En el transcurso de la historia, la música nos ha definido como especie. Sin embargo, es una parte ignorada del relato de nuestros orígenes. En busca de ese cosmos musical, este libro nos ofrece un viaje estimulante sobre la relación del ser humano con este arte. Una obra extraordinariamente tejida que abarca desde su evolución hasta los daños del colonialismo musical, pasando por un enfoque más científico sobre cómo responde el cerebro a la experiencia de músicos y aficionados. Una lectura para reflexionar sobre la importancia de la música y su presencia en nuestras vidas.
Largo, algunos capítulos algo enrevesados o necesitan de conocimientos previos de teoría musical para entenderlos. En general es un libro divulgativo interesante y útil que creo que aporta una visión general sobre la historia del sonido y la musica muy global y amena de leer.
Aunque útil como introducción para aquellos que se estén iniciando en el vasto campo de la musicologia y la estética sonora, se trata de un ensayo excesivamente desigual y fragmentario.
Mientras que hay varios capítulos en estado de gracia por su valor de síntesis, en general todo está demasiado esbozado y, a menudo, poco matizado. Arañazos, rasguños, pero escasa musicalidad.
Lo peor radica en sus devaneos cientifistas (biologicistas y neurocentricos), donde escamotea datos de aquí y de allá con poca trascendencia para la musicologia: una moda lo de intentar enaltecer el arte recurriendo a reduccionismos varios alejados de lo propiamente artístico, filosófico, histórico o estético (aunque por suerte no cae en los excesos de Pinker con respecto al arte, autor al que critica).
Si bien tiene capitulos de interes, los últimos pueden soslayarse. Desde luego, no es el "Armas, germenes y acero" de la música...