Leí por primera vez un cuento de Guy de Maupassant el año pasado en una materia de la facultad. Me pareció que tenía un estilo interesante, pero me olvidé por completo de él fuera de las cuatro paredes de la clase hasta que, en mi viaje a Buenos Aires de noviembre, me crucé con este librito en una tienda de usados. No lo dudé un segundo y me lo compré. Y no me arrepiento para nada.
En primer lugar, «El horla», que está escrito a modo de diario personal, atrapa al lector desde el primer momento. Y lo más curioso fue que, pese a que está relatado de esa manera, en mi cabeza todo transcurría como si de una película se tratara. De Maupassant tiene muy buenas descripciones y maneja excelentemente el suspenso. El final está muy bien planteado.
«Bola de sebo», por otro lado, me gustó un poquito menos. Quizá porque yo esperaba que siguiera la misma onda que «El horla», pero este cuento resulta ser más una crítica social que otra cosa. Tardé un poco más en engancharme, pero sigue siendo una historia muy bien contada que pone en relieve, sobre todo, la hipocresía del ser humano.
Ambos cuentos superrecomendados.