El principio federativo es una profunda crítica de las tendencias políticas de su tiempo (válida también para los nuestros, en que la llamada globalización, políticamente, no es otra cosa que la tendencia a formar grandes Estados cada vez más centralizados y poderosos). [...] El libro está articulado en tres partes. La primera es exclusivamente teórica: explica la dialéctica autoridad-libertad, presenta una clasificación de las formas de gobierno y desarrolla su tesis sobre la federación agrícola-industrial. La segunda parte es una aplicación de la primera al caso específico de la unidad italiana. Y en la tercera parte, Proudhon responde en detalle a cada uno de sus críticos de la prensa. El carácter específico de la segunda parte y el carácter polémico de la tercera no obstan la inclusión de importantes desarrollos teóricos sobre conceptos como anarquismo, razón de Estado, nacionalismo, juramento político, etc. Esas dos partes, más bien, sirven para comprender más acabadamente la primera.
Un libro árido de un autor controvertido que tan pronto pasa por primitivo socialdemócrata como por liberal de manual como por anarquista decimonónico paradójicamente atado a un parlamento; el problema es nuestro por querer imponer taxonomías cuando no hay un encaje pleno. Me ha parecido doblemente interesante por cubrir tangencialmente uno de mis intereses históricos, el anarquismo, junto con un tema de actualidad en España, el federalismo como solución a los problemas político-territoriales de Cataluña.
Como primitivo exponente de la visión federal, el autor desarrolla las formas de organización social/estatal que consideraba fundamentales en su época para Occidente (monarquía, comunismo, democracia y anarquismo) según dos ejes: autoridad-libertad y centralismo-descentralización. Como la cabra tira al monte, su propuesta favorita es el anarquismo (exponente de libertad y descentralización en forma de confederación), aunque a estas alturas de su desarrollo personal ya mostraba gusto por algunas cualidades de la democracia liberal, a la que consideraba alternativa válida a las embrionarias tesis marxistas, con las que compartía la finalidad pero en ningún caso las formas.
Así, aprovechando el discurso sobre sus maneras favoritas de organización social, y aderezando con unas críticas a los estados europeos de entonces (particularmente al incipiente unionismo de los estados italianos) y epístolas a la prensa del continente por sus cambios de chaqueta y sus acercamientos a los soles que más calientan, el autor sienta las bases sobre las que, en su opinión, debería desarrollarse un pacto federal entre núcleos poblacionales según sus costumbres organizativas históricas, de tal forma que se garantizasen los usos y libertades de cada uno mediante la vigilancia y la colaboración en ciertas cuestiones del conjunto.
De este recopilatorio saco ideas interesantes y chocantes. Por ejemplo, Proudhon recela de que el pacto federal sea apropiado a un nivel inferior al del grupo familiar (en la línea de algunas ideas de Friedrich Engels), ya que para los individuos reserva la figura del libre acuerdo entre las partes, similar pero que no incluye las garantías del pacto. Este es un uso diferente al de las organizaciones anarquistas actuales (¡si queda alguna!) porque siempre se habla del pacto (con)federal a todo nivel y, sin embargo, no se aplica hasta un tercer escalón organizativo, quedando los inferiores supeditados a la voluntad colectiva del estrato que representa al municipio. Traducción al cristiano: en los anarquismos actuales, la figura que ostenta el nivel más bajo del pacto es la organización municipal, quedando las divisiones inferiores (la empresa y el individuo) obligadas por un verticalismo heredado de los mestizajes ideológicos de principios del siglo XX, que lo necesitaban para comandar a sus tropas en la guerra.
Por otra parte, concluyo una vez más que cualquier intento de preservar la pureza de una idea clasificándola en una categoría excluyente a sus contemporáneas u homólogas es pura gana de simplificar y enfrentar, porque las evoluciones de las propuestas políticas en la historia han discurrido por diversos ejes de forma dinámica y, más que puntos en un diagrama, han sido electrones en un metal, acercándose y alejándose según las circunstancias y las voluntades lo imponían. La pureza es para el agua destilada y los diamantes, las personas funcionamos de otra forma; la cuestión es si queremos ser personas o nos es más fácil ser estereotipos.
Personalmente, considero que no se trata de un libro para la formación teórica de los principios anarquistas, y tal vez mi fallo haya sido buscar en él eso que sin duda no trata, pues es un manual de aplicación directa de lo que bien nombra su título, la federación; sin embargo encuentro algo superficial su tratamiento, lo que hace que carezca en cierto de grado de mi personal interés. Muy concreto que divulgativo.
No debí haber empezado con proudhon a través de este libro. No fue de mi interés la temática cuando lo leí, y ahora después años puedo decir que estoy en desacuerdo con lo que propone. Si bien la primera parte es un poco ardua de leer el resto se hace sencillo. Como la mayoría de los escritos anarquistas.
Buena introducción a los sistemas políticos y las características de la organización federativa frente a los estados convencionales. Un adelantado a su tiempo.
This is a masterpiece of anarchist philosophy. It advocates for a bottom up federalism or decentralized government similar to the swiss Confederacy back in the day and is oppositely structured from Hamilton's vision of federalism which is a top down federalist model. Most people don't realize that anarchism is nothing more than a decentralized direct democracy or the purest form of democracy. This book read first then all his other books that have been translated into English shows that anarchism is nothing more than the absolute decentralization of government, military, law enforcement, and economics. Proudhon's anarchist vision is extremely similar to the antifederalists and radical Jeffersonians in Thomas Jefferson's democratic Republican party at the birth of this nation. Thomas Jefferson and Thomas paine advocated for a strongly left libertarian political structure and as the anarchist philosopher Benjamin Tucker said "anarchists are simply unterrified Jeffersonian democrats". This book by proudhon is amazing, showing that local governments can federate together into Peoples or a decentralized network of local government without a State. That's what anarchism does, it abolishes the centralized State hierarchy through the act of complete political and economic decentralization. One must read his other books to get his full vision.
This review is for the abridged version, translated by Richard Vernon. It's preceded by a very useful essay by the translator.
I've only been fleetingly exposed to Proudhon in the past, and this book really surprised me. Taken by itself, it really does not read as an anarchist text at all. What he advocates is obviously more decentralized than our current state system, but I get the impression that many North American readers would view his position with sympathy and with very little shock.