Ser madre, y ser madre al mismo tiempo que otras madres de las que acompañarse, pero también con las que compararse. Ser hija, y ser hija de una madre que lucha por no ser solo una madre, y pensar en una misma frente o contra ella. Ser escritora, y plantearse la literatura quizá como otra forma de maternidad, y acaso la maternidad como otra forma de creación. Leire Bilbao aborda una experiencia plagada de alegrías y de sinsabores, y parte de la vivencia de la maternidad para reflexionar sobre la identidad propia, su construcción y su destrucción; una identidad que abarca la condición de madre, y también la de escritora.
"Un hijo crea un territorio virgen dentro de su madre, una península bajo sus senos, convertida ahora en isla rodeada por un mar de leche..."
Leire Bilbao explora lo que es ser madre. Explota. Hay tensión y felicidad. Hay arrullos y cocinas que hablan. Las cosas cotidianas que abruman por que no hay tiempo, la disidencia desde el cuidado continuo, sentirse un ave sin alas mordida por sus crías. Y olemos la lluvia, la observamos dentro de la ventana que hay en la palma de nuestra mano. Hasta sobrevolar a nuestro hijo, por qué así son las madres, salvajes animales protectoras de cría. Me ha hecho kaboom en la cabeza y me encanta la contundencia de Leire: dice verdades con las plumas en alto. Lo reeleré mucho.
“Me concedí permiso para tener hijos y ahora tengo un campo de batalla sobre mis huesos”.
Siempre me han fascinado los poemarios que funcionan como conjunto y no como una amalgama de textos individuales. La estructura de “Aguas madres” es sublime, con ese mundo entretejido de peces, salitre y mar 🧘🏻♀️ que se precede siempre de un pequeño diálogo.
Qué bonita forma de escribir tiene Leire Bilbao y qué visual.
Necesitaba leer poesía. Tanto como respirar. Y, sobre todo, necesitaba leer un libro relacionado con la maternidad y con la relación madres-hijas. Es un poemario plagado de belleza, de verdad cruda, de palabras concisas y limpias, de reflexiones acerca de dejar ser cuando se es madre y un alegato al perdón y a la compasión a nuestras propias madres. No había leído nada de la autora y me ha fascinado. Y eso que es una traducción del euskera.
Sentín que o libro tiña moitísimos altibaxios. Hai poemas fermosos, ben construídos, nos que che apetece quedar e recuncar. Porén, os da primeira parte especialmente só conseguían que quixese avanzae no poemario.
Un poemario íntimo que explora la vivencia de la maternidad y reflexiona sobre la identidad propia al convertirse en madre. Los textos son desgarradores, realistas y muy emotivos. No la romantiza en lo absoluto y narra sus vivencias personales de una forma preciosa. Menciona a autoras feministas como sus referentas pero cae un poco en el falso masculino genérico y confunde sexo con género. ¨Las madres somos lugares de paso¨ ¨Un hijo crea una pradera nueva dentro de su madre¨ ¨El cuerpo de una madre es el territorio donde habitan los latidos previos al lenguaje¨ ¨Para nacer es preciso que se rompa todo un mundo¨ ¨Quisiera aprender a caminar con las palabras¨ ¨Madre nuestra que estás en la tierra, no me libres de la tentación: hágase nuestro reino, sea mencionado nuestro nombre bajo las zarzas y sobre las nubes¨ ¨Nadar dentro de una misma no es tan fácil ¨
“Un hijo crea un territorio virgen dentro de su madre, una península bajo sus senos, convertida ahora en isla rodeada por un mar de leche”
La vorágine de la maternidad tiene aristas, curvas, recodos, luces, sombras. Una búsqueda de identidad. Sentirse hija también. Lo salvaje y la fiereza de gestar y parir. Alumbrar.
“Nos miramos uno al otro, piel de mi piel, vena de mis venas, heredero de mis escamas”
Tú cambias, tu cuerpo, tras abrir paso a la vida, también se transforma. Toda tú en transformación. Otra versión a la que hacerse. Aprender un idioma desde cero.
Aprenderse. Aprehenderse.
“… jamás llegué a ser hija del todo hasta que fui madre”
Me naces. Me floreces.
“He retenido mi sangre durante cuarenta semanas, nada más. Volveré a derramar, volveré a fluir, a manar… Volveré”.