La presente antología, cuya selección de textos, prólogo y apéndice crítico estuvieron a cargo de Eduardo Llanos, recoge las mejores páginas de los 40 años de escritura de Enrique Lihn (Ecuador, 1929-1988), reunidos por primera vez en un solo volumen -panorámico y crítico- del legado de este poeta plural, que destacó en una generación excepcional de la cultura hispanoamericana.
"Nada tiene que ver el dolor con el dolor nada tiene que ver la desesperación con la desesperación Las palabras que usamos para designar esas cosas están viciadas"
Eso representa lo que siento al leer a Lihn. El límite de las palabras para representar la realidad, las emociones, el ser. Y al conocer esos límites, pareciera que este poeta, más que intentar acercarse, pasa de largo, con ironía muchas veces, quizás con nostalgia en otras. Teillier ya llegaba a una conclusión semejante, al decir que la poesía era "un poco de aire movido por los labios", y que lo "único verdadero es que respiramos y dejamos de respirar".
A pesar de todo tanto Lihn como Teillier lo intentaron hasta el final de sus días, no renunciaron a las palabras, no renunciaron a la poesía.
Lihn, along with Tellier and Parra, form a circle of south american poets who truly are attempting to go beyond the Baroque style which has infected the language since the time of Quevedo and Gongora. Hopefully these poets will become more and more influential with the passage of time; it seems so, given Bolano's interest in them, to name one important instance.
La poesía no es mi fuerte pero es uno de los poetas que más me han llamado la atención y esta recopilación incluye gran parte de su obra, que hoy en las librerías se encuentra por separado y a precios prohibitivos. Él habla del amor pero también de la ciudad, de la violencia y la soledad. Quizá el que más ha inspirado a varios de mis narradores favoritos, así que leer sus poemas era necesario. Por cierto, leer poesía es más complejo y toma más tiempo, aunque el texto mismo sea breve, no sólo porque sea difícil interpretarlos, que puede ser pero la carga emocional y de significado hace que haya que darles tiempo, al menos a los buenos versos.