente (los otros no la pescaron ni en bajada, estuvo AÑOS pidiendo ayuda y oyendo que era exagerada):
"Tal como el psiquiatra había sospechado desde el principio, Nick sufría una alteración química que debía corregirse. Lo más importante era observar los efectos que le producían los fármacos hasta encontrar la medicación adecuada para él. Su problema no tenía nada que ver con mi experiencia, la de John, o la de los niños con el control de esfínteres, ni con "decirle que no", ni con (...). Tenía que ver principalmente con sustancias químicas y con los medicamentos capaces de equilibrar su mente.
Naturalmente, recibiría tratamiento psicológico para ayudarle a razonar, a mantener el equilibrio, y a controlar sus impulsos, aunque sus problemas en ese ámbito también eran inducidos por las alteraciones químicas. Lo único que queríamos era ayudarlo a llevar una vida lo más feliz y normal posible. Pero lo más importante, lo esencial, era la medicación.
- ¿Cómo se encuentran los fármacos adecuados?, pregunté con inocencia y con la esperanza de que hubiera una píldora mágica que lo solucionara todo. En el caso de Nick, aún no habíamos encontrado una solución. Los medicamentos que había tomado no lo habían mejorado lo suficiente.
- Es una buena pregunta, respondió el doctor y añadió, con una sonrisa- Para decirlo en términos científicos, de ahora en adelante nos pondremos a arrojar un montón de dardos contra una pared hasta que uno de ellos se clave. Es una técnica muy primitiva, pero es la única disponible. Nick tendrá que tener paciencia.
La paciencia no se contaba entre sus virtudes, pero era obvio que no teníamos alternativa. Lo que más me ayudó fue que el psiquiatra fuera tan franco y directo. Me había ofrecido alivio, consuelo, realismo, esperanzas para Nick."